Un repaso por las obras que fueron una trinchera cultural en los años de represión y que con el tiempo se convirtieron en verdaderos clásicos del cancionero popular argentino.

Entre el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y el regreso de la democracia el 10 de diciembre de 1983, el rock argentino atravesó su periodo más oscuro y, paradójicamente, uno de los más prolíficos, en especial después de la guerra de Malvinas.
En un contexto signado por la censura, la persecución y el exilio, varios músicos locales sufrieron una especie de «apagón» durante la primera mitad de la dictadura (1976-1979). Con una escasa producción discográfica, aquellos años muestran una evolución estética que comenzó con la sofisticación del rock progresivo de Invisible, La Máquina de Hacer Pájaros y Spinetta Jade.
Frente a la imposibilidad de la protesta directa, artistas como León Gieco y la superbanda Serú Girán recurrieron a metáforas punzantes y líricas simbólicas para denunciar la represión y el clima de asfixia que se vivía en los grandes centros urbanos.
En la segunda mitad de la dictadura (1980-1983), una nueva camada de bandas logró registrar obras fundamentales que funcionaron como un refugio cultural y fueron un retrato de la realidad social bajo el régimen militar.
La guerra de Malvinas en 1982 marcó un punto de quiebre definitivo al instaurarse la prohibición de difundir música en inglés en radio y televisión, lo que otorgó al rock nacional una centralidad mediática inédita. Este fenómeno facilitó la consolidación de las carreras solistas de Charly García y Luis Alberto Spinetta, y permitió la irrupción de propuestas renovadoras como el pop moderno de Virus y la crudeza de bandas de rock pesado y heavy metal como Riff y V8.
El fin del gobierno militar en 1983 coincidió con una explosión de vitalidad en el underground porteño y la renovación del cancionero popular. Discos de bandas como Los Violadores, Los Twist, Sumo y Los Abuelos de la Nada anticiparon el espíritu de libertad democrática, cerrando una etapa de resistencia creativa que dejó una huella imborrable en la identidad cultural de la Argentina.
15 discos de rock nacional grabados durante la dictadura
1. Invisible – El jardín de los presentes (1976)
Es el tercer y último disco de la banda que Luis Alberto Spinetta formó junto al bajista Machi Rufino y el baterista Pomo Lorenzo después de las experiencias de Almendra y Pescado Rabioso. Con aires un tanto tangueros, es considerado uno de los mejores discos de la historia del rock argentino según la revista Rolling Stone.
Se grabó en los estudios CBS durante los primeros meses de la dictadura, se lanzó en septiembre de 1976 y cuenta con la participación del guitarrista Tomás Gubitsch, el pianista Gustavo Moretto y los bandoneonistas Rodolfo Mederos y Juan José Mosalini.
Las canciones El anillo del Capitán Beto, Los libros de la buena memoria, Ruido de magia, Doscientos años y Perdonado son las que más se destacan en el disco.
2. La máquina de hacer pájaros – Películas (1977)
Es el segundo y último disco de la fugaz banda de rock progresivo y sinfónico que Charly García armó tras la disolución de Sui Generis junto al baterista Oscar Moro, el tecladista Carlos Cutaia, el guitarrista Gustavo Bazterrica, y el bajista José Luis Fernández.
Películas se grabó entre diciembre de 1976 y marzo de 1977, en los estudios ION de la Ciudad de Buenos Aires, y fue lanzado en agosto de 1977.
Con canciones tremendas como Qué se puede hacer salvo ver películas, Hipercandombe y No te dejes desanimar, el segundo disco de La Máquina describe de alguna manera la atmósfera que se vivía en el país en medio de la censura y la represión.
3. León Gieco – 4ºLP (1979)
Es el cuarto disco de estudio del cantautor santafesino y fue grabado en medio de amenazas de muerte, censuras y hostigamiento por parte de la dictadura militar. Las canciones fueron registradas entre 1977 y 1978, pero el disco recién se lanzó en julio de 1979. En el medio, Gieco debió exiliarse un tiempo en Estados Unidos.
El álbum contiene la canción más exitosa en la carrera del músico, Solo le pido a Dios, y otras también célebres como Cachito campeón de Corrientes, Canción de amor para Francisca y Tema de los mosquitos.
4. Serú Girán – Bicicleta (1980)
Es el tercer disco de la superbanda formada por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro, después de Serú Girán (1978) y La grasa de las capitales (1979), y resultó ser el consagratorio.
Se grabó entre septiembre y octubre de 1980 en los estudios ION, de la Ciudad de Buenos Aires, y Del Cielito, de Parque Leloir, y fue lanzado en noviembre de ese año.
Canciones como ¿Cuánto tiempo más llevará?, Mientras miro las nuevas olas, Desarma y sangra, Encuentro con el diablo y Canción de Alicia en el país son las que más sobresalen en el álbum. La letra de esta última, compuesta por García, está repleta de metáforas y alusiones a la represión que se vivía en la Argentina gobernada por los militares.
