Así lo confirman desde la Federación Gráfica Bonaerense. Coinciden con las cifras en rojo que se mencionaron en la apertura de la Feria del Libro: la degradación del Gobierno libertario en su versión económica y cultural. 

Siempre la derecha fue rechazada en las aperturas de la Feria del Libro: en 1997, Carlos Menem tuvo que hacerle pegar la vuelta a su helicóptero antes de aterrizar; Mauricio Macri la padeció como jefe de Gobierno; y ahora funcionarios menores de la actual gestión, como es el secretario de Cultura Leandro Cifelli, también sufrió el oprobio (tanto este año como el pasado). 

En su discurso inaugural del pasado viernes 24 de abril, Christian Rainone, presidente de la Fundación El Libro, enseñó los números del sector: 

«2025 fue el año que más títulos se imprimieron; casi 37.000; lo que implicó un suba del 17% interanual». Ahora bien, al estudiar si esa suba se correspondió con la cantidad de ejemplares impresos que es lo que determina el nivel de producción, Rainone contó: «Sin embargo, la cantidad de libros impresos bajó un 34%; de 52 millones a 34 millones ya que la tirada promedio fue de 1.000 ejemplares, pero un 26% se imprimió por menos de 600 ejemplares». El otro factor que golpea a las imprentas y a la industria editorial es la incidencia de las compras del Estado: «En 2024 compró el 29% de las tiradas mientras que en 2025 ese porcentaje bajó al 5%».

Los números sindicales

«Coincidimos con lo que se dijo en la Feria; solamente diferimos en que el porcentaje de las compras del Estado son menos aún», introduce Matías Velázquez, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense (FGB) en conversación con InfoGremiales. Y amplía con datos propios:

– «Actualmente estamos con una capacidad ociosa del 60%»

– «En 2003 se habían impreso 33 millones de libros, un millón menos que 2025»

– «Esta rama de actividad dentro de la Federación perdió un 35% de trabajadores»

– «En 2014 hubo un pico de impresión de libros por 129 millones de ejemplares, un promedio de tres por habitante; una estadística que hay que retrotraerse al gobierno de Perón en 1952. Hoy, con este Gobierno, ese promedio no llega a un libro por habitante». 

Amplía Velázquez: «Lejos de cualquier subjetividad, está a la vista la objetividad: si hay consumo y hay actividad económica y la gente tiene plata en los bolsillos se consumen libros como otros bienes. Está a las claras que una Reforma Laboral no incentivará la producción ni el consumo porque la gente no tiene plata para gastar y generar una rueda económica», señala Velázquez. Y afirma que con su posición coinciden los empresarios del sector que no toman personal. 

Respecto al pico de 2014, en aquel entonces el gobierno de Cristina Kirchner había emitido una Regulación en la que no se iban a importar libros por la inclusión de plomo en tinta. A raíz de eso, la producción local alcanzó ese récord de 129 millones de ejemplares impresos. «Durante la gestión Mauricio Macri presidente, esa Resolución se dio de baja lo que provocó una baja del 40% de libros impresos ya que se imprimieron 83 millones de ejemplares». (Infogremiales)

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