La situación económica golpea a distintos sectores productivos y se multiplican las empresas que cierran, se declaran en quiebra o aplican suspensiones y despidos. Desde electrodomésticos y alimentos hasta textiles y metalurgia, el deterioro del consumo y las dificultades financieras profundizan el escenario.

La crisis económica en Argentina sigue impactando con fuerza en el entramado productivo y se refleja en un aumento sostenido de empresas que cierran, se declaran en quiebra o atraviesan graves conflictos laborales. En los últimos meses, firmas históricas de distintos rubros, desde la industria alimenticia y textil hasta el comercio y la metalurgia registraron despidos, suspensiones y parates productivos, en un contexto marcado por la caída del consumo, el encarecimiento de los costos y la apertura de importaciones.
En este escenario, uno de los casos más resonantes fue el de la histórica cadena de electrodomésticos Garbarino, cuya quiebra fue decretada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro. La empresa no logró reunir las mayorías necesarias para aprobar un acuerdo de pago con sus acreedores, tras haber iniciado su concurso preventivo en 2021. La decisión judicial implica la liquidación total de la compañía.
Por su parte, desde la cadena de supermercados La Anónima advirtieron sobre las dificultades para sostener la rentabilidad en el sector. El gerente general, Nicolás Braun, aseguró que operar dentro de la formalidad resulta cada vez más complejo y sostuvo que, en comparación con países de la región como Uruguay, Chile o Brasil, el desempeño de los supermercados en Argentina es considerablemente más débil.
A su vez, la Cervecería Quilmes realizó un fuerte recorte de personal en su planta de Zárate, donde despidió parte de sus trabajadores y redujo su dotación a unos 80 empleados. La instalación había sido inaugurada hace pocos años con una inversión superior a los $5.000 millones. Según la empresa, la caída del consumo y la mayor competencia derivada de la apertura de importaciones deterioraron su situación financiera.
En el sector alimenticio también se registran cierres significativos. La Justicia declaró la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA), compañía encargada de producir yogures y postres para SanCor. Como consecuencia, alrededor de 400 trabajadores de las plantas de Lincoln (Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba) quedaron sin empleo. La empresa arrastraba deudas con proveedores, transportistas y empleados, además de atrasos salariales.
Mientras tanto, la crisis también golpea al sector lácteo. En Lácteos Verónica, trabajadores y vecinos realizaron una movilización en la localidad santafesina de Lehmann para reclamar el pago de salarios adeudados. La situación afecta a las tres plantas ubicadas en Lehmann, Suardi y Clason, y pone en riesgo unos 700 puestos de trabajo. Según denunciaron los empleados, aún no cobraron los sueldos de diciembre ni el aguinaldo, y la producción se encuentra prácticamente paralizada por falta de insumos.
El deterioro también alcanza a otras industrias. La empresa avícola Granja Tres Arroyos enfrenta un conflicto laboral debido a atrasos en el pago de salarios, aguinaldos, horas extras y vacaciones, lo que derivó en medidas de fuerza por parte de los trabajadores.
En la provincia de San Juan, la bodega Casa Montes, responsable de marcas como Ampakama, Fuego Negro, Alzamora y Baltazar, atraviesa una grave crisis financiera con deudas que superarían los 450 millones de pesos.
En el rubro textil, el Grupo Dass, con sede en Eldorado, Misiones, desvinculó a más de 40 trabajadores a comienzos de 2026 ante la caída de la actividad productiva y de la demanda. Según trascendió, la producción de la planta estaría garantizada solo hasta junio de este año.
A esto se suma el cierre definitivo de las plantas de la empresa textil Emilio Alal en Goya (Corrientes) y Villa Ángela (Chaco), una decisión que dejó sin empleo a más de 260 trabajadores y afectó también a múltiples actividades vinculadas a proveedores y servicios.
En la industria pesada, la siderúrgica Acindar registró numerosos períodos de suspensiones y paradas temporales en su producción desde 2024. Las medidas incluyeron miles de suspensiones en distintas plantas y también despidos, tanto de personal propio como tercerizado.
La situación se repite en Tierra del Fuego, donde la fabricante de aires acondicionados Aires del Sur (ADS) se declaró en quiebra. Los trabajadores, que no perciben sus salarios desde diciembre, decidieron tomar la fábrica en reclamo de soluciones. La empresa producía equipos para la marca Fedders y empleaba a unos 140 operarios.
Asimismo, el frigorífico San Roque, ubicado en Morón, cerró definitivamente su planta a fines de febrero, lo que provocó el despido de 140 empleados. Desde la empresa señalaron que la decisión responde al impacto de la caída del consumo interno y a cambios en las condiciones económicas.
Otro caso reciente es el de la distribuidora Beer Market, que bajó la persiana de manera definitiva y dejó sin trabajo a más de 90 empleados. La firma contaba con unas 20 sucursales en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Por último, uno de los conflictos más recientes involucra a la histórica fabricante de neumáticos Fate, que anunció el cierre de su principal planta, con capacidad para producir más de cinco millones de neumáticos por año. La decisión implicaría el despido de unos 920 trabajadores. Aunque el Ministerio de Capital Humano dictó la conciliación obligatoria, el conflicto continúa y el plazo de negociación se extiende al menos hasta el 11 de marzo. (Diario Conclusión)