El oficialismo provincial se impuso en los principales municipios de Santiago del Estero y consolidó su hegemonía política. Mario Benavente ganó en la capital provincial y Llamil Abdala recuperó La Banda para el espacio liderado por Zamora, en una elección marcada por la fragmentación de la oposición.

Con la oposición al oficialismo provincial fragmentada, el Frente Cívico por Santiago, liderado por el senador nacional Gerardo Zamora, se impuso en los principales distritos de las elecciones municipales de este domingo. El espacio referenciado en el actual senador nacional consiguió triunfos en la capital provincial, La Banda y otras de las intendencias más pobladas, y de ese modo ratificó una hegemonía que lleva más de dos décadas, desde que asumió la gobernación en 2005.
Con casi 600 mil habilitados para votar, los comicios para 26 intendencias de las 28 totales se concretaron en esta provincia desfasada del calendario de la mayoría del resto de los distritos. El Frente Cívico por Santiago defendía 24 municipios y se favoreció por la falta de acuerdo entre La Libertad Avanza y el PRO.
“El Frente Cívico se impuso en la capital y en toda la provincia. El pueblo santiagueño ha participado con respeto y ha habido mucha más concurrencia que en 2022, las últimas elecciones municipales”, celebró Zamora en el búnker oficialista pasadas las 21. “Si sumamos todos los candidatos, esta fuerza ha obtenido el 80% de los votos”, remarcó el exgobernador, y reconoció a La Libertad Avanza como el segundo espacio. “Santiago del Estero no se vende, la Patria no se entrega y las Malvinas son argentinas”, cerró su discurso.
Una hora y media antes habían arrancado los festejos en el búnker del Frente Cívico. Todavía no había comenzado la carga de los resultados oficiales, pero los datos que llegaban confirmaban la victoria de Mario Benavente en la capital y la de Llamil Abdala en La Banda, los dos principales municipios con 236.900 y 95.000 electores, respectivamente.
Capital, el desafío violeta
En la ciudad de Santiago del Estero terminaba el mandato de la intendenta Norma Fuentes, que pertenecía a la coalición zamorista integrada por diversos sectores del radicalismo y el Partido Justicialista. Allí, el oficialismo impulsaba a Mario Benavente como candidato a sucederla, con el respaldo explícito de los senadores nacionales Gerardo Zamora y José Emilio «Pichón» Neder.
La incógnita en la capital era saber qué porcentaje lograrían los candidatos de la oposición fragmentada. Por un lado, Facundo Pérez Carletti encabezaba la lista de Despierta Santiago (espacio ligado al PRO), mientras que Natalia Neme representaba a la UCR orgánica, que se cortó sola y profundizó la dispersión opositora. Por el Frente Renovador competía Marianella Lezama Hid. Pero el factor que más inquietaba al oficialismo era el avance de La Libertad Avanza (LLA), que presentaba a Beatriz Yunes con su característico color violeta.
Finalmente, Benavente logró una amplia victoria y conservó la intendencia para el Frente Cívico. Los primeros resultados oficiales marcaron una ventaja contundente del oficialismo: 60,6% para Benavente, seguido por La Libertad Avanza con 12,2% y Despierta Santiago, el frente integrado por el PRO, con 11%.
El espacio del presidente Javier Milei había realizado un cierre de campaña con fuerte presencia en las calles, con una caminata por el centro capitalino encabezada por Yunes, el concejal Alejandro Parnás y los dirigentes nacionales Iñaki Gutiérrez y Eugenia Rolón.
Solo Gutiérrez, el joven dirigente de LLA que alguna vez manejó cuentas en redes sociales del presidente, se había acercado a Santiago para respaldar a Yunes, lo que marcaba la escasa injerencia de figuras nacionales en la campaña provincial. El armador local de LLA era Tomás Figueroa, un experonista que fue secretario parlamentario de la Cámara de Diputados durante menos de un año.
La Banda: la batalla
Al otro lado del Puente Carretero, tras cruzar el río Dulce, la pelea electoral prometía ser más atractiva. Allí, el intendente Roger Nediani buscaba la reelección por el Frente Compromiso y Unidad, una fuerza de orientación localista que había roto con Sergio Massa a nivel nacional y que había optado por no tener jefaturas provinciales ni nacionales, lo que inquietaba doblemente al oficialismo.
El Frente Cívico había apostado fuerte en La Banda porque Zamora y Neder llevaban como candidato a Llamil Abdala, actual secretario de Industria de la Provincia, con el objetivo de desplazar a Nediani.
Finalmente, Abdala logró imponerse con el 51,6% de los votos y recuperó la intendencia para el oficialismo provincial. Nediani quedó relegado al tercer lugar, mientras que Pablo Mirolo, el exintendente que representaba al Frente Renovador de Sergio Massa, se ubicó segundo.
Mirolo, que esperaba recuperar el territorio bandeño para el massismo, representaba otra pata de la oposición que competía por su lado. La dispersión fue total porque además de Nediani, Abdala y Mirolo, competían Miguel Torres (La Libertad Avanza), Lorena Gladys Bazán (Despierta Santiago), Luciano Rodríguez (Somos Nosotros Somos Bandeños), Julio César Scabuzzo (Proyecto Sur) y Gustavo Miranda (Fuerza Vecinal).
Desde el PRO denunciaron la imposibilidad de competir del exintendente Héctor “Chabay” Ruiz, quien había quedado fuera de carrera luego de que el Concejo Deliberante aprobara una ordenanza de Ficha Limpia.
“Hoy tendría que estar ganando Chabay Ruiz, lamentablemente ese Concejo Deliberante vergonzoso ha sacado esa ordenanza. Esas son las reglas y hay que jugarlas”, cuestionó Pérez Carletti. “No tiene sentido hacer esperar a la gente, hay que reconocer cuando se pierde. La población no nos ha elegido y es respetable”, también Torres reconocía el triunfo de Abdala.
Oposición fragmentada
El gran ausente en estas elecciones fue la unidad opositora. En la capital, la UCR, el PRO, el Frente Renovador y La Libertad Avanza compitieron cada uno por su lado. En La Banda, la atomización fue aún más evidente: nueve candidatos disputaron la intendencia sin ninguna alianza que pudiera agrupar votos contra el Frente Cívico.
Se dice desde afuera que el senador nacional Gerardo Zamora tiene alambrada a la provincia, y así también parecieron entenderlo los principales dirigentes políticos del país, que decidieron intervenir poco o nada para respaldar a sus candidatos a intendentes en los comicios municipales. Además, el actual gobernador Elías Miguel Suárez rara vez fue mencionado en la arquitectura del poder provincial, ya que el escenario estuvo dominado por Zamora, quien participó en actos para respaldar a sus candidatos, tanto en Santiago como en La Banda.
La falta de unidad de la oposición, sumada a la maquinaria política del Frente Cívico y a la figura omnipresente de Zamora, terminó proyectando un escenario en el que el oficialismo se quedó con la mayor parte de las intendencias. En la capital, Benavente partía como claro favorito y terminó imponiéndose. En La Banda, Abdala lideró la elección y desplazó al oficialismo local. En el resto de los municipios en juego, el Frente Cívico mantuvo una fuerte presencia territorial.
El resultado confirmó que, más de dos décadas después de la llegada de Zamora al poder, el oficialismo provincial mantiene el control del mapa municipal de Santiago del Estero. La oposición no logró resquebrajar la estructura electoral del zamorismo y el poder local seguirá pintado con los colores del Frente Cívico. (Ámbito)