«El Principito» fue censurado porque es una obra que relata las aventuras de un niño en busca de amigos, de la compañía de otras personas, lo cual iba en contra de los mecanismos específicos de control social utilizados por el gobierno militar.

Una posible pregunta es si los militares no buscarían que la sociedad se convirtiera en una «sociedad de personas mayores», despreocupadas por las cosas esenciales, absorbidas por los números, las cuentas en el banco, la vanidad, la obediencia, la seriedad, el orden, el materialismo, y las otras tantas actitudes descriptas en la obra.

El Principito da mucha importancia a la curiosidad y varias veces a lo largo del libro se puede leer la frase «…dijo el Principito, que nunca olvidaba una pregunta que había pronunciado…».

No es difícil imaginarse lo perjudicial que resultaba para el gobierno que alguien se cuestionara acerca de la actuación de las fuerzas armadas. Ser curioso significa disponerse a investigar, e investigar significa abrir los ojos, enterarse, comprometerse y protestar si el hecho indagado resulta moralmente cuestionable para el investigador.

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