La disputa entre macristas y libertarios presenta un escenario preelectoral cargado de interrogantes y abre una oportunidad para el peronismo y sus aliados en un distrito esquivo durante décadas.

Por Damián Verdugo
Desde que se plasmó la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires hace 31 años no hubo una elección de legisladores locales que tuviese la relevancia política que tendrá la que se librará el próximo 18 de mayo. Los hitos políticos se generan como tantas otras cosas por una suma de factores que no se pueden planificar. En este caso lo que le ha dado tanto peso a esta contienda es «la guerra de los socios», la batalla entre la Libertad Avanza y el PRO.
Luego de la primera vuelta presidencial en octubre de 2023, Mauricio Macri puso todas las fichas para apoyar a Javier Milei. Lo había hecho incluso desde antes, ninguneando a la candidata de su propia coalición, Patricia Bullrich, cuando todavía era rival de Milei. Y antes de eso se había abocado a destruir a Horacio Rodríguez Larreta en las primarias de Juntos por el Cambio, impulsando a Bullrich.
Es importante hacer este breve repaso por el recorrido del fundador del PRO y las estrategias que desplegó con el objetivo de ser un presidente detrás de trono, algo que no consiguió. Siembra tormentas y cosecharás tempestades, dice el refrán. Es lo que le ocurrió a Macri. El traicionado Larreta, la ninguneada Bullrich, y el «chirolita» Milei, ahora confluyen en un objetivo: arrebatarle a Mauricio y su primo Jorge el bastión porteño.
Se trata de un lugar preciado por cualquier dirigente político. El distrito tiene solo 200 kilómetros cuadrados de extensión y tres millones de habitantes, pero es la mejor vidriera política para proyectarse a nivel nacional. Cuenta con un presupuesto multimillonario. Al medirlo per cápita es superior al de ciudades europeas como Barcelona o Madrid. Solo por hacer una comparación, el presupuesto porteño es 14 veces mayor que el de La Matanza. Este año renueva 30 legisladores de los 60 con los que cuenta el Congreso local.
El armado peronista
La dispersión generalizada de la derecha y la suspensión de las PASO crearon un escenario político con una oferta electoral fragmentada. Se presentan 15 espacios políticos. Sobre este total pueden armarse cuatro grupos: los que disputan el primer lugar y rondan en la franja del 20 al 25% de intención de voto; los que están más cerca del 8%, y un pelotón del 3%. Luego sigue otro grupo que no llega al 1%.
Esta batalla entre Milei y Macri, a la que se sumó Rodríguez Larreta por su cuenta, le abrió una oportunidad al peronismo. Puede quedar en primer puesto con la coalición Es Ahora Buenos Aires, que lidera Leandro Santoro.
La última encuesta de la consultora Proyección, dirigida por Santiago Giorgietta, cerró dos días antes de que se presentaran las listas. En esa medición Santoro está en primero con 22% de intención de voto. En el peronismo porteño sostienen que pueden llegar al 30%, con una buena campaña y captando indecisos, que rondan todavía el 15% según Proyección.
La lista que encabeza Santoro muestra la construcción de una unidad que parece trabajada por un orfebre. Hay representantes de las tribus que libran una fuerte en interna del otro lado de la General Paz, La Cámpora y La Patria es el Otro, alineada con el gobernador Axel Kicillof. Hay candidatos del gremialismo, de la fuerza de Juan Grabois y militantes sociales como Alejandro «Pitu» Salvatierra. También forman parte de la unidad construida otras fuerzas aliadas, entre ellas, el Partido Solidario.
El peronismo pone en juego 8 de las 18 bancas que tiene en la Legislatura porteña. Quienes trabajaron en el armado se entusiasman con renovar el total y sumar alguna más. Nada es perfecto y por fuera del armado quedó Juan Manuel Abal Medina, que encabezará una lista respaldada por el Movimiento Evita.
