El Gobierno confía en sancionar este viernes la Reforma Laboral y festeja de antemano. Sin embargo, el tejido social ya empieza a mostrar signos acelerados de descomposición y la situación se complica.

Por Matías Manuel Ferrari
Todo indica que Javier Milei va a inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso este domingo con la reforma laboral bajo el brazo. Hasta la CGT tiró la toalla y descuenta que el Senado bajará el martillo este viernes. El Presidente, empoderado, podrá desplegar ante la asamblea legislativa los laureles del triunfo. Según trascendió desde la Rosada, su discurso incluirá también que el INDEC marca una baja de la pobreza y que los datos señalan un crecimiento interanual de la economía por encima del 4 por ciento, a caballo del campo y los brotes verdes de Vaca Muerta. El alineamiento de planetas incluye también a los gobernadores del grupo “dónde está la mía”. Todo marcha de acuerdo al plan. Salvo por un detalle: hay algo que se llama tejido social que empieza a mostrar signos acelerados de descomposición gracias a las mieles del modelo.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) de fines de la semana pasada, luego del cierre de FATE, le puso números a esa preocupación creciente. Describe que en la Argentina de Milei bajan la persiana, en promedio, unas 30 empresas por día (más de una por hora), alrededor de 900 al mes. En total fueron más de 22 mil en dos años y monedas. Un industricidio en marcha.
Entre enero de 2024 y principios de febrero de 2026, según el informe, se registraron al menos 717 casos de conflictividad laboral en todo el país. Así aislado, el dato no dice mucho, pero en contexto es elocuente. Hasta septiembre de 2025 había en promedio 24 conflictos laborales por mes, pero luego de las elecciones de octubre, el promedio ascendió a 42 casos por mes. Es decir, desde el triunfo de Milei se duplicaron los casos.
Ese dato no debería pasar desapercibido en un contexto en el que el Presidente está pronto a inaugurar el año legislativo con viento de cola político y cierta estabilidad macroeconómica en algunos indicadores clave como el dólar, fundamental para las aspiraciones de la clase media alta. La contracara del modelo es precisamente el aceleramiento de la destrucción productiva, tal como sucedió en otros momentos de la historia argentina de apertura comercial en los que la alianza entre los sectores primario y financiero gobernaron el país, como durante la última dictadura militar y el menemismo.
Otros números del informe de CEPA desnudan la ruptura productiva acelerada:
•El 63,6% de los conflictos se debieron a despidos, seguidos por el cierre de empresas (12,3%), las suspensiones (10%) y situaciones de crisis generalizada (7,8%).
•Las PyMES han sido las más perjudicadas, concentrando el 39,1% de los conflictos. Los conglomerados extranjeros representan el 27,3%, muchos de los cuales han optado por importar en lugar de producir localmente.
Como botón de muestra de lo que podría colarse en el discurso, este viernes Milei descargó su furia en Twitter contra Paolo Rocca, CEO del grupo Techint, y de Javier Madanes, exdueño de FATE y principal accionista de Aluar. Fiel a su estilo, al primero lo llamó “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”; al segundo, “Don Gomita Alumínica”. El ataque deja al descubierto que la crisis industrial no pasa por debajo del radar de la Rosada; al mismo tiempo, deja al desnudo que la preocupación es que la ola que se está llevando puestas a las PyMES se lleve puesto también a las grandes firmas.
LA LISTA DEL TERROR
El cierre de FATE, que dejó a 920 trabajadores en la calle, destapó una olla que venía de arrastre por lo menos desde principios de este 2026. Sobre esta realidad resonarán tanto la reforma laboral como el propio discurso del Presidente de este domingo:
Los casos de esta semana son aterradores:
● La empresa Aires del Sur (Tierra del Fuego), que fabrica aires acondicionas, pidió la quiebra el miércoles 25. Venía de un parate productivo y de suspensiones, que el 2 de febrero pasaron a ser sin goce de sueldo. Los trabajadores mantienen tomada la planta exigiendo que los dueños se presenten a negociar.
