Los 160 empleados de la empresa de Villa Gobernador Gálvez no cobraron el mes de octubre, por lo que decidieron la medida de fuerza. Desde el gremio de la Carne están exigiendo que se abone lo acordado en el Ministerio de Trabajo.

Un grave conflicto laboral en el frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez, dedicado a la fabricación de tripas para embutidos a partir de menudencias, tiene lugar desde el mes de enero. Pero en la última semana, los problemas se agudizaron.

El martes pasado, la empresa había acordado pagar los salarios del mes de octubre, pero finalmente no realizó la transacción, por lo que los 160 trabajadores decidieron realizar un fuerte reclamo en el frigorífico hasta cobrar su salario.

Imagen de los dueños de la Planta Frigorífica Guillermo Salimei y Néstor González (los trabajadores aseguran que no conocen el rubro, sólo son financistas que hacen negocios a su conveniencia sin interesarles la producción). «Se burlan del Ministerio de Trabajo y de todos nosotros», afirman

Walter Navarro, delegado gremial de los trabajadores, en diálogo con Conclusión manifestó que “decidimos entrar a la empresa y quedarnos acá a pasar la noche hasta que aparezcan, tanto Guillermo Salimei como Néstor González, titulares de la firma, y den una explicación o digan cómo está la situación. Ya que a la totalidad de los trabajadores, unos 160, nos están debiendo el mes de octubre”.

La semana pasada, los titulares de la firma junto con el Sindicato de la Carne habían acordado en una audiencia en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, abonar los salarios y mantener a los trabajadores en sus puestos de trabajo hasta el 31 de enero del 2026. Sin embargo, desde ese momento los empleados no saben nada de los empresarios.

Por este motivo, los 160 trabajadores definieron la medida de fuerza en el frigorífico. “Nos quedaremos a pasar la noche y mañana esperaremos respuestas de los dueños, sino nos quedamos hasta que sea necesario”, aseguró Navarro.

El frigorífico contaba con 270 empleados al comenzar el año, tras un 2024 marcado por numerosos retiros voluntarios. En los últimos meses, se habían registrado entre 150 y 170 bajas. La firma, que supo tener 700 trabajadores y más de 400 operarios en planta, fue reduciendo su personal de manera progresiva.

La última etapa del conflicto, la empresa comenzó con dos tandas de despidos que afectaron a 52 trabajadores, cinco de ellos llegaron a un acuerdo económico y el resto fueron reincorporados por la presión gremial y la intervención de la cartera laboral santafesina. Pero quedaron bajo el régimen de «garantía horaria» previsto en el Convenio Colectivo del sector, por lo tanto, no cumplen tareas y reciben un porcentaje del sueldo.

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