Mientras el debate público se concentra en los cambios en las condiciones de trabajo, la reforma laboral también incorpora modificaciones fiscales que impactan en el negocio inmobiliario. Entre ellas, la eliminación de impuestos a la ganancia por la venta de inmuebles y la exención del Impuesto a las Ganancias para los ingresos por alquiler de viviendas.

La reforma laboral impulsada por el gobierno nacional no solo redefine aspectos centrales del mundo del trabajo. Entre sus artículos también incluye modificaciones tributarias que afectan de manera directa al mercado inmobiliario, con medidas que alivian la carga impositiva sobre determinadas operaciones de compraventa y alquiler de propiedades.
El paquete de cambios, que pasó casi desapercibido en medio de la discusión sobre derechos laborales y condiciones de empleo, introduce beneficios fiscales que impactan particularmente en propietarios e inversores del sector inmobiliario.
Fin del impuesto a la ganancia por venta de inmuebles
Uno de los cambios más significativos es la eliminación del llamado impuesto cedular, que gravaba con una alícuota del 15% la ganancia obtenida en la venta de propiedades adquiridas desde 2018.
Hasta ahora, quienes vendían un inmueble debían tributar sobre la diferencia entre el valor de compra y el de venta. Con la nueva normativa, las personas humanas que realicen operaciones ocasionales de compraventa quedarán exentas de ese tributo.
Sun embargo, la exención no alcanza a quienes desarrollan la actividad inmobiliaria de manera habitual. Empresas, desarrolladores y operadores del sector continuarán tributando dentro del régimen general del Impuesto a las Ganancias.
Desde el oficialismo sostienen que la medida busca dinamizar el mercado inmobiliario y facilitar la circulación de bienes. Para algunos analistas del sector, la eliminación de ese impuesto podría incentivar nuevas operaciones en un mercado que durante años mostró niveles de actividad muy por debajo de su promedio histórico.
Cambios impositivos para los alquileres
Otro de los puntos que introduce la reforma es la modificación en el tratamiento fiscal de los ingresos provenientes de alquileres destinados a vivienda.
Con el nuevo esquema, los propietarios que alquilen inmuebles para uso habitacional quedarán exentos del Impuesto a las Ganancias por esos ingresos. La medida tendrá efecto retroactivo al 1° de enero de 2026.
La exención se aplicará sin limitar la cantidad de propiedades que posea el propietario, lo que amplía el alcance del beneficio fiscal.
Desde el sector inmobiliario sostienen que esta decisión podría incentivar la oferta de viviendas en alquiler, en un contexto donde el mercado aún intenta reacomodarse tras los cambios normativos que atravesó en los últimos años.
Un debate que excede lo inmobiliario
Aunque estas medidas se presentan como herramientas para estimular la actividad económica, su inclusión dentro de la reforma laboral vuelve a abrir el debate sobre el alcance real de la iniciativa impulsada por el Gobierno.
Mientras los cambios vinculados al empleo generaron fuertes cuestionamientos por parte de sindicatos y organizaciones sociales, las modificaciones impositivas incluidas en la norma revelan que la reforma también apunta a reconfigurar reglas en otros sectores de la economía.
En ese contexto, el impacto real de estas medidas dependerá no solo de la evolución del mercado inmobiliario, sino también de las condiciones económicas generales, el acceso al crédito y la capacidad de recuperación del poder adquisitivo de la población.
Más allá del impacto que estas medidas puedan tener en la dinámica del mercado inmobiliario, el debate vuelve a poner en evidencia el rumbo de la política económica del gobierno nacional. Mientras la reforma laboral introduce cambios que generan preocupación en amplios sectores del mundo del trabajo, en paralelo aparecen beneficios impositivos que alivian la carga fiscal sobre determinadas actividades económicas. En ese escenario, la discusión de fondo vuelve a girar en torno a quiénes terminan siendo los principales beneficiarios del nuevo esquema económico y qué lugar ocupan, dentro de ese modelo, los trabajadores y el acceso a la vivienda.