Mientras la Justicia investiga un esquema de coimas millonarias en la ANDIS, Diego Spagnuolo ampliaba su quincho en un country de Pilar con más de 55 mil dólares en efectivo. Pagos en negro, transferencias de una empresa ligada a Miguel Ángel Calvete y una máquina para contar billetes complican al exfuncionario.

Por Marías Manuel Ferrari

Mientras corrían las coimas en los medicamentos de alto costo a través de licitaciones amañadas en la Andis, el entonces titular del organismo, Diego Spagnuolo, se estaba haciendo una ampliación de su quincho en su casa del Country “Barrio Altos de Campo Grande”, en Pilar. Las obras, según consta en el expediente, comenzaron en septiembre de 2024 y se terminaron en febrero de 2025, seis meses antes de la filtración de los audios que desataron el escándalo de corrupción más fuerte de la era Milei. El presupuesto fue de alrededor de 55 mil dólares, y los pagos –que no se completaron– fueron en parte con dinero en negro del propio Spagnuolo y también con transferencias bancarias que salieron de la cuenta de una empresa asociada a Miguel Ángel Calvete, quien manejaba desde las sombras de la operatoria del robo a las personas con discapacidad. El caso del quincho de Spagnuolo es una de las claves de la causa y le sirvió al juez Sebastián Casanello para describir el eventual enriquecimiento ilícito del funcionario, procesado desde la semana pasada.

En esa misma casa del country de Pilar fue donde a Spagnuolo le encontraron una máquina para contar billetes durante uno de los allanamientos inmediatamente posteriores a la filtración de los audios de las coimas y de su renuncia a la Andis. La máquina “era necesaria –describió el juez– para instrumentar la entrega y recibo de dinerodado que la ilicitud de las maniobras forzaba su clandestinidad”. Ese señalamiento resulta esclarecedor respecto de los “cobros” que Spagnuolo recibía de parte de Calvete, de forma directa o a través de terceros, a cambio de designar a determinados personajes como funcionarios de la agencia para garantizar los sobreprecios en la adjudicación de medicamentos. Las fechas de algunos pagos, incluso, coinciden con esas designaciones.

La máquina contadora de billetes es otro de los indicios de que toda la operatoria era en negro. Ninguna de las erogaciones que hizo Spagnuolo para su quincho salieron de alguna de sus cuentas bancarias: nunca hubiera podido justificar los pagos en blanco con su sueldo de funcionario.

La obra también fue esclarecedora para el juez dado que el propio Calvete salía en auxilio de Spagnuolo cuando el ex funcionario se quedaba sin efectivo. Todo quedó probado a través de los chats entre ambos y terceros que movían el dinero, además de los registros de ARCA de las empresas en cuestión y las transferencias bancarias desde la cuenta del propio Calvete, a las que tuvo acceso Diagonales.

Calvete realizó él mismo, mediante una cuenta asociada a su firma Indecomm, tres pagos a proveedores de muebles. Dice la resolución del juez que: 

*“El 6 de junio de 2025 Spagnuolo envió a Calvete los datos de una cuenta de Mercado Pago correspondiente a una casa de muebles y le indicó que tenía que «transferir lo de la mesa»”

*“Con fechas 11 de junio, 2 de julio y 8 de agosto de 2025, Calvete saldó la deuda contraída por el funcionario con su mueblero, Oscar H. Banon, mediante el pago de la suma de un millón quinientos mil pesos ($1.500.000), tres millones cuatrocientos cuarenta y ocho mil pesos ($3.448.000) y cinco millones veintiún mil quinientos pesos ($5.021.500), respectivamente, a través de la cuenta bancaria correspondiente a la empresa Indecomm SRL”.

*Ese mismo día 11 de junio, además, fue clave para la operatoria: Spagnuolo necesitaba con urgencia la suma de cinco millones de pesos en efectivo, porque estaba a punto de emprender un viaje a Israel, con una comitiva de funcionarios del área de todo el país invitados por la embajada, del que finalmente no participó. Pero para hacerse del dinero, Spagnuolo tuvo que presentarse personalmente en un domicilio de Calvete en el barrio de San Telmo. Su presencia, con “un bolso para transportar caudales”, quedó registrado por las camaras de seguridad. Ese mismo día, Spagnuolo designó al frente del sistema de pensiones a un hombre clave de la operatoria, Eduardo Nelio “Pino” González, a pedido del propio Calvete.

De esa forma, Spagnuolo fue juntando dinero. Según consta en la causa, se le encontraron “USD 82.000 y 2.950 euros ocultos -escondidos al fisco y a la OA- en su caja de seguridad del BBVA”, a lo que “se suman grandes gastos en el rubro de la construcción”, en referencia a la ampliación del quincho.

“Es importante señalar que durante el período bajo investigación Spagnuolo incrementó su patrimonio de modo considerable en comparación con los ingresos legítimos declarados. En este punto cabe destacar que, conforme los recibos de haberes aportados por la ANDIS, el sueldo neto del funcionario osciló entre los $2.634.647,27 (julio de 2024) y los $3.180.993,31 (abril de 2025) mensuales”, resume el juez en el fallo.

El testimonio del arquitecto 

Tanto para el juez Casanello –que abandonó la causa tras dejar el juzgado en manos de Ariel Lijo– como para el fiscal Franco Piccardi, la obra en el quincho formó parte del enriquecimiento de Spagnuolo a la par del cobro de sobreprecios en los medicamentos de alto costo en la Andis, que según el último fallo –con 19 procesamientos en total– llegó en algunos casos puntuales al 2 mil por ciento.

A tal punto que llamaron a declarar como testigo al arquitecto a cargo de la obra,  Fabián Andrés Urroz, empleado de la empresa constructora “Bloque 4 SRL”.

Según contó el arquitecto, “la obra consistió en una ampliación y extensión de la galería con la parrilla. Traje los planos que ilustran las tareas realizadas. […] La obra estaba presupuestada en aproximadamente 51.000.000 de pesos. El cliente no abonó todo. En ese sentido, recibimos un anticipo en concepto de acopio de USD 20.000.00, en ese momento equivalente a $26.600.000. Luego, el 27 de septiembre de 2024 recibimos USD 10.000, en ese entonces $12.250.000. Luego, el 25 de octubre de 2024 pagó USD 5.000, equivalentes a $5.975.000. Me pagó en efectivo y en dólares”, relató. 

Urroz dijo que la ampliación costó unos 20 mil dólares extra. “En el presupuesto original no estaban contemplados algunos arreglos o materiales que quedaron por fuera y que el cliente hizo por su cuenta. En función de mi experiencia como arquitecto puedo decir que todo lo que quedó fuera del presupuesto original y que corrió por cuenta del cliente, puedo estimar que el gasto complementario pudo haber rondado los USD 20.000”

Según escribió el juez, “esas adquisiciones fueron parte de una mejora del inmueble que habría implicado un gasto aproximado de 55.000 dólares (según el arquitecto, al pago en efectivo de 35.000 dólares se habrían agregado otros 20.000 de otros arreglos). La contemporaneidad y la utilización de dólares en efectivo (moneda usada para el pago de sobornos a González y encontrada en grandes cantidades en el domicilio de Ornella Calvete), lleva a presumir que se trató de dinero recibido en concepto de retorno como parte del mismo esquema” de corrupción. (Diagonales)

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