Mientras crecen las tensiones internas dentro del peronismo, el presidente del Consejo Departamental Paraná del PJ, Jorge Vázquez, plantea una advertencia y una convocatoria. Critica las disputas que fragmentan al movimiento, defiende las PASO como herramienta democrática y sostiene que la prioridad debe estar en quienes sufren las consecuencias del modelo económico de Javier Milei y Rogelio Frigerio. Un mensaje que interpela tanto a la dirigencia como a la militancia.

Cuando las contradicciones están adentro

En tiempos donde el gobierno nacional profundiza un modelo económico que golpea a trabajadores, jubilados, desocupados y sectores medios, Jorge Vázquez eligió poner el foco en una discusión que atraviesa al peronismo: la necesidad de recuperar la unidad política sin renunciar al debate interno.

Su planteo parte de una preocupación concreta. «En este tiempo de fragmentación, no podemos admitir que las principales contradicciones sean promovidas por quiénes tienen la responsabilidad de actuar en consecuencia con el rol que les otorgó el propio movimiento», expresó.

La definición no parece casual. En medio de una etapa marcada por posicionamientos, alineamientos y disputas públicas entre dirigentes, el presidente del PJ Paraná advierte sobre los riesgos de convertir las diferencias internas en el centro de la escena política.

La política como construcción y no como castigo

Uno de los conceptos más significativos de su mensaje aparece cuando reclama que «la generosidad, la lucidez y la prepotencia del trabajo político» prevalezcan por encima de la necesidad de imponer verdades absolutas.

La observación adquiere especial relevancia en un escenario donde muchas veces las redes sociales y las tribunas partidarias son utilizadas para marcar diferencias o señalar adversarios internos.

Para Vázquez, la tarea debería ser otra: utilizar cada espacio de discusión para construir acuerdos, diseñar estrategias y fortalecer un proyecto colectivo capaz de ofrecer una alternativa frente al rumbo económico actual.

La crítica es clara. Quienes comparten una misma identidad política difícilmente puedan transformarse en enemigos mientras afuera se despliega un modelo que, según define, «sacude con violencia los cimientos de la dignidad argentina».

El límite político: Milei y Frigerio

El dirigente también establece un criterio ordenador para la etapa que viene.

«El peronismo se tiene que unir», sostiene, recogiendo una demanda que asegura escuchar en los distintos territorios.

Pero esa unidad no aparece planteada como una consigna vacía sino como una construcción basada en un límite político concreto: la oposición a las políticas impulsadas por Javier Milei y Rogelio Frigerio.

Según su mirada, todos aquellos sectores que no compartan ese rumbo deberían hacer el esfuerzo necesario para construir entendimientos que fortalezcan un frente político amplio y competitivo.

En esa línea, reivindica además la continuidad de las elecciones PASO, entendiendo que constituyen una herramienta democrática para resolver diferencias legítimas sin romper los espacios de pertenencia.

Cristina, la democracia y el futuro

Otro de los ejes centrales de su reflexión está vinculado a la situación de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Vázquez reclama su libertad y la de «todos los presos políticos de la democracia», pero va más allá de la situación individual. Considera que el encarcelamiento de Cristina representa un mensaje intimidatorio hacia quienes intenten cuestionar los intereses de los sectores de poder.

Sin embargo, introduce una definición que también funciona como advertencia hacia el interior del propio movimiento: la defensa de Cristina no puede convertirse en una excusa para inmovilizar la discusión política.

«Pero en el mientras tanto no podemos quedar petrificados frente a los altares, hay que seguir discutiendo el presente y el futuro de la patria», señala.

La frase resume una tensión que atraviesa al peronismo contemporáneo: cómo defender a una de sus principales referentes sin dejar de construir respuestas para los desafíos políticos y sociales del presente.

Los que peor la pasan

Quizás el cierre de su mensaje sea también el punto más contundente.

«Aquí los que peor la están pasando no son los dirigentes. Son los trabajadores, los desocupados, los jubilados, los niños, los millones de hermanos que cada día son un poco más pobres».

La afirmación devuelve la discusión a su eje central. Mientras gran parte de la política parece concentrada en disputas internas, posicionamientos personales o debates de liderazgo, la realidad cotidiana continúa deteriorándose para amplios sectores de la sociedad.

Allí radica, probablemente, el sentido más profundo de la convocatoria de Vázquez: recordar que la unidad no es un objetivo en sí mismo, sino una herramienta para construir una alternativa capaz de representar a quienes hoy cargan sobre sus espaldas el peso de una crisis que no provocaron.

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