La crisis del bolsillo mileísta se hace todavía más palpable cuando se contrasta su gobierno con el mismo período de los dos gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, que terminaron en una crisis abierta.

Las comparaciones son odiosas. Pese a la estabilidad macroeconómica, los datos muestran que, en sus primeros 1.000 días de gobierno, Javier Milei logró algo inédito: una caída del consumo masivo que ni siquiera se había registrado para esa etapa de los críticos gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández.

El Gobierno destaca que, en estos dos años y nueve meses que pasaron desde la asunción de Milei, logró sostener el superávit fiscal, empezar a acumular reservas en el Banco Central y reducir el nivel de inflación. Las discusiones sobre estos puntos (por ejemplo, cuál es la verdadera inflación si se utiliza el nuevo IPC cancelado o si sigue existiendo superávit al contabilizar los intereses capitalizables de la deuda) son válidas.

Pero, sea como sea, no cabe duda de que Milei lleva una performance históricamente mala en cuanto a los ingresos, ya que lo que se ve claramente en estos 1.000 días de gobierno, que se cumplieron la semana pasada, es una baja del consumo en alimentos, limpieza e higiene que no se había registrado en los gobiernos anteriores.

El derrumbe del consumo

La encuesta de supermercados del Indec revela que el consumo en este canal era de 84,4 puntos en enero de 2024 y que había caído a 82,2 puntos en junio de 2026, según los últimos datos disponibles (tomando la serie tendencia-ciclo, que es la que mejor elimina la estacionalidad y capta la tendencia de largo plazo, con el promedio del año 2017 como base 100). Es decir, cayó 2,2 puntos en lo que va de gestión.

La cosa cambia si se hace la misma cuenta con el gobierno de Alberto Fernández. En enero de 2020, las ventas en supermercados eran de 87 puntos, mientras que en junio de 2022 eran de 90,7 puntos. O sea, el consumo masivo había subido unos 3,7 puntos en el período.

Milei también sale perdiendo en la comparación con Macri. La serie del Indec comienza en enero de 2017, luego del apagón del Indec para su reestructuración durante 2016 post intervención kirchnerista. Para ese mes, las ventas en supermercados eran de 99,3 puntos, y para junio de 2018, a la misma altura del gobierno, habían caído a 99,1, o sea, solo 0,2 puntos.

Aunque no existen los datos de 2016, la recesión de ese año y el ajuste inicial post devaluación de diciembre de 2015 harían, probablemente, que la comparación de enero de 2016 a junio de 2018 favorezca todavía más a Macri.

En cualquier caso, resulta evidente que la caída del consumo en supermercados con Milei es inédita, incluso contrastándola con dos gobiernos que terminaron en fuerte crisis económica.

La inflación acumulada, otro mal récord

Se podría decir que, con Macri y Alberto Fernández, el problema era de inestabilidad macro, mientras que con Milei la crisis es básicamente de ingresos, no de inflación. Esto es cierto, aunque solo parcialmente.

En verdad, la inflación acumulada entre la asunción de Milei y la actualidad (con el último dato disponible a julio pasado) es del 241%. tomando el período equivalente, para Macri fue del 112% (de diciembre de 2015 a julio de 2018) y para Alberto Fernández fue del 200% (de diciembre de 2019 a julio de 2022).

Ciertamente se juega aquí una cuestión de nominalidad (Milei heredó una inflación mensual más alta, por lo que es lógico que su acumulado sea mayor), y además la tendencia a la desaceleración a largo plazo es obviamente favorable al actual gobierno.

Pero en la alta cifra de inflación mileísta también influyen decisivamente la fuerte devaluación de diciembre de 2023, que duplicó la magnitud del IPC, y la persistencia de una suba de precios mayor al 1,5% mensual durante su tercer año de gobierno.

Los bolsillos, detonados

Las cifras de la encuesta de supermercados son las que mejor permiten realizar la comparación entre gobiernos, pero es solo una de las muestras de la pésima performance del bolsillo en la era de Milei.

La misma retracción se observa ampliando el rango del consumo masivo. Según la consultora Scentia, la medición que incluye no solo a los grandes supermercados sino también a los comercios de barrio, las farmacias, los kioscos y el comercio electrónico revela que este se encuentra actualmente un 25% abajo de diciembre de 2023, o un 10% abajo de enero de 2024 si se prefiere excluir ese primer mes de disparada inflacionaria.

El consumo masivo cayó en cada uno de los siete meses que lleva 2026 y nunca en todo el gobierno logró volver a menos de 10 puntos de distancia del récord de 111% de diciembre de 2023.

Lo mismo ocurre si se tome el comercio minorista en general. El índice de CAME sobre ventas minoristas de las pymes muestra que estas cayeron un 19% desde noviembre de 2023. También, para descartar cualquier sesgo de estacionalidad, vale aclarar que solo en octubre de 2025 las ventas fueron mayores que en el último mes pre Milei, mientras que en todos sus otros meses de gobierno estuvo por debajo.

También el consumo de bienes durables muestra signos de deterioro en el último año. El patentamiento de autos cayó un 8% interanual en 2024, para luego crecer un impresionante 47% en 2025. Pero en lo que va de 2026 (enero-agosto) hubo una nueva baja del 13%. En cualquier caso, las cifras se hallan lejos de los récord de pantentamientos de inicios de 2018.

Algo similar ocurre con las ventas de electrodomésticos. Aunque están en general por arriba del promedio de 2023, en el segundo trimestre de 2026 aumentaron un 12,4% interanual a precios corrientes, lo que equivale a una caída de aproximadamente un 15% en términos reales, reveló el último informe del Indec.

En definitiva, la compra de durables parece haber alcanzado su pico a mediados de 2025, para luego caer de la mano de una retracción de los préstamos familiares y su morosidad récord.

«El patentamiento de automóviles exhibe también una leve contracción en los últimos meses, del mismo modo que lo hace el consumo de electrodomésticos. Las escrituras de inmuebles, por su parte, no crecen en los últimos meses, pero tampoco pierden los relativamente elevados niveles ganados en los últimos dos años, a tono con el comportamiento del crédito hipotecario», lo resumió la CAC, de postura cercana al Gobierno, en su último informe sobre consumo. (El Destape)

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