Granja Tres Arroyos comenzó a enviar cartas de despido a trabajadores de la planta de Concepción del Uruguay, mediante las cuales comunicó la finalización de los vínculos laborales. Las notificaciones fueron fechadas el 29 de julio de 2026 y fundamentaron la decisión en una “grave disminución del trabajo”.

Las comunicaciones indicaron que la compañía resolvió extinguir los contratos bajo los términos del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. Mientras avanzaron las notificaciones, entre los empleados y sectores gremiales comenzaron a circular versiones que ubicaron la cantidad de afectados entre 250 y 550 personas, aunque hasta el momento no existió una confirmación oficial sobre el número definitivo.

Según consignó La Pirámide, la empresa sostuvo en las cartas documento que la disminución de la actividad respondió a circunstancias que no serían imputables a la empleadora. La medida generó preocupación por el impacto que podría provocar una reducción de esa magnitud en una de las principales fuentes laborales de la zona.

Los argumentos expuestos por la empresa

Entre las razones incluidas en las notificaciones, Granja Tres Arroyos mencionó los brotes de influenza aviar registrados en el país, una situación que, según argumentó, derivó en cierres y restricciones para acceder a diferentes mercados internacionales de exportación.

La firma también atribuyó sus dificultades a una reducción de las exportaciones y a la sobreoferta de producción en el mercado interno. A esos factores agregó una caída en los precios de comercialización y un incremento sostenido de los costos vinculados con la explotación.

De acuerdo con la documentación enviada a los trabajadores, la combinación de esos elementos habría provocado un deterioro de la situación económica, financiera y productiva de la compañía. La empresa añadió que también afrontó contingencias operativas y conflictos colectivos que habrían afectado el normal desarrollo de sus actividades.

La empresa aseguró que intentó preservar los empleos

En las cartas documento, la compañía afirmó que antes de avanzar con las desvinculaciones había adoptado diferentes medidas destinadas a garantizar la continuidad de la explotación y preservar la mayor cantidad posible de puestos laborales.

¿No es hora de pensar que el problema es el modelo?

Desde el Gobierno Provincial se anunciaron el impulsaron algunas estrategias que alentaban la idea de reordenamiento y estabilización de la crisis que venía experimentando la firma. Sin embargo, muchos anuncios y pocas soluciones de fondo.

Una de las expresiones que se hizo sentir en las últimas horas proviene de uno de los trabajadores de Granja Tres Arroyos que con más de 15 años de antigüedad aseguró: «el Gobierno no resolvió nada»

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