Del tronco peronista se presenta también Alejandro Kim, por Principios y Valores, la fuerza de Guillermo Moreno. El exsecretario de comercio ha tenido en el último año y medio una llamativa presencia en los medios de comunicación y las redes sociales. Kim se presenta como el purismo peronista y un hombre con «calle». Apunta a morderle votos a Santoro. Las negociaciones para sumarlo a una lista de unidad duraron hasta el último día del cierre. Moreno rechazó el acuerdo diciendo que no podía «votar a un radical». Ese fue el argumento público, por lo bajo puede haber otras cosas. Kim forma parte del pelotón de los tres puntos de intención de voto, según Proyección, al igual que Abal Medina. Parece que la búsqueda de la pureza peronista cosecha 1945 no rinde tanto.

Violetas versus amarillos
En la encuesta de Giorgietta aparece en segundo lugar el vocero presidencial Manuel Adorni con 19% de intención de voto. El flamante primer candidato de La Libertad Avanza se resistió todo lo que pudo a ocupar ese lugar. Quería quedarse en la vocería. Los insistentes pedidos que le venía haciendo la secretaria general de la presidencia Karina Milei, armadora de LLA, finalmente se impusieron.
El objetivo de los hermanos Milei es derrotar a los primos Macri en su bastión. De esa forma, Milei solo le puede ofrecer algo a Macri: la rendición incondicional.
La lista de la Libertad Avanza está poblada por mileístas «puros», si es que tal cosa existe. La piedra en el zapato para la Casa Rosada es Ramiro Marra. El joven financista que ahorraba en latas de atún tiene un alto nivel de conocimiento en el electorado porteño. Fue figura clave durante 2023 en la campaña de Milei. Marra desempolvó un sello histórico de la derecha, la Ucedé, para presentarse. Antes de que se definiera la postulación de Adorni, Marra medía 15% de intención de voto. ¿Preservará algo de ese caudal o era porque los votantes de extrema derecha lo veían como el candidato del presidente? Es un enigma que se irá develando con el paso de los días.
En el campamento amarillo, Mauricio Macri se puso al hombro la defensa del maxikiosco, como diría Jorge Asís. Se mostró en la foto con los candidatos de la lista del PRO que encabezará la diputada nacional Silvia Lospennato. La encuesta de Giorgietta había medido al exministro de Seguridad porteño Waldo Wolf como potencial cabeza de lista. Tenía 14% de intención de voto. El número muestra lo compleja que es la situación del macrismo en el territorio que considera su comarca.
Este declive se explica en parte por la presencia de Rodríguez Larreta, que encabeza la lista de Volvamos Buenos Aires. El exjefe de Gobierno, luego de más de un cuarto de siglo como ladero de Macri, mide cerca de 8 puntos. Armó una nómina que incluye a otro exalcalde porteño que utiliza el mismo look en la cabeza, Jorge Telerman, la fuerza de los pelados. Larreta consigue su respaldo de votantes del PRO desencantados por la alianza del macrismo con Milei y también de radicales. Si se suma la intención de voto de estas tres propuestas de la derecha, LLA, el PRO, Larreta, rondan los 42 puntos. Son esos votos que en otras ocasiones concentró completamente el PRO.
En el pelotón de los que miden alrededor de tres puntos, además de Kim y Abal Medina, está la Unión Cívica Radical. La candidata que encabeza la lista es Lucille Levy, expresidenta de la FUBA. La lanzó el senador Martín Lousteau. El radicalismo, que en algún momento tuvo a la CABA como uno de sus bastiones, se enfrenta a la posibilidad de tener una de sus peores elecciones de los últimos tiempos. La desaparición de Juntos por el Cambio, la candidatura de Larreta, que en 2023 tuvo el respaldo absoluto de la UCR en su interna contra Bullrich, y la sobreoferta de candidatos desembocan en un horizonte sombrío para la UCR porteña. Es aún peor la situación de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, que lleva de candidata a Paula Oliveto. El sondeo de la consultora de Griogietta la ubica por debajo del 1%.
El Frente de Izquierda se presenta con Vanina Biasi. Las encuestas la ubican arañando los 3 puntos. El FIT pone mucho en juego en esta elección, tres de las cuatro bancas que tiene en la Legislatura. No le será nada fácil preservar esa representación.
La batalla legislativa porteña recién empieza y en los próximos 50 días va a pasar de todo. Luego vendrá la nacional. Este año la CABA renueva sus tres representantes en el Senado y 13 diputados.