El referente del Sindicato de Trabajadores y Empleados Municipales de Concordia (STEMC), Pablo César “Cachacha” Avallone, reunió en pocos días a un importante número de trabajadores y vecinos en un acto que dejó una señal política rumbo a 2027. El malestar del sector municipal y el alejamiento de antiguos aliados electorales complican el escenario del intendente Francisco Azcué.

El concurrido encuentro encabezado por Cachacha

En Concordia comienza a configurarse un escenario político que puede tener consecuencias importantes de cara a 2027. El intendente Francisco Azcué enfrenta cuestionamientos cada vez más visibles desde distintos sectores y, particularmente, desde el ámbito de los trabajadores municipales, mientras que algunos de quienes lo acompañaron en su llegada al gobierno comienzan a buscar nuevos espacios de construcción política.

En ese contexto, Pablo César “Cachacha” Avallone, referente del Sindicato de Trabajadores y Empleados Municipales de Concordia (STEMC), aparece ganando terreno como una de las figuras capaces de canalizar buena parte de ese descontento. Su reciente acto, organizado en apenas una semana, desbordó la capacidad del salón y terminó convirtiéndose en una demostración de respaldo que sorprendió incluso a algunos de los propios organizadores.

Lanzamiento de Nueva Esperanza

Desde el espacio Nueva Esperanza, que comienza a proyectarse como una alternativa política rumbo a 2027, aseguran que el crecimiento de Avallone ya empieza a modificar el tablero. Incluso, un exmilitante radical que decidió incorporarse a este nuevo espacio fue contundente al analizar el escenario. “Actualmente Cachacha le pasó el trapo al intendente”, sostuvo, en una expresión que sintetiza el nivel de entusiasmo que genera el dirigente sindical entre sus seguidores.

Durante el encuentro, el nombre de Avallone fue acompañado por fuertes muestras de respaldo y, según quienes estuvieron presentes, no faltaron las voces que comenzaron a imaginarlo ocupando un lugar central en la política concordiense. “Si las elecciones fueran hoy, le gano por paliza a Azcué”, habría expresado uno de los hermanos Avallone, en medio de un clima de fuerte respaldo hacia el dirigente sindical.

Lanzamiento de Nueva Esperanza

El malestar municipal, un problema que Azcué no logra cerrar

La relación entre la gestión de Azcué y los trabajadores municipales viene atravesando distintos momentos de tensión. Reclamos salariales, condiciones laborales, discusiones vinculadas con la administración del personal y cuestionamientos a determinadas decisiones del Ejecutivo fueron alimentando un malestar que ahora comienza a adquirir una dimensión política.

Y allí aparece uno de los principales desafíos para el intendente. El empleado municipal no solamente representa un sector laboral organizado, sino que además tiene una enorme capacidad de contacto cotidiano con los barrios y con miles de vecinos que dependen directa o indirectamente de la administración municipal.

Por eso, el crecimiento de un dirigente sindical que logra transformar ese descontento en una construcción política puede convertirse en un problema considerable para cualquier oficialismo que pretenda sostenerse en el poder.

Uno de los últimos encuentros del intendente Azcué

Azcué llegó al municipio con el respaldo de una coalición que consiguió quebrar el predominio peronista en Concordia. Pero el paso del tiempo fue dejando diferencias, desencantos y alejamiento de algunos sectores que fueron importantes para aquella construcción electoral. El problema para el intendente es que, cuando los aliados comienzan a convertirse en críticos, la gestión necesita cada vez más capacidad política para compensar esas pérdidas.

Una demostración de fuerza que no alcanzó

En paralelo, desde sectores críticos de la administración municipal cuestionaron un reciente intento del oficialismo por mostrar capacidad de movilización. La lectura que hacen desde el entorno de Avallone es que la convocatoria terminó reducida a un grupo de dirigentes y allegados, sin conseguir siquiera una participación significativa de funcionarios municipales.

La comparación con el acto organizado por “Cachacha” resulta inevitable para quienes buscan instalar una disputa por la representación política de los trabajadores y de los sectores desencantados con la actual gestión.

En apenas una semana, Avallone consiguió reunir a una cantidad de personas que obligó a mirar con atención una construcción que, hasta hace poco, podía parecer exclusivamente sindical. Ahora, desde Nueva Esperanza pretenden convertir ese acompañamiento en una alternativa política con horizonte electoral.

El contraste alimenta una pregunta que empieza a circular en los ámbitos políticos de Concordia: ¿puede Azcué llegar a 2027 con el mismo nivel de respaldo con el que llegó al gobierno?

La reelección, cada vez más cuesta arriba

El principal objetivo político de Azcué es sostener su proyecto de continuidad. Pero para llegar competitivo a una elección necesita algo más que una estructura institucional. Necesita recuperar capacidad de convocatoria, recomponer vínculos con quienes fueron parte de su armado original y, sobre todo, evitar que el descontento social y laboral termine transformándose en una alternativa electoral concreta.

El crecimiento de Avallone puede ser leído justamente en esa clave. No necesariamente porque hoy represente una amenaza electoral consolidada, sino porque expresa un fenómeno que suele preocupar a cualquier oficialismo: la posibilidad de que el malestar disperso encuentre un referente capaz de organizarlo políticamente.

En Concordia, donde la política municipal tiene un peso determinante y donde cada elección se juega también en el territorio, perder el vínculo con los trabajadores municipales puede tener un costo significativo.

Azcué todavía tiene tiempo para intentar recomponer el escenario. Pero si la tendencia continúa, el problema ya no será solamente sindical ni administrativo. Será político.

Y mientras el intendente intenta sostener su proyecto de reelección, “Cachacha” Avallone parece haber entendido que hay una parte del electorado que está buscando otra cosa.

Por ahora, el desafío recién comienza. Pero en política, cuando un salón queda chico y el nombre de un dirigente comienza a corearse como candidato, conviene prestar atención.

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