Luego de una extensa jornada en el Congreso, el Senado convirtió en el ley la declaración de emergencia en salud pediatría y de las residencias nacionales por un año.

En tanto, el presidente Javier Milei busca sostener el superávit fiscal a cualquier costo y es por eso que anticipó que vetará la iniciativa.
La Cámara Alta, cerca de la una de la madrugada de este viernes, aprobó con 62 votos a favor y 8 negativos la medida que se declara la emergencia sanitaria de la salud pediátrica y de las residencias nacionales en salud por el lapso de un año. El proyecto, que permite financiar al Hospital Garrahan.
La medida establece “la recomposición inmediata de los salarios del personal de salud asistencial y no asistencial que atiende a la población pediátrica con criterios de equiparación y reconocimiento por funciones críticas”. Además, incluye “a los residentes nacionales de salud de todas las especialidades que se desempeñan en efectores de salud pediátricos y no pediátricos”. De hecho, la “recomposición no podrá ser menor a la que recibían en términos reales en noviembre” de 2023.
La iniciativa exige recursos inmediatos para salarios, insumos y equipamiento, además de la derogación de la polémica resolución 2109/25 del Ministerio de Salud, que modificó el sistema de residencias y encendió la protesta en todo el sector.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, esta medida tendrá un impacto fiscal que será de $65.573 millones hasta diciembre. En tanto, desde el Gobierno anticiparon que Milei vetará la norma, lo que provocará una nueva pulseada con la oposición.
Por su parte, unas horas antes, el Senado había aprobado la Ley de Financiamiento Universitario con 58 votos a favor, 10 en contra y 3 abstenciones. Con media sanción de Diputados, el texto garantiza fondos para gastos de funcionamiento, becas y desarrollo científico.
En tanto, previamente, se rechazó los cinco decretos de desregulación de organismos estatales que ya habían sido denegados por la Cámara de Diputados: se opuso, con 60 votos negativos, 9 afirmativos y 2 abstenciones, a la reorganización del INTI, el INTA y otros organismos descentralizados vinculados a la producción, la ciencia y la tecnología.
Por último, en la extensa jornada, la Cámara alta también trató el decreto que modificaba el funcionamiento del Banco Nacional de Datos Genéticos obtuvo 58 en contra, 12 positivos y una abstención.