Con las cifras del último bimestre, las empresas siguen reportando un profundo declive que afecta tanto a las compras online como en tiendas físicas, acumulando dos años en números negativos.

La venta de indumentaria cerró el 2025 con una caída interanual del 9,4% en el último bimestre, acumulando así dos años de profundo declive.

Según informó la Cámara de la Indumentaria (CIAI), a raíz del informe que realizan para relevar el movimiento del sector, actualmente 7 de cada 10 empresas muestran retrocesos en las ventas, en un contexto de crisis con fuerte aumento de las importaciones y elevados costos internos.

En el informe, la CIAI reflejó que en noviembre y diciembre, aún con el impulso de las fiestas, hubo una caída del 9,4% en la comparativa interanual, en un sector que ya venía de un retroceso en el bimestre anterior de 13,3%.

En Navidad, por ejemplo, se registró igualmente una caída del 1,3% en relación con la fiesta de 2024, siendo los rubros más afectados los de Bebés y niños (-13%), Lencería y corsetería (-6%) e Indumentaria femenina (-3%).

Entre los principales problemas, destacan como el más notorio a la caída del consumo y de la demanda, mientras que en paralelo, el aumento de los costos se consolida como la segunda preocupación, en un contexto en el que resulta inviable ajustar precios: el 60% de las empresas absorbe íntegramente los incrementos, mientras que apenas un 2% logra trasladarlos por completo, una dinámica que pone de relieve la fragilidad del consumo. Otros problemas destacados en este bimestre fueron los altos costos financieros.

De la misma forma, otros aspectos que se perciben a partir de esta crisis es una modificación en la gestión de inventarios (la proporción de empresas que considera tener de stocks excesivos se redujo un 6%) y una leve mejoría en la cadena de pagos, aunque sigue bajo un profundo estrés (el 60% de las empresas aún reporta retrasos).

Laboralmente, algunas de las consecuencias de este panorama es que una de las medidas más adoptadas por las empresas fue la de no reemplazar las renuncias (que alcanzó un máximo anual del 26%) seguida por los recortes de horas extras (12% de las acciones adoptadas) y el adelantamiento de vacaciones (9%).(Diario Conclusión)

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