El saldo son cien trabajadores en la calle y un sector industrial que difícilmente vuelva a ponerse de pie. Sin embargo, detrás del fenómeno importador que vienen tomando las empresas y que golpea a las pymes desde el 2024, ahora empieza a consolidarse una tendencia de vender las máquinas ya sin ánimos de volver a producir.

Apenas cuatro años atrás, en 2022, con el recuerdo de la pandemia entonces fresco y tras una inversión en tecnología de un millón de dólares, John Foos comenzó a exportar calzado deportivo desde su planta de Beccar, en San Isidro, a casi todos los países de la región. Trabajaban en la empresa unas quinientas personas.

La realidad actual no podría ser más opuesta. La empresa anunció el cierre definitivo de la planta industrial, luego de cuarenta años de trayectoria, para convertirse en importadora de productos de origen chino.