Un informe del Banco Central señala que ya hay 20 millones de argentinos que tomaron deuda de alguna forma en los últimos años.

De ellos, 6 millones registran el impago de sus deudas por más de 90 días por lo que ya entraron en el registro de morosos.

Las familias comenzaron a tomar deudas en los últimos años debido a la brusca caída del poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores.

El 25 por ciento, además, no pueden pagarlas: una de cada cuatro personas con deuda está en mora por más de 90 días. La mora crece desde 2024 y ahora alcanzó cifras alarmantes. Las deudas son con todos los sistemas financieros: tarjetas bancarias y no bancarias, préstamos personales… y se aceleró con las billeteras virtuales. Crece, además, entre quienes tomaron menos deuda: jóvenes menores de 25 años, según datos del Mapa de la Deuda del CEC, Centro de Estudios de la Ciudad.

Con las deudas crecen, además, dramas personales, de salud mental y un ecosistema de actores con nueva intensidad. Son billeteras virtuales con una sobreoferta de créditos, instaladas a un clic de distancia y a tasas de usura –que van de 100 a 700 por ciento, según decida un todopoderoso algoritmo–. Y son un sistema de bolseros que ahora llama a toda hora. Amenazan a deudores con embargos, escraches o retenciones compulsivas. Son estudios jurídicos y empresas de cobranza que están ejerciendo un tipo de hostigamiento prohibido por ley, reactivado por falta de controles y tan intenso que la Provincia de Buenos Aires discute una ley para frenarlos.

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