La histórica industria procesadora de maní está en concurso preventivo desde el 2019 y tiene un pasivo de más de $20.000 millones

La empresa Manisur S.A., una procesadora de maní con planta en Santa Eufemia, Córdoba, pidió su propia quiebra ante la Justicia de La Carlota. La firma está en concurso preventivo desde fines de 2019 y dice que no tiene recursos para pagar la cuarta cuota del acuerdo con sus acreedores, que vence el 10 de octubre de 2026.

En el escrito la firma atribuye la falta de maní a un accionista, informa que su planta está paralizada y expone un pasivo de más de $20.337 millones.

Manisur pidió su propia quiebra a la Justicia

El pedido fue presentado por su apoderado ante el juzgado de primera instancia en lo Civil, Comercial, Conciliación, Trabajo y Familia de La Carlota (Secretaría 2), que tramita el concurso preventivo de la empresa. Solicita que se declare la quiebra «por imposibilidad de cumplir el acuerdo preventivo homologado y de continuar con la actividad empresarial».

Según el documento, Manisur obtuvo la homologación del acuerdo con sus acreedores y pagó las cuotas concursales vencidas hasta ahora, incluida la de 2025. La cuarta cuota vence el 10 de octubre de 2026 y la firma afirma que no cuenta «hoy con recursos» para afrontarla. El pedido, por lo tanto, se adelanta al vencimiento.

La decisión se tomó en la asamblea general ordinaria del 8 de septiembre. Allí participaron nueve accionistas que representaban el 70,29% del capital, y el escrito indica que la asamblea resolvió por unanimidad avanzar con la quiebra.

El maní que no llegó y el reclamo a un accionista

l eje del planteo es un acuerdo que Manisur dice haber cerrado a principios de 2026 con El Socorro SRL. El presidente y director de esa empresa ocupa el mismo cargo en Nuttin S.A., accionista de Manisur con el 27,71% del capital. Según el escrito, El Socorro entregaría unas 8.000 toneladas de maní para procesamiento y comercialización.

Sobre la base de ese acuerdo, la empresa afirma que hizo el mantenimiento de la planta y contrató personal de temporada. También firmó contratos de exportación y tomó prefinanciaciones por u$s350.000. Cuando llegó el momento de la entrega, el presidente de ambas firmas comunicó que «la totalidad del maní sería destinado a atender compromisos de El Socorro, dejando a la concursada sin materia prima, sin financiamiento y con compromisos de exportación imposibles de cumplir».

Manisur agrega que tampoco pudo reemplazar ese maní con compras a terceros. Dice que no cuenta con «la estructura financiera propia necesaria para adquirir maní de terceros en condiciones normales» y que una persona vinculada a Nuttin «comunicó a productores de maní que Nuttin se había desvinculado de la concursada, generando desconfianza en el sector y obstruyendo la posibilidad de obtener materia prima por vía asociativa o de colaboración». La campaña agrícola propia 2025/2026, según el escrito, también quedó «muy por debajo del punto de equilibrio económico».

Los números del balance de Manisur

Las cifras que la empresa presentó corresponden al ejercicio cerrado el 28 de febrero de 2026. La pérdida fue de más de $6.811 millones y el patrimonio neto quedó en negativo por $4.865 millones. El activo total era de $15.472 millones, frente a un pasivo de $20.337 millones.

Las ventas cayeron a $11.413 millones desde $16.152 millones en el ejercicio anterior, una baja de casi 30%. El precio promedio de venta bajó US$278 por tonelada, y la empresa menciona «presiones adicionales de costos laborales, tributarios y financieros».

La deuda bancaria de la firma es hoy de $12.190 millones y la mayor parte está clasificada por el Banco Central como irrecuperable o en riesgo. Sin aval crediticio, Manisur dependía de compras al contado o de proveedores dispuestos a asumir el riesgo de entregarle maní, lo que explica el peso que tuvo la falta de materia prima en el cierre de la planta.

No puede pagar la luz, una planta parada y trabajadores sin temporada

El escrito describe una empresa «sin actividad productiva, sin materia prima, sin financiamiento y en situación de cesación de pagos respecto de proveedores y empleados». Informa que concluyó de forma anticipada la temporada de 65 trabajadores de prestación discontinua, con reserva de puesto, y que redujo la jornada del resto del personal.

