Durante el gobierno de Javier Milei el endeudamiento de personas y empresas se transformó en una condición casi estructural de supervivencia económica.

El combo de devaluación, licuación salarial, aumento de tarifas y tasas de interés muy altas empujó a hogares y firmas a financiar gastos corrientes con crédito, no para invertir sino para llegar a fin de mes.
Según relevamientos privados y datos retomados por la prensa económica, alrededor del 90% de los hogares está endeudado y más de la mitad recurrió al crédito para comprar alimentos tras la fuerte devaluación y la inflación de 2024.
El peso de las deudas de consumo se disparó: el endeudamiento con entidades no bancarias llegó a representar cerca de un tercio de la masa salarial mensual, con tasas de morosidad de dos dígitos en esos segmentos.
Entre familias, el uso de la tarjeta de crédito se volvió la principal fuente de financiamiento y aparece en más de la mitad de los casos, muchas veces combinado con deudas en varias entidades a la vez.
A la par, la morosidad del crédito al consumo escaló a máximos en más de una década, superando holgadamente la de las empresas.
A la par, la morosidad del crédito al consumo escaló a máximos en más de una década, superando holgadamente la de las empresas.

En el sistema financiero, el Banco Central reconoce que el crédito a sector privado (familias y compañías) ganó peso dentro de los activos bancarios, mientras caía la exposición al sector público.
Ese «crowding in» del crédito no expresa un boom productivo sino un corrimiento del ajuste al balance de privados: más préstamos para sostener operaciones, capital de trabajo y deudas viejas en un contexto recesivo.
La irregularidad de la cartera al sector privado ronda el 5-6%, pero con una brecha marcada: la mora de hogares duplica o triplica a la de empresas, mostrando que el ajuste pega más fuerte en las familias trabajadoras.
En paralelo, el propio Estado nacional incrementó su deuda bruta desde el inicio de la gestión, reforzando un modelo macro donde el crédito -externo e interno- es el sostén del programa económico.