Los mandatarios de los dos distritos con principal resorte nacional afrontan su tercer año de gestión con números de imagen que los reposicionan. El gobernador bonaerense resuena como la principal cara de la oposición a Javier Milei. En el bando del alcalde porteño persiste el objetivo de la reelección.

Mientras el Gobierno pasa un verano de complejidades más económicas que de sofocones políticos, con un Javier Milei que sigue manteniendo el centro ineludible de la escena pública, los restantes jugadores del tablero opositor se reperfilan y deben imponerse en sus contiendas “chicas” para llegar airosos a las elecciones del año que viene.
En eso están Axel Kicillof y Jorge Macri, que buscan construir sus caminos hacia la presidencia y hacia la reelección local, respectivamente. Uno, con la tarea este año de erigirse como alternativa para la pelea por el sillón de Rivadavia en 2027. El otro, para seguir al frente de la alcaldía porteña y saldar la interna de la derecha con La Libertad Avanza (LLA).
EL SALTO DEFINITIVO
En el último informe de la consultora Opina Argentina, dirigida por Facundo Nejamkis y Andrés Gilio, y realizado a 3590 personas entre el 28 de diciembre y el 4 de enero, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires se presenta como el principal dirigente de la oposición tras conocerse que su imagen positiva llega al 42 % contra una imagen negativa de 57 %.
Los números de la aprobación de Kicillof solo quedan por detrás de los que ostenta Javier Milei, que tiene un saldo de 48 % de valoración positiva y 51 % de rechazo.

El segundo que se metió en la disputa es el actual jefe de Gabinete Manuel Adorni, con una aprobación del 44 % y una imagen negativa del 53 %. Apenas por debajo del gobernador bonaerense queda el ministro de Economía Luis Caputo, y les sigue el expresidente Mauricio Macri.
El principal factor que puede incidir en el encumbramiento de Kicillof tiene que ver con que Milei, si bien se mantiene estable en su evaluación, tiene una alta imagen negativa, y no genera adhesiones políticas más contundentes en sectores que tuercen el rumbo de cualquier elección.
Ese universo, según arroja esta encuesta, es de un 17% de encuestados que se mantienen en una posición intermedia, sin apoyo ni rechazo explícito al gobierno nacional. Entre los convencidos, un 40 % dice abiertamente apoyar al Gobierno, y un 42 % se declara opositor.
Milei queda supeditado a los problemas coyunturales. El líder de LLA se pondrá a prueba con el desempeño económico de la gestión nacional en este año en el que la población no va a las urnas.
Esto se verifica con el dato que se desprende de la encuesta que indica que la mitad de los consultados considera que la Argentina está peor que un año atrás (un 48 %).
Allí aparece la oportunidad para que la oposición pueda potenciarse y es el norte de un Kicillof que mientras comienza a jugar la batalla nacional debe imponerse en la contienda interna del peronismo.

En esta disyuntiva, Kicillof se impone por sobre Cristina Fernández de Kirchner, que tiene una aprobación del 38 % y un rechazo del 61 %, y sobre Sergio Massa, que tiene una valoración positiva del 34 % y una imagen negativa del 65%.
RETOMAR LA INICIATIVA
Esta parece ser la actitud de Jorge Macri en la Ciudad Buenos Aires, tras conocerse el último informe de Aresco, que midió que la percepción pública sobre el gobierno porteño subió 13 puntos desde la derrota en la elección de medio término del año pasado en manos de LLA.
En ese mismo relevo, se releva que el alcalde cuenta con una imagen positiva del 54 %, frente a un rechazo del 46 %. Por otra parte, más del 52 % de los consultados cree que el futuro de la CABA será igual o mejor, y un 43,8 % plantea que estará peor.
Desde Uspallata hacen una lectura auspiciosa del mantenimiento de la imagen de la gestión del PRO en CABA como una administración con buen desempeño en áreas visibles donde Jorge Macri busca mostrarse como una figura de autoridad implacable. Desde el gobierno amarillo plantean que juega a su favor la iniciativa en contra de las zonas “liberadas” y el control sobre el espacio público.
En las redes sociales del jefe de Gobierno predominan mensajes sobre la actividad de la Policía local y, de desalojos y devolución de inmuebles a vecinos por terrenos usurpados.
de casi el 73 % de aprobación. Le siguen el ordenamiento de las calles y el control de las protestas, que cuentan con alrededor del 68 % de respaldo.
En tercer lugar, figura la imagen de la Policía de la Ciudad, que casi alcanza el el 65 %, y, ya más lejos, la gestión del transporte público, con una aceptación cercana al 52 %.
En el informe de Aresco hay otro dato relevante del cual el PRO porteño toma nota: el 60,2 % de los encuestados califica como positivo el vínculo entre Jorge Macri y Javier Milei. Y 61,2 % cree que la Ciudad tiene buena relación con la Casa Rosada, pero, al mismo tiempo, mantenerse independiente.

La noticia de que la cárcel de Villa Devoto pasa a la órbita del ministerio de Seguridad nacional y se traslada al nuevo Complejo VIII de Marcos Paz, con el compromiso de que la Ciudad de Buenos Aires adelantará los fondos para finalizar la obra, buscan afinar la buena sintonía entre CABA y Nación.
Toda esta arquitectura de reposicionamiento de la imagen “históricamente PRO” de Jorge Macri en la Ciudad tiene como objetivo el 2027, e intentar dar la pelea por la reelección.
Para esto no solo debe retomar el buen vínculo con el titular nacional del partido, Mauricio Macri ni dejar a un lado las ambiciones de Horacio Rodríguez Larreta, sino que deberá también sortear la táctica “libertaria”.

Karina Milei ve en la figura de Manuel Adorni, amparada en los buenos números nacionales que cosecha el actual jefe de Gabinete que no finalmente no asumió en la Legislatura porteña, un potencial candidato para la Ciudad, que también deberá hacerse un lugar en la interna con Patricia Bullrich. (Diagonales)