Entusiasmado por un sondeo en redes y empujado por el vacío de liderazgo local, el ex diputado y ex presidente del STJ vuelve a aparecer como la figura capaz de devolverle al PJ de La Paz el control del municipio tras más de una década de derrotas.

Por Redacción Pcv

En política, muchas veces los regresos empiezan como rumores. Una encuesta, una reunión reservada, un nombre que vuelve a circular en voz baja hasta convertirse en tema obligado. Eso parece estar ocurriendo en La Paz con la figura de Emilio “Quete” Castrillón, el histórico dirigente peronista que vuelve a instalarse en el centro de la escena local como posible candidato a intendente en 2027.

La chispa se encendió a partir de un sondeo de opinión realizado en redes sociales donde se consultaba, de manera simple y directa, qué dirigente despertaba mayor interés para conducir el municipio en la próxima elección. Allí aparecían nombres como el del actual intendente Walter Martin, el del exintendente y actual diputado provincial Bruno Sarubi, el de la viceintendenta y titular del PRO local Stella Wensel y, casi como una irrupción inesperada, el de Castrillón.

El resultado sorprendió incluso al propio ex magistrado. La diferencia obtenida por el “Quete” no solo expuso que conserva un importante nivel de reconocimiento y aceptación en la ciudad, sino también algo mucho más profundo: la necesidad de una referencia fuerte dentro del peronismo paceño.

Polarización y vacío político

El escenario político de La Paz atraviesa una etapa de transición evidente. La ausencia de Bruno Sarubi en la discusión cotidiana comenzó a generar críticas incluso dentro de su propio espacio y abrió un vacío que rápidamente empezó a ser ocupado por nuevas especulaciones electorales.

En ese contexto, la eventual aparición de Castrillón vuelve a ordenar el tablero bajo una lógica histórica: peronismo versus radicalismo. Una polarización clásica que durante décadas definió la política paceña y que hoy podría reeditarse con protagonistas distintos pero con la misma intensidad.

La sola posibilidad de que Castrillón vuelva a competir ya logró mover el avispero. En los últimos días comenzaron a multiplicarse las conversaciones dentro del PJ local y hasta se habla de reuniones en la Unidad Básica con un único tema en agenda: su regreso.

De la renovación peronista a una nueva patriada

La historia política de Emilio Castrillón está íntimamente ligada a una etapa clave del peronismo entrerriano. Fue parte de aquella recordada renovación peronista que acompañó el surgimiento de Jorge Busti como figura central de la provincia.

Con 31 años (en 1991) ocupó su primer cargo legislativo en tiempos donde el justicialismo recuperaba protagonismo en Entre Ríos después de años de crisis y reorganización. Desde entonces construyó una trayectoria que lo llevó a ocupar espacios de enorme peso institucional, tanto en la Legislatura como en el Poder Judicial, donde llegó a presidir el Superior Tribunal de Justicia.

Por eso, su eventual regreso no aparece como una candidatura más. Para muchos dirigentes del PJ paceño representa la posibilidad de encabezar una especie de remake política. Volver a reunir al peronismo detrás de una conducción fuerte para recuperar un municipio que se le niega desde hace más de doce años.

Un liderazgo que siempre miró más arriba

Lo curioso del fenómeno Castrillón es que la intendencia nunca fue, históricamente, su principal objetivo político.

Castrillón en uno de sus tantos pasos como legislador del PJ

Quienes lo conocen aseguran que siempre tuvo una mirada provincial y que sus mayores ambiciones estuvieron ligadas a la construcción legislativa y al diseño estratégico del poder.
Incluso tuvo oportunidades concretas de disputar el municipio y nunca quiso hacerlo.

Por eso hoy la pregunta resuena con fuerza en La Paz: ¿qué cambió para que el “Quete” evalúe seriamente competir por la intendencia?

Algunos sostienen que su retiro del Poder Judicial y su condición de jubilado le permiten volver a la política sin condicionamientos. Otros creen que lo seduce la idea de liderar un proceso de reorganización interna en un peronismo golpeado por las divisiones y las derrotas.

Lo cierto es que Castrillón parece leer un escenario que hace algunos años no existía. Los antiguos dueños de la política local ya no muestran la misma fortaleza y la sensación de recambio atraviesa a todos los espacios. Y en ese contexto, el viejo zorro de la política sabe que, si decide jugar, lo hará bajo sus propias reglas.

Su propio operativo retorno

Dentro del peronismo paceño hay quienes ya hablan de Castrillón como “el mariscal” capaz de ordenar un espacio atravesado durante años por internas, traiciones y fragmentaciones.

Su figura, paradójicamente, podría generar tensiones internas pero también garantizar la unidad posterior. La vieja doctrina peronista del “el que gana conduce y el que pierde acompaña” vuelve a mencionarse como posibilidad concreta en una ciudad donde las heridas partidarias todavía siguen abiertas.

La discusión recién empieza, pero el efecto político ya es evidente: Emilio “Quete” Castrillón volvió a ser tema central en La Paz.

Para un sector importante del justicialismo, su regreso ya no representa solamente una candidatura. Empieza a tomar forma como una misión histórica: devolverle al peronismo la conducción del municipio.

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