En una entrevista televisiva, el ministro de Economía volvió a minimizar el impacto del endeudamiento creciente en los hogares y defendió el uso del crédito como práctica habitual. Sus declaraciones se dan en un contexto de fuerte presión económica sobre las familias.
«Hay que desmitificar que tener deudas está mal»
El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a quedar en el centro de la escena tras una entrevista brindada esta noche, en la que relativizó el creciente nivel de endeudamiento de las familias argentinas.
Consultado sobre los registros récord de deuda en los hogares durante los últimos meses, el funcionario planteó que “hay que desmitificar que tener deudas está mal”, y sostuvo que se trata de una práctica habitual en otros países.
«En la mayoría de los países la gente vive con deudas, lo que pasa es que las honra”, afirmó, intentando quitarle dramatismo a una situación que, en Argentina, se vincula directamente con la pérdida del poder adquisitivo.
Crédito sin regulación y responsabilidad individual
En el mismo tono, Caputo evitó cuestionar el rol del sistema financiero y dejó en claro que no habrá intervención estatal en la asignación de préstamos.
«Yo no me voy a meter en los departamentos de crédito de cada banco para ver si entregaron bien los créditos”, señaló, trasladando implícitamente la responsabilidad hacia los usuarios del sistema.
La definición no es menor: ocurre en un contexto donde cada vez más familias recurren al crédito -formal e informa- para cubrir gastos básicos, en medio de salarios deteriorados y suba sostenida de precios.
«Antes la gente iba y se stockeaba con cualquier cosa. Ahora, como además hay crédito, la gente ahorra tres meses y por ahí se compra una moto», aseguró Caputo.
Un discurso que choca con la historia reciente
Las declaraciones del ministro se inscriben en una línea discursiva que busca normalizar el endeudamiento, tanto a nivel individual como estatal. Sin embargo, su propia trayectoria en la gestión pública está fuertemente asociada a procesos de toma de deuda.
Durante su paso por el gobierno de Mauricio Macri, Caputo fue uno de los principales responsables del ciclo de endeudamiento externo que culminó en el acuerdo récord con el FMI en 2018, por 57.000 millones de dólares.
Ya en la actual gestión de Javier Milei, el Gobierno volvió a los mercados internacionales con emisiones de deuda para afrontar vencimientos sin afectar reservas, consolidando una estrategia financiera basada en el crédito externo.
Entre la normalización y la fragilidad social
El intento de “desmitificar” la deuda aparece, así, en tensión con una realidad económica que muestra niveles crecientes de fragilidad en los hogares.
Mientras el oficialismo insiste en mostrar orden macroeconómico, la expansión del crédito como mecanismo de supervivencia cotidiana revela otra cara del ajuste: familias que se endeudan no para invertir, sino para llegar a fin de mes.
En ese marco, las palabras de Caputo no solo buscan redefinir el sentido del endeudamiento, sino también correr el eje del problema: de una crisis estructural de ingresos a una supuesta cuestión cultural sobre el uso del crédito.
El debate, sin embargo, sigue abierto. Porque en la Argentina actual, la deuda no es una elección: es, cada vez más, una imposición.

