El músico, poeta, escritor e investigador falleció este 31 de octubre, precisamente en el Día de la Chamarrita Entrerriana. Fue un referente de la cultura paceña, un profundo conocedor de la obra de Linares Cardozo y un hombre que hizo de la identidad, la memoria colectiva y el compromiso social una forma de vida.

La cultura de La Paz está de luto. Este 31 de octubre falleció Luis Horacio “Chino” Martínez, un hombre que dejó una huella profunda en la música, la poesía, la literatura y la historia cultural de la ciudad y de Entre Ríos. Su partida se produjo en una fecha cargada de simbolismo: el Día de la Chamarrita Entrerriana, una expresión de nuestra identidad popular a la que dedicó buena parte de su vida.
Pero reducir al Chino Martínez a su condición de músico, escritor o exdirector de Cultura de la Municipalidad de La Paz sería quedarse a mitad de camino. Fue, por encima de todo, un hombre comprometido con su tiempo, con sus raíces y con las causas populares. Un militante de la justicia social que entendía la cultura no como un privilegio de unos pocos, sino como una construcción colectiva, profundamente vinculada con la historia, la identidad y la vida de su pueblo. Un excelente comunicadores de las cosas nuestras, a través de las palabras y de las imágenes.
Una vida atravesada por Linares Cardozo
Su vínculo con la música entrerriana tuvo un punto de inflexión cuando conoció a Linares Cardozo, siendo apenas un adolescente de 16 años. Aquel encuentro se convirtió en una referencia permanente para su vida y su producción artística.
De Linares recibió enseñanzas, consejos y una manera de comprender la música como expresión de la identidad de un pueblo. Con los años, Martínez se transformó también en uno de los principales investigadores y difusores de su legado, recuperando testimonios, anécdotas y aspectos poco conocidos de la vida del maestro.
Su trabajo fue mucho más allá de recordar a una figura fundamental del cancionero entrerriano. Se ocupó de preservar una parte de nuestra memoria cultural para las generaciones que vendrían.

La cultura como identidad y compromiso
Como director de Cultura de la Municipalidad de La Paz, desarrolló una tarea vinculada con la promoción y la defensa de las expresiones culturales locales. Sin embargo, su aporte más importante no estuvo limitado a un cargo público.
Fue músico, poeta, escritor, videasta e investigador. Dejó obras como De alas y trinos y Sonoridades de un río insondable, además de canciones como “El entrerriano de los pájaros”, en las que la naturaleza, el paisaje y el sentimiento entrerriano encontraron una forma de expresión.
También fue protagonista del rescate audiovisual de la memoria regional, con producciones y espacios como el recordado programa Patria y Cielo, que durante la década del 90 contribuyó a difundir historias, personajes y manifestaciones de nuestra identidad.

En cada una de esas actividades había una misma convicción: la cultura debía estar cerca de la gente, recuperar las voces de quienes construyeron nuestra historia y mantener viva la memoria colectiva.
Un militante de las causas populares
Hay una dimensión de Horacio Martínez que merece una mención especial. Su compromiso no se agotaba en el escenario, los libros, las canciones o la gestión cultural. El Chino también fue un militante de la justicia social.
Entendía que hablar de cultura era hablar de derechos, de oportunidades, de inclusión y de la posibilidad de que cada comunidad pudiera reconocerse en su propia historia. Su mirada estaba ligada a una concepción profundamente popular de la sociedad, donde el acceso al conocimiento, al arte y a las expresiones culturales debía ser parte de una construcción colectiva.
Esa identidad militante también formaba parte de su manera de relacionarse con la realidad y de interpretar las desigualdades de su tiempo.

Una despedida que tiene algo de destino
Que el Chino Martínez se haya ido precisamente el Día de la Chamarrita Entrerriana parece encerrar una coincidencia cargada de significado. El mismo día en que se homenajea a Linares Cardozo, aquel maestro que marcó su juventud y orientó buena parte de su camino, se despidió uno de sus más apasionados continuadores.
La Paz pierde a un referente cultural, pero también a un hombre que supo poner su talento al servicio de la memoria, la identidad y las causas de su pueblo.
Porque hay personas cuya historia no termina con su partida. Permanece en las canciones que se siguen cantando, en los libros que esperan nuevas lecturas, en las historias recuperadas y en las ideas que ayudaron a sostener.
El Chino Martínez fue un hombre de la música, de la poesía y de la cultura. Pero, sobre todo, fue un hombre de convicciones, de compromiso social y de pertenencia popular.
Hoy el Paraná parece despedirlo con sus propias sonoridades.
Hasta siempre, Chino.
Acompañamos a su familia, amigos y seres queridos en este momento de profundo dolor.
Luis Horacio “Chino” Martínez 5 de junio de 1954 – 31 de octubre de 2026.