La cadena analiza cambiar de dueño o sumar un socio estratégico mientras el consumo en supermercados sigue en baja.

En plena crisis del sector supermercadista argentino, la cadena de supermercados DIA inició un proceso para cambiar de dueño en el país y ya dio el primer paso para sondear el interés de potenciales compradores.

La compañía encomendó al Banco Santander la búsqueda de un interesado para su operación local, aunque en paralelo evalúa incorporar un socio estratégico que inyecte capital y se sume a la gestión del negocio.

Desde el Grupo DIA evitaron confirmar oficialmente la operación. Ante las consultas, la empresa respondió: “No hacemos comentarios sobre rumores de mercado ni valoramos especulaciones”, se limitaron a contestar.

La eventual venta pone bajo la lupa el futuro de una compañía con fuerte presencia en el mercado argentino, que entre puestos directos y empleos vinculados a sus franquicias genera alrededor de 7.700 puestos de trabajo.

Más de 1.000 tiendas y miles de empleos en juego

DIA desembarcó en Argentina a fines de la década de 1990 y hoy desarrolla un modelo de supermercados de cercanía en la Ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Salta y Jujuy.

En total, la cadena cuenta con más de 1.000 locales. Cerca de una cuarta parte son propios, mientras que el resto funciona bajo el sistema de franquicias.

La operación genera alrededor de 3.200 empleos directos y otros 4.500 puestos de trabajo en comercios franquiciados, por lo que cualquier modificación en la estructura de la compañía podría impactar de lleno sobre una amplia red laboral y comercial.

Además, el programa Club DIA supera los 4 millones de clientes y la empresa comercializa más de 1.000 productos de marca propia, elaborados junto a unos 200 proveedores argentinos, en su mayoría pequeñas y medianas empresas.

De esta manera, la eventual salida de DIA del mercado argentino no solo abre interrogantes sobre la continuidad de miles de puestos de trabajo, sino también sobre el futuro de una extensa red de proveedores y comercios franquiciados vinculados a la compañía.

Cierres de sucursales y ajuste para mejorar la rentabilidad

En paralelo a la búsqueda de alternativas para su capital, la empresa puso en marcha durante 2025 un proceso de reestructuración que incluyó el cierre de 34 sucursales deficitarias en distintos puntos del país, como parte de una estrategia destinada a mejorar la rentabilidad del negocio.

Según explicó la compañía al presentar sus resultados anuales, la decisión implicó una reducción del volumen de ventas, pero permitió fortalecer el margen operativo.

En ese momento, el CEO global de la empresa, el argentino Martín Tolcachir, aseguró que la firma había logrado “estabilizar la operación” en Argentina y que estaba preparada para aprovechar una eventual recuperación del consumo.

Sin embargo, la situación financiera continuó siendo compleja y ahora la compañía analiza alternativas para su operación local, entre ellas la búsqueda de un nuevo propietario o el ingreso de un socio estratégico.

Pérdidas en euros y consumo en retroceso

A pesar de las medidas de ajuste implementadas, la filial argentina cerró 2025 con una pérdida neta de 51,3 millones de euros, muy por encima de los 12,7 millones de euros negativos registrados durante el ejercicio anterior.

Las ventas brutas alcanzaron los 1.510 millones de euros, con una caída interanual del 15,1%. La empresa atribuyó ese retroceso a la baja del consumo interno y a la depreciación del peso argentino.

La decisión de explorar la venta de la operación local se produce, además, en un contexto complejo para el sector supermercadista, con una demanda interna que todavía no logra consolidar una recuperación sostenida.

En ese marco, las ventas en supermercados cayeron 0,7% interanual en términos reales y acumularon cinco meses consecutivos de bajas frente al mismo período del año anterior.

En los primeros cinco meses de 2026, el sector registró una contracción acumulada del 2,8% respecto del mismo período de 2025. Los datos surgen de relevamientos del INDEC, que muestran comportamientos diferentes según el canal de consumo.

En la comparación mensual, en cambio, las ventas crecieron 0,9% respecto de abril, cuando habían mostrado un avance de 0,8%. El dato representa una leve mejora frente al mes anterior, aunque todavía resulta insuficiente para revertir la tendencia negativa que atraviesa al sector durante el año.

En este escenario, la posible venta de DIA vuelve a poner en primer plano las dificultades que enfrentan las grandes cadenas para sostener sus operaciones en un mercado atravesado por la pérdida de poder adquisitivo, la caída del consumo y la presión sobre los márgenes de rentabilidad.

El antecedente de Carrefour y la brecha de precios

La búsqueda de un comprador por parte de DIA se conoce pocos meses después de que Carrefour analizara una operación similar en Argentina.

La compañía francesa recibió propuestas de grupos locales como Coto y GDN, la empresa controlada por Francisco de Narváez, además de otros actores regionales. Finalmente, optó por mantener el activo.

Esa decisión dejó una señal para el mercado: existe interés por el negocio supermercadista argentino, pero persiste una brecha entre las valuaciones que pretenden los vendedores y los precios que están dispuestos a pagar los potenciales compradores.

Esa diferencia responde, en buena medida, a la incertidumbre macroeconómica. Aunque la actividad mostró algunos signos de recuperación, las empresas continúan enfrentando márgenes ajustados, una fuerte competencia y dudas sobre la velocidad con la que podría normalizarse la economía.

Un sector en plena transformación

El proceso iniciado por DIA se suma a otros movimientos recientes en el retail y el consumo. En los últimos meses hubo cambios de manos en el negocio supermercadista: el grupo chileno Cencosud, propietario de Disco y Jumbo, adquirió el mayorista Makro, mientras que La Anónima se quedó con los locales de Libertad.

Al mismo tiempo, compañías de la región como la peruana Intercorp y la uruguaya Tienda Inglesa mostraron interés y presentaron ofertas por Carrefour Argentina.

La búsqueda de un comprador para DIA también abre interrogantes sobre el futuro del formato de proximidad. Este tipo de propuestas ganó relevancia durante los últimos años por la preferencia de los consumidores por realizar compras más frecuentes y de menor monto, en un contexto de desaceleración de la inflación que, a su vez, desalienta el stockeo de mercadería.

En ese segmento, DIA disputa el liderazgo con los Carrefour Express. Recientemente también se sumó Coto, con el lanzamiento de sus minimercados, bautizados como “Cotito”, un proyecto a cargo de Matías Coto, hijo menor de Alfredo y Gloria.

Así, mientras las grandes cadenas reconfiguran sus negocios y buscan mejorar sus niveles de rentabilidad, el proceso abierto en DIA vuelve a generar preocupación por el futuro de miles de trabajadores y por el impacto que una eventual venta podría tener sobre la extensa red de franquicias, proveedores y comercios que dependen de su actividad en Argentina. (Cuestión Entrerriana)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *