El intendente de Santa Elena y miembro del Consejo Provincial del Partido Justicialista denunció maniobras de corrupción dentro del espacio y apuntó contra la dirigencia que, según afirma, llevó al peronismo a una profunda crisis de representatividad. Desde el partido, crecen las tensiones y no se descartan sanciones.

Un conflicto que expone la interna peronista

El intendente de Santa Elena, Domingo Daniel Rossi, volvió a sacudir la ya convulsionada interna del Partido Justicialista entrerriano al denunciar públicamente que buscan expulsarlo del espacio por haber expuesto presuntos hechos de corrupción.

«Me quieren echar del Partido Justicialista por denunciar lo que nadie se anima: contratos truchos, IOSPER, Vialidad, ENERSA. No me voy a callar”, disparó Rossi, en declaraciones que rápidamente repercutieron en el ámbito político provincial.

La frase no es menor, viene a sintetiza un conflicto que viene escalando y que pone en evidencia las tensiones internas dentro de un peronismo que aún no logra reordenarse tras sucesivas derrotas electorales y cuestionamientos a su conducción.

Denuncias que incomodan

Rossi no es un dirigente más dentro del esquema partidario. Como integrante de la mesa del Consejo Provincial del PJ, sus dichos impactan directamente en la estructura institucional del partido.

En distintas intervenciones mediáticas, el jefe comunal de Santa Elena ha insistido en la existencia de irregularidades en organismos clave de la provincia, mencionando específicamente al IOSPER, la Dirección Provincial de Vialidad y la empresa estatal ENERSA.

egún su planteo, estos casos no solo reflejan prácticas cuestionables, sino que además explican -al menos en parte- el deterioro de la imagen del peronismo ante la sociedad.

«No podemos hacernos los distraídos. La gente nos dio la espalda porque dejamos de representar lo que decíamos defender”, ha señalado en otras entrevistas radiales, marcando una línea discursiva que combina autocrítica con denuncia directa.

Romero, Michel y Bahl como mayores impulsores de las expulsiones en el PJ

El costo de hablar

Me las declaraciones de Rossi no pasaron inadvertidas puertas adentro del PJ. Por el contrario, generaron malestar en sectores de la dirigencia que consideran que sus dichos “dañan al partido” en un momento delicado.

Sin embargo, desde el entorno del intendente sostienen que el intento de apartarlo responde a una lógica de silenciamiento. “Cuando alguien dice lo que pasa, lo quieren correr. Pero el problema no es quien denuncia, sino lo que se denuncia”, deslizan.

El trasfondo es más profundo. La discusión sobre si el peronismo entrerriano debe cerrar filas para reconstruirse o, por el contrario, atravesar un proceso de depuración interna que exponga responsabilidades.

Crisis de representatividad y disputa por el rumbo

Las palabras de Rossi se inscriben en un diagnóstico que distintos sectores ya vienen señalando hace tiempo. Aseguran que la crisis de representatividad que atraviesa el PJ en Entre Ríos es profunda.

La pérdida de confianza social, sumada a cuestionamientos por gestión y transparencia, ha dejado al partido en una posición incómoda frente a un electorado cada vez más exigente.

En ese contexto, las denuncias del intendente de Santa Elena funcionan como un catalizador de una discusión que muchos prefieren evitar, pero que parece inevitable si el peronismo pretende recuperar protagonismo.

Un mensaje hacia adentro y hacia afuera

Lejos de retroceder, Rossi dejó en claro que no piensa moderar su postura: “No me voy a callar”, reiteró, marcando una línea que lo ubica en confrontación directa con sectores de su propio espacio.

El conflicto, más allá de su desenlace, deja una señal clara: el debate interno en el PJ entrerriano ya no puede contenerse entre paredes partidarias. Salió a la superficie, con nombres, acusaciones y una disputa abierta por el sentido y el futuro del peronismo en la provincia.

Y en ese escenario, la pregunta ya no es si habrá consecuencias para Rossi, sino si el partido está dispuesto a escuchar -o seguirá intentando silenciar- las voces que ponen en cuestión su propia estructura.

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