5. Virus – Wadu Wadu (1981)
El disco debut de Virus fue un parteaguas en la historia del rock argentino. A través del humor, la ironía y el desenfado, melodías pegadizas y un sonido demasiado moderno para la época, la banda de los hermanos Federico, Julio y Marcelo Moura logró patear el tablero con 15 canciones sintetizadas en menos de 40 minutos de música.
Con influencias del punk, del pop y de la new-wave, Wadu Wadu fue el primer disco de «rock divertido» del país, un subgénero que después continuarían Los Twist y Viudas e hijas de Roque Enrolll. Se grabó en los estudios CBS entre septiembre y noviembre de 1981.
Canciones como Soy moderno no fumo, Loco Coco, El rock es mi forma de ser y Wadu Wadu terminaron convirtiéndose en grandes hit de la banda surgida en La Plata. El último tema, Densa Realidad, es una referencia directa a la desaparición de Jorge, hermano de los Moura y militante del PTR-ERP.
6. Riff – Ruedas de metal (1981)
Al igual que Virus, el surgimiento de Riff fue otra gran novedad para el rock argentino. A fines de los ’70, Pappo y Michel Peyronel vivieron un tiempo en Inglaterra, donde conocieron de cerca el punk rock y la NWOBHM (New Wave of British Heavy Metal). A su regreso, se juntaron con Víctor Bereciartúa (Vitico), que había estado viviendo en Francia, y decidieron formar una banda que replicara aquella estética que los había deslumbrado en Europa.
Vestidos con ropa de cuero negro y tachas plateadas, Riff le aportó una nueva impronta a un rock que venía sonando demasiado blando en aquellos últimos años de dictadura militar.
Ruedas de metal, Mucho por hacer, No detenga su motor y Necesitamos más acción son las canciones que más se destacan en el álbum debut, que fue lanzado por Tonodisc, el sello discográfico del canal ATC, y tuvo la particularidad de haber sido promocionado con videoclips, otra novedad para la época.
7. Luis Alberto Spinetta – Kamikaze (1982)
Es el quinto álbum de estudio de Luis Alberto Spinetta en plan solista y salió a la calle en abril de 1982, en plena guerra de Malvinas. Se grabó entre febrero y marzo de ese año en los estudios Del Cielito de Parque Leloir.
Con un sonido predominantemente acústico, Kamikaze cuenta con canciones como Ella también, Barro tal vez -un tema que Spinetta compuso cuando tenía apenas 15 años-, Y tu amor es una vieja medalla, Quedándote o yéndote y Casas marcadas.
8. Charly García – Yendo de la cama al living (1982)
Luego de las experiencias colectivas que significaron Sui Generis, La Máquina de hacer pájaros y Serú Girán, en agosto de 1982, un Charly García próximo a cumplir los 30 años se lanzó a la aventura solista, marcando un antes y un después en la historia del rock argentino.
Es el primer álbum de estudio de Charly y fue registrado en los estudios ION y Panda tras el duro trauma de la guerra de Malvinas y en medio del agotamiento de la dictadura.
Yendo de la cama al living, No bombardeen Buenos Aires, Yo no quiero volverme tan loco (con León Gieco), Peluca telefónica (con Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar) e Inconsciente colectivo son las canciones más destacadas del disco, que con los años terminaron convirtiéndose en himnos.
Fue lanzado como un disco doble junto con Pubis angelical, la banda de sonido de la película del mismo nombre, y se presentó con un histórico show en el estadio de Ferro Carril Oeste en diciembre de ese año.
9. V8 – Luchando por el metal (1983)
Grabado entre marzo y abril de 1983, Luchando por el metal fue el disco debut de V8, la banda pionera del heavy-metal argentino junto con Riff, integrada por Ricardo Iorio (bajo), Gustavo Rowek (batería), Osvaldo Civile (guitarra) y Alberto Zamarbide (voz).
Con una portada totalmente negra y canciones como Destrucción, Brigadas metálicas, Muy cansado estoy y Hiena de metal, con la participación de Pappo, el primer disco de la banda surgida de Santos Lugares refleja el descreimiento y la rabia que se había apoderado de muchos jóvenes sobre el final de la dictadura.
10. Los Violadores – Los Violadores (1983)
Producido por Michel Peyronel, baterista de Riff, y publicado por el sello Umbral, el primer disco de Los Violadores fue grabado entre mayo y junio de 1982, en plena guerra de Malvinas y en medio de la visita del papa Juan Pablo II a la Argentina, aunque recién vio la luz en noviembre de 1983, días antes de que asumiera el presidente Raúl Alfonsín.
Al momento de registrar el disco, la banda estaba formada por Pil Trafa (voz), Hari-B (guitarra), Stuka (bajo y guitarra) y Sergio Gramática (batería). Una vez lanzado, Hari-B abandonó la música y su lugar fue ocupado por Stuka, mientras que Robert «Polaco» Zelazek ingresó como bajista.
Mirando la guerra por TV, Sucio poder, Represión, Viejos patéticos y hasta una versión de El extraño del pelo largo, una canción original de La Joven Guardia, son los temas que más se destacan a lo largo del disco, y que reflejan la rebeldía juvenil y el deseo romper con el status quo.
11. Memphis la blusera – Alma bajo la lluvia (1983)
Es el disco debut de la banda de Floresta, que nació en 1978, plena dictadura, y en ese momento estaba formada por Adrián Otero (voz), Daniel Beiserman (bajo), Eddy Vallejos (guitarra), Rubén Alfano (guitarra), León Almará (guitarra y armónica), Emilio Villanueva (saxo tenor), Gustavo Villegas (piano y órgano) y Raúl Lafuente (batería).
Con canciones como Moscato, pizza y fainá, Boogie mamá, Blues de las 6 y 30, Lo mismo boogie y Blues del estibador, la banda fue logrando reconocimiento en el underground porteño de la década del ’80, y que con los años se convirtieron en grandes clásicos de su repertorio.
12. Charly García – Clics modernos (1983)
A mediados de 1983, cuando faltaban pocos meses para el final de la dictadura, Charly García se subió a un avión con rumbo a Nueva York para registrar el que para muchos fue el mejor disco de su carrera.
El segundo disco de Charly contó con la producción de Joe Blaney y del propio García, la participación de Pedro Aznar y algunos pocos músicos estadounidenses, el uso de sintetizadores, samplers, baterías electrónicas y máquinas de ritmo, y letras con referencias explícitas a los años de represión.
Nos siguen pegando abajo, No soy un extraño, No me dejan salir, Los dinosaurios y Ojos de video tape son los temas que sobresalen en el álbum y que terminaron convirtiéndose en clásicos inobjetables del cancionero rock argentino.
13. Los Twist – La dicha en movimiento (1983)
El disco debut de Los Twist se grabó en apenas tres jornadas en los estudios Panda de la Ciudad de Buenos Aires, contó con la producción de Charly García y se lanzó el 17 de octubre de 1983, un día peronista.
La banda conformada por Pipo Cipolatti (voz y guitarra), Daniel Melingo (clarinete, guitarra y voz), Fabiana Cantilo (voz), Gonzalo Palacios (saxo y coros), Polo Corbella (batería) y Eduardo Cano (bajo) logró plasmar un álbum que fue un rotundo éxito con temas como Jugando hulla-hulla, Salsa, Cleopatra la reina del twist, El primero te lo regalan el segundo te lo venden, Lo siento (Hábil declarante) y Pensé que se trataba de cieguitos. Las letras de estas dos últimas canciones narran en clave irónica los secuestros llevados a cabo por los grupos de tareas.
14. Sumo – Corpiños en la madrugada (1983)
El primer disco de Sumo se grabó el 30 de octubre de 1983, día en que los argentinos volvieron a las urnas después de más de diez años. Fue concebido originalmente como un demo. Se editó de manera independiente en formato cassette, con una tirada de apenas 300 copias, que se vendían en los recitales que la banda solía dar con frecuencia en diferentes reductos del underground porteño y bonaerense. Se reeditó en 1993, en CD, con motivo del 10º aniversario.
La mayoría de las canciones fueron cantadas en inglés: Night & day, Banderitas y globos, Teléfonos / White trash, Divididos por la felicidad, Fuck you, De Be De, Breaking away y Next week. Otras, como Mejor no hablar de ciertas cosas, La rubia tarada y Quiero dinero, en castellano. Casi todas formarían parte tiempo después de Divididos por la felicidad (1985), Llegando los monos (1986) y After Chabon (1987), los tres discos oficiales publicados por la banda de Hurlingham luego de firmar con la CBS.
Al momento de grabar Corpiños…, Sumo estaba conformado por Luca Prodan (voz), Germán Daffunchio (guitarra), Diego Arnedo (bajo), Alejandro Sokol (batería) y Roberto Pettinato (saxo). Meses más tarde Sokol dejaría la banda y sería reemplazado por Alberto «Superman» Troglio. También se sumaría Ricardo Mollo en guitarra.
Entre los músicos invitados que grabaron el primer disco de Sumo figuran Daniel Melingo (saxo) y Daniel Colombres (percusión). En la reedición de 1993 se incluyó el tema Warm mist, que cuenta con la participación de la baterista inglesa Stephanie Nuttal, miembro original de la banda, que decidió volver a su país por pedido de su familia en medio de la guerra de Malvinas.
5. Los Abuelos de la Nada – Vasos y besos (1983)
El segundo álbum de Los Abuelos de la Nada es, quizás, el último disco de rock nacional registrado en dictadura. Se grabó entre octubre y noviembre de 1983 y se lanzó el 9 de diciembre, un día antes de que asuma Raúl Alfonsín.
Con grandes temas como No se desesperen, Así es el calor, Sintonía americana, Mil horas y Chalaman, se convirtió en el álbum consagratorio de la banda conformada por Miguel Abuelo (voz), Andrés Calamaro (teclados y voz), Gustavo Bazterrica (guitarra y voz), Cachorro López (bajo y voz), Daniel Melingo (saxo, clarinete y voz) y Polo Corbella (batería). (C5N)