Tras años de feroces ataques públicos y denuncias por la causa de los ContratosTruchos, el dirigente Héctor Maya selló un sugestivo hermetismo luego de un encuentro privado con José Ángel Allende. El giro responde a la reactivación de la investigación judicial que hoy tiene como «asociados por necesidad» al senador Adán Bahl y al titular de UPCN.

La política entrerriana asiste a un vuelco drástico en las alianzas de poder y silencio tras observarse como el exsenador nacional Héctor Maya ha abandonado su rol de principal denunciante contra la cúpula del peronismo provincial. Según trascendidos surgidos desde el seno de UPCN, el dirigente gremial José Ángel Allende habría logrado «neutralizar» al verborrágico dirigente de Gualeguaychú mediante una reunión privada en su residencia de Paraná el domingo anterior. «Con un asado lo arreglo para que se calle la boca; este me sale barato», habría alardeado Allende ante sus allegados, dejando al descubierto una maniobra destinada a proteger la situación judicial de Adán Bahl ante la inminente apertura de la denominada «Causa Contratos II«, que investiga el desvío de fondos legislativos durante varias gestiones previas, que incluyen a Allende presidiendo la Cámara de Diputados, y a Bahl la de Senadores.

Este pacto de no agresión marca un quiebre absoluto respecto a la postura que Maya sostuvo durante la última campaña electoral y los meses posteriores, donde funcionó como un ariete dialéctico contra la figura de Bahl. Durante ese periodo, Maya inundó los medios de comunicación con críticas lapidarias que hoy resuenan con un eco de hipocresía. En declaraciones registradas por un portal y replicadas en diversos medios de Entre Ríos, Maya calificó como «perejiles» a los empleados administrativos imputados en la causa original, mientras exigía que «Adán Bahl tiene que estar sentado ahí, en el banquillo de los acusados«. Maya fue incluso más allá al señalar que era «técnicamente imposible» que el presidente de la Cámara de Senadores desconociera el saqueo de más de 50 millones de dólares que se operaba bajo su firma, acusando a la conducción política de utilizar a los eslabones más bajos de la cadena como «fusibles» para salvar su propia integridad.

La vehemencia de Maya no se limitó a generalidades. En diversas entrevistas radiales y gráficas, el dirigente de Gualeguaychú fustigó la falta de ética de Bahl, a quien acusó de «mirar para el otro lado» mientras se consolidaba el sistema de contratos apócrifos. En una nota concedida a una radio, Maya subrayó el «reproche social» que pesaba sobre Bahl, afirmando que la sociedad no se conformaría con que la causa «se tape con un perejil» y exigiendo que «si hubo sobornos o desvíos, se sepa quiénes son los verdaderos responsables del más alto nivel». Su insistencia era tal que, hasta hace apenas 20 días, sus redes sociales y apariciones públicas seguían demandando que la justicia avanzara sobre los ex vicegobernadores Bahl, Lauritto y compañía, calificando la situación como «repugnante e indignante».

En la cúspide de la escalada de ataques, Maya afirmó a Radio 99.1 que Adán Bahl pactó con sectores del poder para garantizar su impunidad y evitar ser citado a declarar en la causa de los Contratos Truchos de la Legislatura. El exsenador nacional sostuvo que existe una protección sistemática hacia los altos mandos políticos, mientras la justicia se enfoca únicamente en los eslabones más bajos de la organización (perejiles). En esa entrevista, el dirigente de Gualeguaychú sostuvo que la falta de avances contra Bahl evidencia una connivencia entre el poder político y judicial que impide conocer la verdad integral sobre el esquema de corrupción y el perjuicio causado a las arcas del Estado provincial.

Sin embargo, la reactivación de la causa judicial el pasado 26 de noviembre cambió las reglas del juego y transformó a Bahl y Allende en aliados estratégicos por necesidad. Ante el riesgo de que las declaraciones de Maya ante la justicia o los medios complicaran aún más su panorama en la etapa de instrucción, trascendió que habría sido el propio Bahl quien solicitó a Allende intervenir.

El líder de UPCN, quien anteriormente impulsaba a Maya para desgastar a Bahl, ahora comparte con este último la preocupación por la causa que se abre implicándolos. La eficacia del encuentro dominical fue inmediata y absoluta: el hombre que juraba llegar hasta las últimas consecuencias regresó a Gualeguaychú y se llamó a un silencio sepulcral. Maya ha dejado de atender a la prensa, ignorando más de una decena de intentos de comunicación de cronistas que antes lo tenían como fuente constante, confirmando que, en la política de Entre Ríos, la verdad parece tener el precio de un almuerzo entre viejos conocidos.

El abrupto cambio de postura de Héctor Maya no solo se refleja en la ausencia de sus habituales declaraciones explosivas, sino también en un bloqueo sistemático a los canales de comunicación con la prensa. Durante toda la jornada de ayer, desde este medio se insistió de manera reiterada a cada uno de los números telefónicos vinculados a Maya. Sin embargo, el hombre que semanas atrás solicitaba espacio para denunciar que «Bahl debía estar sentado en el banquillo», optó esta vez por la evasión.

Ninguno de los llamados realizados por nuestro equipo periodístico fue atendido, y los múltiples mensajes enviados a través de diversas plataformas quedaron sin respuesta. Este silencio absoluto refuerza la hipótesis de una «sociedad en la desgracia» coordinada por Allende para blindar al exintendente de Paraná ante el avance de la causa judicial. La falta de explicaciones de Maya, quien hasta hace poco era la voz más estridente contra el esquema de corrupción legislativa, consolida la sospecha de que el acuerdo en la mesa del asado incluyó, como primera cláusula, el retiro definitivo de sus denuncias públicas. (David Ricardo)

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