Con una movilización contundente hacia Casa de Gobierno, los gremios docentes rechazaron el aumento por decreto y advirtieron que el conflicto puede escalar si el Ejecutivo no convoca a una paritaria real.

La capital entrerriana fue escenario este viernes de una imponente marcha de antorchas encabezada por los gremios docentes, que dejó al descubierto el creciente malestar en el sector y, sobre todo, la capacidad de organización de la docencia. Con delegaciones de toda la provincia, la movilización no solo iluminó la noche de Paraná, sino que también encendió una advertencia política directa al gobernador Rogelio Frigerio: si no hay respuestas, el conflicto se profundiza.
Impulsada por AGMER y AMET, la protesta reunió a docentes de los 17 departamentos, quienes confluyeron en Plaza 1º de Mayo y marcharon hacia Casa de Gobierno. La masividad y el alto acatamiento a las medidas de fuerza reflejan un escenario que dista de estar contenido y que empieza a tomar volumen en las calles.
Un decreto que avivó el conflicto

El detonante inmediato fue el Decreto 500/26, mediante el cual el Ejecutivo provincial definió de manera unilateral un aumento salarial. Lejos de cerrar la discusión, la decisión fue leída por los sindicatos como una imposición que profundiza la pérdida del poder adquisitivo.
Los gremios cuestionan que la suba incluya montos “irrisorios” y sumas no remunerativas, lo que impacta directamente en los trabajadores activos y deja afuera a los jubilados. “No hay una propuesta que pueda ser considerada.
os montos fijos no repercuten realmente en el salario”, sostuvo Manuel Gómez, de AGMER, en declaraciones públicas.
La calle como escenario de disputa
La marcha de antorchas funcionó como algo más que una protesta: fue una demostración de fuerza. En un contexto donde el Gobierno provincial busca sostener una política de ajuste, la docencia entrerriana mostró que tiene capacidad para tensar la cuerda y disputar en el terreno político.
El mensaje es claro y se escucha con fuerza ¡no habrá tregua si no hay negociación!. La presencia de toda la provincia en la capital evidencia que el conflicto ya no es sectorial ni aislado, sino que adquiere un carácter estructural dentro del esquema educativo entrerriano.

Sin diálogo, el conflicto escala
Desde los gremios insisten en la necesidad de una convocatoria urgente a paritarias antes de junio. Pero también advierten que el margen de espera es cada vez menor. La situación salarial fue definida como “alarmante”, y la respuesta oficial, hasta ahora, aparece lejos de canalizar el reclamo.
En ese marco, la administración de Frigerio enfrenta un dilema político: sostener la lógica del decreto o abrir una negociación real que descomprima el conflicto. La marcha de este viernes dejó una señal inequívoca: la docencia ya eligió el camino de la calle.
Un mensaje que trasciende lo salarial
Lo ocurrido en Paraná no es solo una disputa por salarios. Es también una reacción frente a una forma de gobernar que prescinde del diálogo paritario y avanza por decreto. En ese sentido, la protesta docente se inscribe en un clima más amplio de tensiones sociales.

La imagen de las antorchas encendidas no solo remite a la urgencia del reclamo, sino también a una advertencia política: cuando no hay respuestas institucionales, el conflicto encuentra su cauce en la movilización.
Y esta vez, la docencia entrerriana dejó en claro que está dispuesta no solo a sostener la protesta, sino a multiplicarla.
A la capital entrerriana arribaron docentes de todos los rincones dispuestos a encender sus antorchas y afianzar la lucha colectiva por un trabajo y salario digno, denunciando una realidad actual que -tal como lo denuncian- ya no se sostiene más.