La acción, que evocó lo hecho en 2001 por el entonces gobernador bonaerense, fue cuestionada por el sindicato local, que demandó el retiro de la indumentaria con la leyenda.

Una nueva polémica se desató en el distrito de Puan, donde el jefe comunal no tuvo mejor idea que aceptar la iniciativa de colocar en la ropa reglamentaria de los trabajadores del distrito que administra la leyenda «Gestión Intendente Lic. Diego Reyes«.

Los empleados del municipio, que recibieron en las últimas horas las chombas y uniformes, se vieron sorprendidos cuando notaron la particularidad. Y es que al clásico logo oficial del distrito se le había sumado el nombre y apellido del alcalde.

Esta decisión provocó de manera inmediata el malestar generalizado y un rotundo rechazo de los trabajadores de la administración local y abrió una discusión sobre el uso proselitista de las herramientas estatales.

Intendente Diego Reyes (Pro)

El descontento entre los agentes municipales escaló rápido y se canalizó de manera orgánica a través de la Asociación de Obreros y Empleados Municipales (AOEM) de Puan, entidad sindical adherida a la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Provincia de Buenos Aires.

El gremio, que nuclea a los trabajadores, no tardó en reaccionar con firmeza y envió una severa presentación formal en la que exigieron en términos categóricos el retiro inmediato y la discontinuación total del uso de la polémica leyenda personalizada en todas y cada una de las prendas provistas.

Según el planteo formulado por la organización, y replicado por los medios locales, la incorporación de esta frase particular excede con creces cualquier criterio de identificación funcional y representa una flagrante apropiación simbólica de bienes que fueron costeados con los fondos aportados por los contribuyentes del distrito.

Zapatillas que entregaba Ruckauf

Recuerdo

En 2001, en plena crisis socioeconómica en Argentina, el gobernador de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, protagonizó un recordado episodio de marketing político. Su gestión distribuyó 800 mil pares de zapatillas blancas a alumnos de escuelas públicas vulnerables.

La polémica estalló porque el calzado llevaba impresa de forma visible en la lengüeta la firma manuscrita del propio mandatario, acompañada por el eslogan «Buenos Aires para todos«. La rúbrica también apareció en indumentaria como remeras y gorras de torneos juveniles, e incluso en bolsas de alimentos de asistencia social.

La oposición denunció de inmediato el uso de recursos estatales para el proselitismo político. Ante las feroces críticas por la personalización de la ayuda social, Ruckauf argumentó que estampar su nombre buscaba evitar la posterior reventa de los artículos por parte de intermediarios.

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