Después de años de reclamos y anuncios, comenzó a materializarse una obra largamente esperada por la comunidad paceña. La nueva Unidad de Terapia Intensiva demandará una inversión superior a los $994 millones y tendrá un plazo de ejecución de 360 días. El desafío ahora será que la obra se concrete en tiempo y forma y que la terapia finalmente pueda ponerse al servicio de los pacientes críticos del norte entrerriano.

Por Redacción Pcv
La colocación del cartel de obra marca algo más que el inicio formal de una construcción. Para La Paz, representa el comienzo de una respuesta que la comunidad viene reclamando desde hace años y que tiene una particularidad imposible de ignorar: cuando un paciente necesita cuidados intensivos, la falta de una terapia propia puede convertir la distancia en un factor determinante.
Este lunes comenzó a materializarse la construcción de la nueva Unidad de Terapia Intensiva del Hospital “9 de Julio”, uno de los establecimientos sanitarios de referencia del norte entrerriano. En el predio ya se desarrollan las primeras tareas de replanteo.
La obra, anunciada a principios de año por el gobernador Rogelio Frigerio, cuenta con un presupuesto oficial de $994.868.082 y un plazo de ejecución de 360 días. El proyecto se encuentra identificado bajo el lema provincial “Cada peso, a donde tiene que ir”.
Pero detrás de esos números existe una realidad mucho más concreta: durante años, los pacientes críticos de La Paz y de localidades de su zona de influencia debieron ser derivados hacia centros de mayor complejidad, principalmente en Paraná, ante la ausencia de una terapia intensiva en el departamento.
Una obra que no puede medirse solamente en millones
Hablar de una inversión cercana a los mil millones de pesos resulta inevitable. Sin embargo, en este caso, el verdadero valor de la obra no está solamente en el presupuesto asignado ni en los metros cuadrados que se construirán.
Está en la posibilidad de que un paciente que atraviesa una situación crítica pueda recibir atención especializada mucho más cerca de su familia y de su comunidad.
La distancia entre La Paz y Paraná supera los 170 kilómetros. En situaciones donde cada minuto puede resultar determinante, un traslado de esa magnitud no es un dato menor. Por eso, la futura terapia intensiva del Hospital 9 de Julio constituye una obra de infraestructura, pero fundamentalmente una inversión en capacidad sanitaria.
Una deuda que atravesó distintos gobiernos
La necesidad de contar con una terapia intensiva en La Paz no nació con la actual gestión provincial. Es un reclamo que atravesó distintas administraciones y que durante años quedó asociado a anuncios, proyectos, licitaciones y modificaciones.
En 2023, por ejemplo, ya se habían realizado intervenciones vinculadas con la futura terapia intensiva, entre ellas trabajos relacionados con la extensión de las instalaciones de gases medicinales y adecuaciones dentro del hospital.
El proyecto actual representa un nuevo capítulo de esa historia y, esta vez, con la obra comenzando físicamente.
La comunidad paceña conoce demasiado bien la diferencia entre anunciar una obra y verla concretarse. Por eso, el cartel colocado esta semana constituye una señal concreta, pero no el punto final.
El verdadero resultado llegará cuando las máquinas terminen, el equipamiento esté instalado, el personal necesario pueda desempeñarse y las camas de terapia estén efectivamente disponibles para atender a quienes las necesiten.
El desafío de que los 360 días sean una realidad
El plazo oficial de ejecución es de 360 días. A partir de ahora, ese número comienza a tener una importancia especial para los vecinos de La Paz.
Porque detrás de cada mes de obra existe una expectativa concreta. La de dejar de depender exclusivamente de derivaciones para resolver situaciones críticas y fortalecer la capacidad del sistema público de salud en el norte entrerriano.
La discusión sobre la salud pública muchas veces queda atrapada entre presupuestos, anuncios y declaraciones políticas. En este caso, el desafío es mucho más sencillo de medir: que la obra avance, que se cumplan los plazos y que la terapia comience a funcionar.
La Paz no necesita solamente una nueva infraestructura sanitaria. Necesita que esa infraestructura se transforme en atención efectiva.
Una respuesta que puede cambiar la realidad sanitaria del norte
La futura UTI tendrá capacidad para atender pacientes que requieran cuidados intensivos y estará integrada al funcionamiento del Hospital 9 de Julio, fortaleciendo su rol como establecimiento de referencia para la región.
El objetivo es reducir la necesidad de trasladar pacientes críticos y ampliar la capacidad de respuesta ante emergencias complejas.
Después de tantos años de espera, la colocación del cartel puede parecer un gesto menor. Sin embargo, para una comunidad que durante mucho tiempo reclamó contar con este servicio, representa el comienzo de una etapa decisiva.
Ahora la expectativa estará puesta en que los 360 días previstos no se conviertan en otra espera, sino en el plazo necesario para que La Paz pueda contar finalmente con una Terapia Intensiva propia.
Porque cuando se habla de salud, una obra no se completa cuando se termina de construir un edificio. Se completa cuando una persona que necesita cuidados críticos puede recibirlos cerca de su casa, de su familia y de su comunidad.
