Desde el espacio que impulsa a Dante Gebel hasta el binomio de Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Moreno, pasando por la movida federal que intenta instalar Sergio Uñac, la oposición empieza a desplegar sus fichas.

Mientras el oficialismo se acomoda después de su temporada parlamentaria de verano, distintos espacios empezaron a mover fichas pensando en 2027. El resultado, por ahora, es una especie de feria política donde conviven evangelistas, peronistas heterodoxos y gobernadores con ambición. Todos lanzan algo. Todos creen tener la llave. Y todos miran, inevitablemente, hacia la misma persona: Cristina Fernández de Kirchner.

Uno de los movimientos más curiosos lo protagoniza Dante Gebel, que decidió avanzar con la construcción nacional de su espacio “Consolidación Argentina”. La mesa promotora del armado definió su esquema organizativo con siete grandes regionales para ordenar el crecimiento territorial: Norte Grande, Mesopotamia, Centro, Provincia de Buenos Aires, Capital Federal, Patagonia y Cuyo. El plan incluye mesas provinciales y coordinadores regionales, una arquitectura que intenta mostrar músculo político más allá del mundo religioso que lo hizo conocido.

El lanzamiento formal llegará en marzo con un encuentro nacional y federal en la provincia de Buenos Aires, donde se presentará la estructura del espacio y se delinearán los próximos pasos. La movida reúne perfiles bastante diversos: sindicalistas, empresarios, académicos y dirigentes sociales. Entre ellos aparecen el ex secretario de Trabajo Lucas Aparicio, el diputado porteño Eugenio Casielles y el gremialista aeronavegante Juan Pablo Brey. La idea, según explican, es construir una síntesis entre el movimiento obrero, el sector productivo y el ámbito académico.

En paralelo, el peronismo también ensaya sus propios experimentos. Esta semana se mostraron juntos Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Moreno en un acto que mezcló nostalgia justicialista con guiños geopolíticos bastante poco habituales para el manual clásico del movimiento. Ambos compartieron escenario en un encuentro que buscó instalar una alternativa dentro del universo peronista, con un discurso que apuntó contra lo que consideran “la visión ideológica de los setenta”.

Ambos dirigentes vienen dando señales en la misma línea política. Hace semanas se unieron en las redes sociales en una defensa explícita de Donald Trump como referencia de un orden internacional más pragmático. La escena generó ruido incluso dentro del propio peronismo, donde todavía conviven distintas lecturas sobre el rumbo que debería tomar el espacio después de la derrota de 2023. Pichetto aporta experiencia parlamentaria y discurso institucional; Moreno, su clásico tono combativo. La combinación, por ahora, despierta más curiosidad que certezas.

No obstante, durante la actividad Marita Velázquez, diputada nacional por “Principios y Valores”, reveló que Pichetto visitó a la ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. «Perdonarnos. Creo que el peronismo tiene que perdonarse, mirar el pasado, y reflexionar que cualquier gobierno peronista es mucho mejor que este gobierno que nos está mandando a la miseria», señaló el diputado.

Mientras tanto, desde el interior del país también empiezan a moverse piezas. El ex gobernador sanjuanino Sergio Uñac decidió acelerar el armado de su propio espacio con la mira puesta en el recambio generacional del peronismo. Su estrategia busca construir volumen político desde las provincias, una idea que aparece cada ciclo electoral y que rara vez logra consolidarse, aunque siempre vuelve a intentarlo.

Uñac intenta posicionarse como parte de una camada de dirigentes que quiere discutir liderazgo dentro del peronismo sin romper del todo con su estructura histórica. El mensaje es claro: el futuro del espacio no debería definirse únicamente en el Área Metropolitana. La pregunta, inevitable, es si ese planteo puede sostenerse cuando llegue el momento de ordenar candidaturas.

Su posicionamiento se apoya, entre otras cosas, en el espacio Primero la Patria, un armado lanzado con el guiño de la expresidenta que reúne dirigentes de distintas vertientes del justicialismo y busca darle un perfil más federal al esquema que orbita alrededor del kirchnerismo. En ese marco, la aparición de Uñac dentro de ese dispositivo fue leída como parte de una estrategia de ampliación del espacio de Cristina hacia gobernadores y dirigentes del interior que, incluso habiendo tenido diferencias con ella en el pasado, ahora intentan reinsertarse en la discusión por el liderazgo del peronismo rumbo a 2027.

En ese tablero disperso aparece la gran incógnita del peronismo: quién contará con el aval de Cristina Fernández de Kirchner. La expresidenta sigue siendo el principal factor de gravitación interna. Ningún dirigente peronista que aspire a algo serio puede ignorar esa realidad. Algunos buscan su bendición. Otros intentan construir autonomía. Todos, incluso los que lo niegan, calculan su posición en función de ese poder residual. (Ámbito)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *