La Justicia brasileña autorizó el regreso al país de Agostina Páez, a pesar de que la condenó a dos años de prisión en suspenso. La abogada santiagueña deberá cumplir tareas comunitarias como resarcimiento.

Agostina Páez, la abogada e influencer argentina de 29 años que enfrentó tres acusaciones por injuria racial en Brasil, fue condenada a dos años de prisión en suspenso pero se le otorgó la posibilidad de volver al país. El proceso judicial comenzó este martes: en la primera audiencia se expusieron testimonios clave y hubo presentaciones tanto de la parte acusatoria como de la querella.

«Tenemos que hacer trámites, la fiscalía no se opuso y el juez tiene que definir la caución. Es una cuestión de tres días», aseguró la letrada defensora de la argentina, Carla Junqueira. «Me siento aliviada», expresó Agostina al salir del recinto, donde la esperaba la prensa.

Los tres denunciantes alcanzaron un acuerdo y la Justicia autorizó su retorno, imponiéndole además la realización de tareas comunitarias como forma de reparación. Para la joven santiagueña, la resolución representa un nuevo comienzo, casi como volver a nacer.

Por ahora resta esperar la sentencia definitiva, en la que se establecerá el monto económico que deberá abonar como reparación a las víctimas y la cantidad de horas de tareas comunitarias que Agostina tendrá que cumplir en Santiago del Estero. «Esta nueva oportunidad es un aprendizaje», dijo la abogada en recientes declaraciones mientras abrazaba a su padre y agradecía la labor de la abogada Carla Junqueira.

Proceso judicial

El proceso judicial contra Agostina Páez, la abogada argentina detenida por realizar gestos racistas en un local nocturno de Río de Janeiro, tuvo este martes su primer capítulo formal en los tribunales brasileños.

La audiencia se desarrolló en el Tribunal Penal N°37, bajo la conducción del juez Guilherme Schilling Pollo Duarte, donde tanto la fiscalía como la querella presentaron sus argumentos iniciales en torno a los hechos que derivaron en la detención de la joven de 29 años.

Páez llegó a la primera audiencia con prisión domiciliaria, imputada por tres episodios de injuria racial, una figura contemplada en la legislación antirracista de Brasil. Desde la parte acusadora habían solicitado una pena que podría alcanzar los 15 años de cárcel.

El episodio que originó la causa ocurrió durante un viaje de la abogada a la ciudad carioca. Según su versión, todo comenzó a partir de una discusión por un presunto error en la cuenta del bar. En ese contexto, aseguró que abandonó el lugar en medio de gritos tras un cruce con empleados.

Sin embargo, la secuencia que la compromete quedó registrada en un video que se difundió masivamente en redes sociales y pasó a ser una de las principales pruebas del expediente judicial. En los últimos días, Páez publicó un descargo en sus redes, donde calificó su conducta como «una reacción muy grave» y pidió disculpas públicas. También señaló que no había hablado antes por recomendación de su defensa previa.

La palabra de Agostina antes del juicio

Desde Río de Janeiro, horas antes de conocerse la sentencia, la abogada argentina habló en un móvil de La Nación+. «Estoy arrepentida de lo que pasó, pedí perdón porque sé que la imagen que se viralizó ofendió a muchas personas», expresó. Explicó que no pudo hacerlo antes por una estrategia de defensa, pero con el asesoramiento de su nueva letrada, Carla Junqueira, decidió disculparse públicamente.

Páez relató que desde el 14 de enero vive un verdadero calvario: «Han sido más de dos meses de paranoia, de no poder salir, de tener que taparme para ir a comprar algo». Señaló que en ese tiempo dialogó con personas afrodescendientes para comprender la gravedad del racismo en Brasil y el peso cultural que tiene. «No estaba al tanto de lo duras que son las leyes aquí», contó.

Asimismo, describió que en todo momento sintió miedo de que los hombres la persiguieran a ella y a sus amigas cuando ocurrió el altercado en el restaurante. La abogada no había dimensionado la magnitud del hecho hasta recibir la notificación y recién entonces se puso a investigar la relevancia del problema.

También reconoció que atraviesa un fuerte impacto emocional: «Estoy tratando de no usar tanto el celular, porque recibo amenazas y comentarios que me afectan psicológicamente». (C5N)

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