El jefe de Estado y su economista amigo disertaron en el Palacio de la Libertad, en un homenaje a Adam Smith, donde el mandatario insistió en los supuestos beneficios de su plan económico. “¿Qué pasa si el presidente Trump pierde las elecciones de medio término y se convierte en un pato rengo? Nos jodemos”, lanzó De Pablo.

Entre risas, alcahuetería y un acto cargado de simbolismo teórico por momentos ajenos para el público no economista, el presidente Javier Milei encabezó un homenaje a Adam Smith en el Palacio Libertad (ex Centro Cultural Kirchner) por los 250 años de la publicación del texto «La riqueza de las naciones», junto a su amigo el economista “libertario” Juan Carlos de Pablo.
Quiso llevar agua para su molino utilizando el legado del economista escocés para justificar la necesidad de la reforma laboral que aprobó el Congreso. Milei quiso explicar la lógica detrás de la modernización y flexibilización del mercado de trabajo que impulsa la gestión “libertaria” y que genera cada vez más rechazo en los trabajadores.

Volvió a la carga con uno de sus mantras predilectos: el del acceso a bienes de mejor calidad y más baratos, sin importar el tendal de nuevos desocupados de ese proceso si se hace de forma abrupta. El mismo día que el INDEC anunció la suba de la desocupación.
“Cuando aparece alguien y genera una invención y desplaza el mercado, sí es cierto que cuando yo creo ese producto, va a destruir otras cosas. Pero yo estoy comprando ahora un bien de mejor calidad, o un mejor precio. Ese ahorro que yo tengo lo voy a abocar a otros bienes presentes o futuros, y automáticamente lo que voy a hacer es reasignar el empleo de un lado al otro, pero voy a tener ahora más productividad”, aseguró Milei.
El Presidente, que fue acompañado por todo su Gabinete, hizo énfasis en el proceso de destrucción creativa, ni más ni menos que cuando un producto nuevo reemplaza a otro, que requiere de un mercado laboral ágil para reubicar a los trabajadores de manera “eficiente”.
Debió admitir que “es cierto que ese proceso de reasignación de recursos no es instantáneo, pero tampoco es cierto que se rompa una empresa instantáneamente”.

“Si usted lo que necesita es tener un mercado de trabajo flexible, y ahí la modernización laboral, dado todas las reformas estructurales que estamos teniendo, dado todos los cambios de precios relativos, obvio que los recursos se van a reasignar. Por lo tanto, necesitamos una modernización laboral, ¿para qué? Para que justamente no haya sufrimiento desde el lado social”, afirmó en uno de los pasajes más polémicos.
El economista de la Escuela Austriaca se volvió a sostener en el concepto de la “mano invisible” del mercado como rector de un “orden espontáneo”. “A mí esa también me parece una contribución fenomenal, que es que cada uno, guiado por su propio interés, conduce al bienestar general”, adujo.
Quizás otro de los momentos reveladores lo dio el propio De Pablo en la antesala de la disertación de Milei. Para hablar de los beneficios de la especialización, en términos económicos, el “profe” lo llevó al terreno de las Relaciones Internacionales, en el que Argentina fue amenazada por Irán, y dejó al Presidente expuesto.

«Ustedes saben que el Presidente de la Nación anda en muy buena relación con el Presidente de Estados Unidos. Supongo que lo saben”, aseveró De Pablo. “Ponele”, contestó Milei.
“Qué pasa si el Presidente Trump pierde la elección de medio periodo y se convierte en un pato rengo? Nos jodemos. ¿Pero qué le vas a decir? ¿Por qué te jugaste? La decisión siempre es única. Pero siempre tenés este dilema entre los beneficios y los riesgos de la especialización”, aseguró De Pablo en uno de los momentos más incómodos de la noche.