● También el miércoles, la Justicia decretó la quiebra de ARSA – Alimentos Refrigerados S.A., con sede en Buenos Aires y Córdoba. 400 trabajadores quedaron en la calle.
● La fábrica de cerámicos PwC Argentina anunció despidos masivos que afectarían a unas 200 personas en su centro de servicios.
● El martes, los operarios de VVC Textil, en Catamarca, realizaron un paro con quema de neumáticos. La empresa adeuda salarios, aguinaldos y aportes desde diciembre, y existe un riesgo inminente de cierre.
● La Cervecería Quilmes anunció el martes un recorte de casi la mitad de su personal en la planta de Zárate, especialmente en la rama que hacía la marca Corona. Operará con solo 80 de sus 260 empleados debido a la caída del consumo.
● Georgalos, también este martes, notificó una nueva ronda de 20 suspensiones con recorte salarial del 20%.
● Las farmacias del Dr. Ahorro acumulaba 110 despidos recientes y el cierre de 11 sucursales en CABA, Mendoza, Córdoba y Salta. La firma pidió concurso de acreedores tras emitir casi 240 cheques sin fondos.
● La tradicional fábrica de alfajores cordobesa La Palia anunció que cerrará sus puertas definitivamente el 28 de febrero de 2026 tras más de 30 años de actividad, atribuyendo la decisión a la inestabilidad económica y las importaciones.
● El Frigorífico General Pico (La Pampa) que comercializa la marca Paty, desvinculó a 194 trabajadores debido a una crisis financiera profunda, paralizando sus plantas en Trenel, General Pico y Arata.
● Maxi Carrefour (La Pampa): Al 25 de febrero de 2026, se reportaron despidos constantes (de a 1 o 2 empleados por vez) tras su inauguración en diciembre. Se estima que la plantilla de 117 personas se reducirá a casi la mitad.

LOS GOBERNADORES, BIEN GRACIAS
El entramado cruje, además, a nivel federal. La fábrica Emilio Alal (Corrientes y Chaco) cerró sus plantas de hilados y telas en enero, dejando a 260 trabajadores en la calle, quienes denuncian que aún no han cobrado sus indemnizaciones. La firma Hilado SA-TN Platex cerró su planta en Tucumán suspendiendo a 190 trabajadores y desvinculó a 50 en La Rioja. La fábrica de piedra laja Master Laja (San Luis) anunció el cierre y el despido de sus 54 trabajadores. La fábrica de motores WEG (Córdoba) despidió a 20 empleados en enero tras el cese de producción de Mabe en la zona. La emblemática Acindar (Santa Fe) llegó a suspender a casi la totalidad de sus trabajadores en diciembre del año pasado.
Varios de los gobernadores de esas provincias le aportaron a Milei los votos claves de sus legisladores para que la reforma laboral sea un hecho. Algunos, también, dieron un paso más y le sirvieron en bandeja el control del Senado, desplazando al PJ de prácticamente todas las comisiones y los espacios de poder.
Hay uno que pica en punta en ese club todavía no bautizado como “dónde está la mía”: Osvaldo Jaldo. El tucumano tuvo un rol activo la semana pasada, llamando durante horas a varios de sus legisladores para convencerlos de sentarse y dar quórum y votar el proyecto. ¿A cambio de qué? La banelco ya estaba llena, pero hay otro dato que llama la atención: en su provincia, sólo el 8,9 por ciento de los trabajadores están en relación de dependencia. El costo de la reforma, así visto, es bajo; el beneficio, está más que claro.
Esa misma situación se extiende a otras provincias que aportaron lo suyo: en Salta los registrados son apenas el 8,13 por ciento de los trabajadores; en Corrientes, el 6,4; y en Jujuy, el 10,2, por citar algunas provincias cuyos mandatarios se alinearon con la Rosada.
Lo que resta saber es qué pasará con otros gobernadores, como el cordobés Martín Llaryora o el santafecino Maxi Pullaro, ambos de provincias mayormente productivas. ¿Hasta dónde acompañarán el modelo?