La presencia de la legisladora en la Escuela Itinerante de AGMER provocó el rechazo de docentes que participan del plan de lucha sindical. Los representantes que acompañaron proyectos centrales del gobierno de Rogelio Frigerio, como la creación del OSER y la reforma previsional, comienzan a encontrarse en sus propios territorios con los reclamos de trabajadores que cuestionan aquellas decisiones.

La tensión entre la representación política y los reclamos de los trabajadores tuvo este lunes un nuevo capítulo en San José de Feliciano. La Comisión Directiva Central de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER) expresó su repudio a la presencia de la senadora provincial conocida como “Meca” Domínguez en la Escuela Itinerante Entrerriana, instalada por el sindicato en Plaza Independencia.
Según informó el gremio, la llegada de la legisladora generó un inmediato rechazo entre quienes participaban de las actividades. El episodio se produjo en el marco de una iniciativa de protesta que recorre distintos puntos de la provincia para visibilizar la situación salarial de la docencia, la pérdida de derechos laborales y el rechazo a la reforma jubilatoria impulsada por el gobierno provincial.
El secretario general de AGMER, Abel Antivero, manifestó el malestar del sector y calificó la presencia de Domínguez como “una provocación a la docencia”, al cuestionar las políticas del gobierno de Rogelio Frigerio y el impacto que, según sostuvo, tienen sobre los trabajadores.
“Reconocemos su representación porque fue votada por el pueblo, pero su voto fue en contra de los trabajadores. Nuestra tarea es hacer memoria sobre quienes van contra la clase trabajadora”, expresó Antivero, de acuerdo con el comunicado sindical.
El costo político de votar junto al oficialismo
El episodio vuelve a poner en discusión el papel de los legisladores que llegaron a sus bancas con el respaldo electoral del peronismo, pero que acompañaron iniciativas estratégicas del Ejecutivo provincial.
La creación de la Obra Social de Entre Ríos (OSER) y la reforma del sistema previsional fueron dos votaciones de especial relevancia para la administración de Frigerio. En ambos debates se expresaron fuertes cuestionamientos de sectores sindicales y trabajadores estatales, que advirtieron sobre las consecuencias de las medidas para sus derechos y condiciones laborales.
En ese escenario, el acompañamiento legislativo a esos proyectos abrió una brecha entre determinados representantes y sectores del electorado que esperaban de ellos una posición diferente.
Lo ocurrido en Feliciano refleja cómo esas diferencias pueden trasladarse desde el recinto legislativo hacia la vida cotidiana de las comunidades. Los votos emitidos en la Legislatura no quedan aislados de sus consecuencias políticas y sociales: también pueden convertirse en motivo de reclamo cuando los representantes vuelven a encontrarse cara a cara con los trabajadores afectados por las decisiones que respaldaron.
La discusión adquiere una dimensión particular cuando se trata de dirigentes que accedieron a sus cargos dentro de una propuesta electoral peronista y que, en iniciativas centrales para el oficialismo provincial, acompañaron la posición del Gobierno.

Una escuela itinerante que recorre la provincia
La jornada desarrollada en Feliciano constituyó la sexta parada de la Escuela Itinerante de AGMER, una modalidad de lucha con la que el sindicato busca llevar sus reclamos a plazas y espacios públicos de distintas localidades entrerrianas.
Para la organización gremial, este ámbito representa un espacio de denuncia y participación docente, y no debe utilizarse como escenario para que quienes respaldaron las medidas cuestionadas busquen recomponer su vínculo con el sector sin dar explicaciones sobre sus decisiones.
El conflicto expone una cuestión de fondo que trasciende el episodio puntual: la distancia entre las decisiones institucionales y las demandas que se expresan en los territorios.
La presencia de Domínguez y la reacción que describió AGMER muestran que el debate por la reforma previsional sigue abierto en el plano social y político. Para los legisladores que acompañaron las iniciativas del Ejecutivo, el desafío ya no se limita a defender sus votos en la Legislatura, sino que también incluye responder ante los reclamos que esas decisiones generan entre trabajadores y vecinos de sus propias comunidades.
Porque, más allá de las alianzas circunstanciales y los acuerdos parlamentarios, los votos tienen consecuencias y la representación política también se pone a prueba cuando quienes reclaman son los mismos ciudadanos que confiaron en sus representantes para llegar a una banca.