La Casa Rosada apuesta otra vez al poder de los recursos nacionales para disciplinar a los mandatarios provinciales. En medio del debate por la eliminación de las PASO, el Gobierno ofrece acuerdos electorales y alivio político a cambio de respaldo legislativo, en una estrategia que busca allanar el camino hacia la reelección presidencial de Javier Milei.

La negociación entre la administración libertaria y los gobernadores sumó un nuevo capítulo. El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, aparece ahora como uno de los mandatarios dispuestos a acompañar la reforma electoral impulsada por el oficialismo, que pretende eliminar o suspender las PASO y habilitar un esquema de listas colectoras que beneficie la estrategia nacional de La Libertad Avanza.
Según trascendió, la propuesta de la Casa Rosada contempla permitir que gobernadores aliados compartan la boleta presidencial de Milei sin resignar sus propios armados provinciales. El objetivo es claro: garantizar los votos necesarios en el Congreso y, al mismo tiempo, construir una amplia red de alianzas que fortalezca el proyecto reeleccionista del Presidente para 2027.
Detrás de la discusión sobre las PASO se esconde una negociación mucho más profunda. El Gobierno nacional vuelve a utilizar el manejo de los recursos económicos, las obras públicas, los ATN y los acuerdos políticos como herramientas de presión para sumar voluntades entre gobernadores que necesitan financiamiento en un contexto de fuerte ajuste fiscal.
En ese escenario, Jalil asoma como uno de los mandatarios dialoguistas que podría aceptar una ingeniería electoral que le permita conservar poder en Catamarca mientras respalda el proyecto libertario. La estrategia también busca atraer a otros gobernadores que, sin incorporarse formalmente a La Libertad Avanza, puedan transformarse en socios circunstanciales del oficialismo nacional.
La disputa por la reforma electoral deja al descubierto que el debate ya no pasa únicamente por la conveniencia o no de las PASO. Lo que está en juego es la construcción de un esquema político donde la Nación utiliza su capacidad de financiamiento y negociación para ordenar el mapa provincial y consolidar una mayoría parlamentaria funcional al proyecto de Milei. Una vez más, la billetera aparece como uno de los principales instrumentos de poder para condicionar decisiones políticas y acercar gobernadores a una estrategia cuyo horizonte final es la continuidad del actual Presidente en la Casa Rosada.