Una encuesta de Management & Fit muestra que el 57,5% de los argentinos quiere un cambio total en las políticas y en el equipo de gestión. La desaprobación de Milei alcanza el 58,1% y Patricia Bullrich aparece con una mejor valoración que el Presidente. El dato empieza a abrir un interrogante de cara a 2027.

El clima político argentino vuelve a mostrar señales de advertencia para Javier Milei. Una encuesta de Management & Fit revela que el 57,5% de los consultados considera necesario un cambio total de las políticas y del equipo de gestión, mientras que apenas el 38,2% se inclina por algún tipo de continuidad.

El dato adquiere mayor relevancia porque no se trata únicamente de una evaluación negativa de la administración libertaria. La desaprobación de la gestión llega al 58,1%, frente a un 36,6% de aprobación. Al mismo tiempo, la imagen de Milei presenta un diferencial negativo de 21,5 puntos, con 31,2% de valoración positiva y 52,7% negativa.

Pero hay otro número que puede resultar todavía más incómodo para el oficialismo. Patricia Bullrich, una dirigente que forma parte del universo político de la derecha y que hasta hace poco compartía buena parte del electorado con La Libertad Avanza, aparece con una valoración superior a la del propio Presidente. Bullrich registra 33% de imagen positiva y un diferencial negativo de 16,7 puntos, mejor resultado que el de Milei.

El problema ya no es solamente Milei

La encuesta también muestra un deterioro de las expectativas. La mirada negativa sobre el futuro del país creció más de tres puntos en apenas dos meses y llegó al 46,4%. También empeoró la percepción sobre la situación personal, mientras que aumentó el número de personas que considera que la recuperación económica podría demorar más de un año.

Y hay un dato especialmente significativo para cualquier gobierno que pretenda sostenerse en el poder: la desocupación pasó a ser señalada como el principal problema del país por casi uno de cada cinco encuestados, desplazando incluso a los aumentos de tarifas.

Esto coincide con otros relevamientos recientes que muestran que el malestar económico comienza a ocupar un lugar central en las preocupaciones sociales. Un estudio de OPSA, por ejemplo, registró que el 58% prefiere un cambio de gobierno en 2027 y que el desempleo y los bajos salarios aparecen entre las principales preocupaciones de los argentinos.

Bullrich y la pregunta que empieza a aparecer

El crecimiento relativo de Patricia Bullrich puede leerse como una señal política que excede a su figura personal. El interrogante que comienza a instalarse es qué sucedería si una parte del electorado que acompañó a Milei empieza a buscar una alternativa dentro del mismo espacio ideológico.

No necesariamente significa que Bullrich sea hoy una candidata consolidada ni que exista un escenario electoral definido. Pero sí muestra que Milei ya no monopoliza automáticamente la representación del electorado de derecha.

De hecho, otros estudios recientes ya habían mostrado que Bullrich podía superar al Presidente incluso entre votantes libertarios, mientras Milei comenzaba a perder posiciones frente a otros dirigentes identificados con el oficialismo o con sectores cercanos.

2027 empieza a jugarse antes de tiempo

La elección de 2027 todavía está lejos, pero las encuestas empiezan a construir el escenario político que vendrá. Para Milei, el desafío ya no parece reducirse a defender su gestión frente al peronismo.

La verdadera disputa puede terminar siendo más amplia: ¿continuidad del modelo libertario, continuidad con cambios o cambio de rumbo?

El 57,5% que hoy reclama un cambio total constituye una señal política que el Gobierno no debería subestimar. Porque cuando el malestar económico deja de expresarse solamente en la desaprobación de un gobierno y comienza a convertirse en demanda de cambio, la discusión deja de ser sobre la coyuntura y empieza a transformarse en una discusión sobre el futuro.

Y allí aparece el dato que más debería preocupar al oficialismo: si la sociedad empieza a querer cambiar el rumbo, la pregunta ya no será solamente quién puede ganarle a Milei, sino quién puede ocupar el lugar que Milei construyó.

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