La Paz no escapa a una realidad que golpea duro a las Pymes familiares que no cuentan con la «espalda» suficiente para afrontar la actual caída del consumo que experimenta el sector comercial en general. En esta oportunidad y en medio de un sostenido cierre de negocios que sólo parece no sorprender a la dirigencia política que representa a este modelo económico actual, hablamos del cierre de la popular carnicería «El Potro», ubicada en calle San Martín. Lo que expresaron sus propietarios invita a reflexionar.

En La Paz, la crisis del comercio y de las pequeñas y medianas empresas continúa reflejándose en la caída del consumo y en el cierre de persianas. Un informe difundido recientemente por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señala que entre noviembre de 2023 y junio de 2026 la provincia perdió 1.212 empresas empleadoras netas, equivalente a una reducción del 7% del tejido productivo. Sólo entre diciembre de 2025 y junio de 2026 dejaron de funcionar 278 empresas, y el comercio concentró la mayor cantidad de bajas, con 148 firmas menos. El mismo relevamiento registró una caída del 25,9% en las ventas reales de supermercados respecto de 2023.

Imagen de local de Paraná

El último día del empleado de comercio fue la ocasión propicia para volver a hablar de la situación actual que atraviesa ese sector y La Paz, ciudad de unos 40 mil habitantes, tiene como «motor de la actividad económica» más importante, al comercio. Si buen cuenta con otros perfiles más o menos desarrollados, son las pymes, mantiene familiares, la que activan el engranaje de la actividad económica ya que el Turismo aún no logra el deseado derrame del cual se viene hablando hace casi 25 años, y los polos industriales no han vuelto a incorporar esa zona entrerriana en sus radares, con pequeñas excepciones que eligen no expandirse y cuidar el nicho que ya han conseguido en sus rubros, ya sea el agrícola, arrocero, textil y ganadero. Pero sí hablamos de la generación de empleo, continúa ocupando el primer lugar el rubro comercio.

Imagen de local en Paraná

De mal en peor

La situación también aparece en los relevamientos empresariales más recientes. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas pyme cayeron 0,2% interanual en agosto, acumularon una baja del 2,4% en los primeros ocho meses del año y retrocedieron 2,7% frente a julio. El escenario combina menor poder adquisitivo, endeudamiento familiar, aumento de tarifas y costos operativos, mientras los comerciantes recurren a descuentos y promociones para sostener las ventas. En Entre Ríos, la Federación Económica viene advirtiendo además sobre la retracción del consumo, el aumento de los costos fijos y las dificultades para sostener la actividad de las pymes.

Imagen de local de Concordia

Está semana La Paz vuelve a mostrar a un comercio cerrando sus puertas. Un lugar que siempre se sensibilizó con la realidad por la que venían transitando muchos de sus clientes y en el que, «me lo anotas» era moneda corriente.

Hoy fue golpeado por un modelo que no reacciona y cuyo principal impulsor, el presidente de la nación, no piensa cambiar ni un ápice.

Imagen de Comercio que cerró en La Paz

Un nuevo cierre y la cruda reflexión de sus propietarios

«Cerrar no es solamente bajar una persiana»

«Detrás de un comercio que cierra hay mucho más que un local vacío. Hay años de esfuerzo, madrugadas, preocupaciones, cuentas, proveedores, empleados, impuestos, sacrificios familiares y sueños que alguna vez parecieron posibles».

«Emprender nunca fue fácil. Levantar una empresa familiar lleva años. Se construye de a poco, con cada cliente, con cada venta, con cada peso que se vuelve a invertir para seguir creciendo. Muchas veces significa resignar vacaciones, postergar proyectos personales y poner todo lo que uno tiene detrás de un mismo objetivo: sostener lo que con tanto esfuerzo se logró construir».

«Pero hay algo que resulta todavía más doloroso, comprobar lo rápido que puede destruirse todo aquello que llevó tantos años levantar».

«Cuando el poder de consumo desaparece, no alcanza con tener ganas de trabajar. No alcanza con abrir todos los días, atender bien, cuidar los precios o hacer malabares para sostener los costos. Si la gente ya no puede comprar, el comercio empieza a quedarse sin aire».

«Entonces llegan las decisiones que nadie quiere tomar. Primero se achica el margen, después se deja de invertir, se acumulan deudas, se posterga lo que se puede y finalmente aparece la pregunta que jamás quisimos hacernos: ¿hasta cuándo podemos seguir?»

«Hoy me toca cerrar»

«No cierro porque me haya faltado trabajo. No cierro porque no haya intentado. Cierro porque durante demasiado tiempo sostener una empresa familiar se convirtió en una lucha contra una realidad económica que fue destruyendo, poco a poco, la capacidad de consumo de quienes son el motor de cualquier comercio: los clientes».

«Lo más triste no es bajar una persiana»

«Lo más triste es saber que construir esto llevó años y que destruirlo pudo llevar apenas unos meses».

«Ojalá alguna vez entendamos que detrás de cada pequeño comercio hay una familia, detrás de cada persiana hay una historia y detrás de cada emprendimiento hay alguien que se animó a apostar, a invertir y a trabajar».

«Porque abrir un negocio puede llevar una vida»

«Cerrar puede llevar un instante»

«Para finalizar en primer lugar gracias a Dios xq se que algo mejor vendra,gracias a cada persona nos elegía día a día,gracias a esos amigos contado con los dedos siempre estuvieron y están,gracias a nuestros dos pilares Emanuel y Poyii..Seguimos firme en el Potro 2 …Aguante la libertad carajo», expresó en sus redes sociales, Valeria. Minutos después, la solidaridad de todos sus clientes y amigos se dejó leer en una línea esperanzadora, casi como augurio de que ninguna crisis duró para siempre.

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