Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, el sector volvió a caer en el último bimestre. La retracción de la demanda continúa siendo el principal obstáculo y se agravan las dificultades para sostener la producción.

La industria de la indumentaria volvió a cerrar un bimestre en terreno negativo y consolidó una tendencia que ya lleva dos años. Según la encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, las ventas registraron una caída interanual promedio del 8,4%, en un contexto marcado por la debilidad del consumo y el deterioro de las expectativas.

El informe da cuenta de un escenario extendido de retroceso: el 63% de las empresas reportó bajas en sus ventas, mientras que apenas el 30% logró incrementarlas y un 7% se mantuvo sin cambios. Si bien los datos muestran una leve mejora respecto del bimestre previo, el diagnóstico general del sector continúa siendo crítico.

La caída de la demanda se mantiene como el principal condicionante de la actividad desde hace dos años y, lejos de moderarse, se profundiza. En esta medición, ocho de cada diez empresas la señalaron como su mayor preocupación, reflejando un mercado interno que no logra recomponerse.

En ese marco, las empresas enfrentan crecientes dificultades para trasladar costos a precios. La mitad de las firmas indicó que no pudo aplicar aumentos, mientras que un 43% solo logró trasladar menos de la mitad de los incrementos, lo que impacta de lleno en los márgenes de rentabilidad.

El deterioro del nivel de ventas también se traduce en una acumulación de mercadería. Actualmente, el 50% de las empresas declara tener stocks excesivos, el nivel más alto desde el tercer bimestre de 2024, un indicador que evidencia el descalce entre producción y demanda.

La caída de la demanda se mantiene como el principal condicionante de la actividad desde hace dos años y, lejos de moderarse, se profundiza. En esta medición, ocho de cada diez empresas la señalaron como su mayor preocupación, reflejando un mercado interno que no logra recomponerse.

En ese marco, las empresas enfrentan crecientes dificultades para trasladar costos a precios. La mitad de las firmas indicó que no pudo aplicar aumentos, mientras que un 43% solo logró trasladar menos de la mitad de los incrementos, lo que impacta de lleno en los márgenes de rentabilidad.

El deterioro del nivel de ventas también se traduce en una acumulación de mercadería. Actualmente, el 50% de las empresas declara tener stocks excesivos, el nivel más alto desde el tercer bimestre de 2024, un indicador que evidencia el descalce entre producción y demanda.

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