En julio, cuando se conoció la paralización, la delegada de UATRE Río Cuarto, Marcela Rodríguez, había hablado de alrededor de setenta familias afectadas, muchas con entre 15 y 30 años de antigüedad. Una campaña de procesamiento de maní suele extenderse entre ocho y nueve meses, y este año la actividad apenas duró un mes.Santa Eufemia tiene unos 2.700 habitantes y la planta era su principal fuente de empleo.

La empresa también advierte que adeuda facturas de electricidad «por montos significativos» y que es probable un corte del suministro. Sin luz, dice, quedarían desactivadas las cámaras de seguridad y los bienes no estarían bien resguardados. Por eso pidió que la Sindicatura adopte medidas urgentes y que la jueza de Paz de Santa Eufemia constate el estado de la planta con material fotográfico.

Qué pasa ahora con la quiebra de Manisur

Hace un año habían ingresado a la sociedad nuevos directivos, con el objetivo de rescatar la empresa. El intento de salvataje fracasó en julio, cuando la planta se quedó sin grano para procesar.

En el escrito, la firma enumera «innumerables gestiones» para sumar un inversor o accionista, conseguir asociaciones productivas, operaciones a fasón, nuevas financiaciones y abastecimiento de materia prima, y concluye que «ninguna de ellas se concretó».

El lunes 21 de septiembre la secretaría del juzgado corrió la documentación a la Sindicatura. La declaración de quiebra todavía no se produjo y depende de lo que resuelva el juez.

Manisur sostiene que la Ley de Concursos y Quiebras obliga a declarar la quiebra cuando el deudor no cumple el acuerdo preventivo, y que su situación hace «inviable cualquier continuidad bajo el régimen concursal». Junto con el escrito acompañó el acta de la asamblea, las nóminas de personal y de accionistas y el detalle de su deuda fiscal e impositiva. Hasta ahora, el juzgado no dictó sentencia.

Una industria manisera reúne en una misma planta las etapas que llevan el maní desde el campo hasta el contenedor de exportación. Recibe el grano en vaina, lo seca y lo acondiciona, lo descascara y lo selecciona por tamaño y calidad, y una parte de lo que despacha sale blancheada, es decir, sin la piel. Muchas también siembran en campos propios o multiplican semilla. Manisur describe así su actividad, que va de la multiplicación de semillas a la exportación de maní confitería.

El negocio mira casi por completo al exterior. Alrededor del 90% del maní argentino se produce en Córdoba y el país es el primer exportador mundial, con manufacturas de alto valor agregado antes que grano sin procesar. Las estimaciones del sector sobre la parte de la producción que se vende afuera van del 80% al 95%, y la Unión Europea se lleva cerca del 60% de lo exportado. La Cámara Argentina del Maní calcula que el complejo emplea a unas 12.000 personas en una treintena de localidades del interior cordobés.

Esos compradores son exigentes. Las industrias adaptan su tecnología a lo que piden los clientes europeos, sobre todo en control de plagas y huella hídrica, y Manisur dice certificar las normas BRC, HACCP, GMP y ETI.

El punto sensible es el abastecimiento. Una planta con contratos de exportación firmados necesita grano para procesar y, si no lo produce, tiene que comprarlo. Manisur había reducido su producción agrícola propia para bajar costos, por lo que dependía más del maní de terceros.

Manisur en sus años de auge

Manisur nació a comienzos de 1992 por iniciativa de un grupo de familias de productores de Santa Eufemia y la región, junto con jóvenes profesionales, con la idea de juntar sus producciones de maní, industrializarlo y exportarlo. En 2021,la empresa decía tener un equipo de alrededor de 100 personas, se presentaba como la que más empleo generaba en la localidad y afirmaba vender a compradores de todos los países de la Unión Europea, además del Reino Unido, Rusia, Argelia, China y Japón, entre otros destinos.

La firma contaba entonces que había invertido de forma continua en la planta, con más capacidad de recepción de materia prima y de secado artificial, y con selectoras ópticas de tecnología láser e infrarroja. También ampliaba cada año su superficie de siembra propia y decía haber sido una de las primeras del sector en certificar normas de calidad de máxima exigencia. ( iProfesional)

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