El Ejecutivo de Entre Ríos intentó apagar versiones sobre recortes de horas extras y descuentos salariales, pero el descontento de los estatales y la falta de respuestas concretas deja una pregunta central: ¿basta con una aclaración para calmar la incertidumbre laboral?

La aclaración que llegó tarde
En una reunión con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), el Gobierno provincial salió a desmentir -otra vez- versiones que habían circulado y generado inquietud en el sector estatal: no habrá descuentos ni reducción de horas extras en la administración pública entrerriana.
Según trascendió de ese encuentro entre el ministro de Gobierno y Trabajo, Manuel Troncoso, y el secretario general de UPCN, José Allende, no existe “ninguna disposición” para modificar el régimen vigente de adicionales y horas suplementarias. Además, se adelantó que el tema no formará parte de la próxima mesa paritaria.
Pero definir lo que no va a pasar no es lo mismo que ofrecer una agenda positiva de reivindicaciones. La aclaración, en este sentido, suena más a control de daño que a un plan serio para encarar el conflicto salarial.
Rumores, paritaria y la sombra del malestar
La preocupación sindical no surge de la nada. Las versiones sobre posibles recortes salariales y ajustes en las condiciones laborales -ya sea por la vía de descuentos, limitaciones de horas extra o “modernizaciones” nebulosas del régimen laboral- han sido moneda corriente en varias provincias y a nivel nacional.
En Entre Ríos, los trabajadores estatales ya han vivido otros tropiezos: descuentos por días de paro y malestar con la negociación salarial, especialmente cuando la inflación devora los haberes y la recomposición resulta insuficiente para mantener el poder adquisitivo.
UPCN exigió una aclaración formal para llevar previsibilidad, sí, pero la pregunta que muchos trabajadores se hacen es otra: ¿cómo se traduce esa “previsibilidad” en mejoras concretas de salario y condiciones de trabajo?
Cuando la desmentida no alcanza
«La aclaración vino, pero el reclamo sigue”, dijo un dirigente sindical al término de la reunión. Esa frase resume el clima laboral entrerriano actual: el Gobierno quiere cerrar un foco de incertidumbre con una declaración; los trabajadores piden soluciones con impacto real en sus bolsillos.
No es menor que este tipo de versiones, reales o especulativas, se multipliquen en un contexto en el cual los salarios estatales vienen siendo pulverizados por la inflación y las negociaciones paritarias parecieran siempre a remolque de los acontecimientos, más que liderarlas.
Desmentir algo que aún no estaba oficialmente en agenda puede funcionar para apagar rumores, pero no para resolver el malestar de fondo: la precariedad salarial, la presión sobre los trabajadores y la falta de un plan claro de recomposición.
El verdadero frente sigue abierto
Mientras voceros oficiales se apresuran a negar recortes o reducciones de horas, los sindicatos advierten que el conflicto salarial no se resuelve con explicaciones, sino con hechos. Y esos hechos pasan por volver a poner sobre la mesa una negociación paritaria que garantice salarios dignos y la defensa de conquistas históricas de los trabajadores estatales.
Porque aclarar qué no va a pasar no resuelve la angustia de quienes ven su salario cada vez más lejos de la canasta básica. El Gobierno de Entre Ríos lo sabe -y los trabajadores también-.