El calor y el agua acumulada pueden favorecer al mosquito, aunque los temporales intensos tienen un efecto más complejo. Qué dicen los especialistas.

El fenómeno de El Niño ganará una fuerte intensidad durante esta primavera y podría favorecer la proliferación del mosquito Aedes aegypti en Argentina si las lluvias dejan agua estancada.
Sin embargo, las precipitaciones extraordinarias también pueden arrastrar larvas del insecto, por lo que todavía no es posible anticipar la magnitud de la temporada de dengue 2026-2027.
De acuerdo con el informe publicado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), los modelos climáticos estimaban una probabilidad del 100% de que la fase de El Niño se mantuviera durante el trimestre comprendido entre octubre y diciembre de 2026. Además, las previsiones señalaban una tendencia a la intensificación del fenómeno.
Sin embargo, esto no significa que todas las regiones del país vayan a registrar las mismas condiciones meteorológicas ni que necesariamente se produzca una epidemia de dengue. La distribución de las precipitaciones, la temperatura, la disponibilidad de agua estancada y las medidas de prevención son algunos de los factores que pueden influir en la evolución de la enfermedad.
El Niño potencia los brotes de dengue y el cambio climático amplifica ese efecto
Un estudio publicado en The Lancet Planetary Health analizó datos de 18.853.343 casos de dengue en 1.237 localidades de 21 países entre 2000 y 2019. Sus autores determinaron que, por cada desviación estándar (una medida estadística que indica qué tanto se aparta un valor del promedio) en la intensidad de El Niño del Pacífico Oriental, el riesgo de casos de dengue aumentó un 23,70%.
El mismo trabajo calculó que el cambio climático provocado por la actividad humana explicó el 48,64% del incremento de casos atribuibles a El Niño. En cifras absolutas, eso equivale a 403.197 casos adicionales de dengue en las localidades estudiadas. El mecanismo es el siguiente: el calentamiento global eleva la temperatura media del océano y de la atmósfera, lo que intensifica las anomalías climáticas que El Niño ya produce por sí solo, que son olas de calor más prolongadas, lluvias más extremas, mayor humedad ambiental.
Producto del aumento de la temperatura y el aumento de las lluvias que hacen que haya mayor acumulación de agua, pero no solo en los recipientes hogareños, sino en la naturaleza, en las copas de las hojas. Mayor cantidad de agua, mayor cantidad de, de calor, mayor probabilidad de reproducción de vector. Mientras más vector, más probabilidad de infección.
Por su parte, un estudio publicado en Nature Communications incorporó datos de 57 países de América y Asia entre 1980 y 2024, y estableció que el 63% de la variación interanual en los casos de dengue puede atribuirse a las fluctuaciones del fenómeno ENSO, sigla en inglés de El Niño-Oscilación del Sur, el sistema climático que alterna fases cálidas (El Niño) y frías (La Niña) en el Pacífico tropical.
Cuántos casos de dengue hay en Argentina y qué se espera para el verano
El último Boletín Epidemiológico Nacional disponible, correspondiente a la semana epidemiológica 39 y publicado el 13 de octubre, informó 999 casos sospechosos notificados desde el comienzo de la temporada 2026-2027, de los cuales cuatro fueron confirmados.
Los cuatro contagios confirmados tenían antecedentes de viajes internacionales: tres correspondían a residentes de la provincia de Buenos Aires y uno a la Ciudad de Buenos Aires. El Ministerio de Salud no había confirmado casos autóctonos durante ese período, aunque mantenía otros en investigación.
Además, la Organización Mundial de la Salud recuerda queuna segunda infección por dengue puede aumentar el riesgo de enfermedad grave. Ante fiebre y síntomas compatibles se recomienda consultar al sistema de salud; si aparecen dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrado, se requiere atención inmediata.
Con la temporada cálida en marcha, las autoridades sanitarias deberán seguir la evolución de los casos y la circulación del mosquito. Mientras tanto, la eliminación de criaderos sigue siendo una medida central de prevención, independientemente de la intensidad de las lluvias.
Qué hacer en casa para evitar los criaderos
La principal medida de prevención consiste en impedir que el mosquito encuentre lugares donde reproducirse. Para eso, el Ministerio de Salud recomienda revisar periódicamente los espacios interiores y exteriores de las viviendas, en especial después de las lluvias.
Entre las acciones más importantes se encuentran:
- Eliminar los recipientes que acumulen agua: dar vuelta, vaciar o descartar baldes, latas, botellas, neumáticos y otros objetos que puedan funcionar como criaderos.
- Mantener tapados los tanques y depósitos: los recipientes destinados a almacenar agua deben permanecer correctamente cubiertos.
- Limpiar las canaletas: retirar hojas y residuos que obstruyan el desagüe y permitan la acumulación de agua.
- Cepillar bebederos y floreros cada dos o tres días: no alcanza con vaciarlos, porque los huevos del mosquito pueden quedar adheridos a las paredes internas.
- Controlar patios, balcones y jardines: revisar macetas, platos, desagües y cualquier objeto expuesto a las precipitaciones.
- Evitar las picaduras: utilizar repelente siguiendo las indicaciones del envase, vestir ropa que cubra brazos y piernas cuando sea posible y colocar mosquiteros o utilizar otras barreras físicas.
(Minuto Uno)