La posibilidad de que La Libertad Avanza compita con lista propia en la capital del citrus abre un nuevo frente político. Para el intendente Francisco Azcué, el desafío no solo será retener el poder local, sino sostener la arquitectura de consensos que necesita Rogelio Frigerio para proyectar su continuidad provincial.

Por Redacción Pcv
Un nuevo actor que deja de ser aliado táctico
En el tablero político de Concordia comienza a insinuarse un movimiento que podría alterar el equilibrio de fuerzas de cara a 2027: sectores de La Libertad Avanza (LLA) avanzan en la construcción de candidaturas propias, con el objetivo de disputar territorialidad en uno de los distritos más determinantes de Entre Ríos.
El dato no es menor. Concordia ha sido históricamente un bastión clave en términos electorales, y su comportamiento suele anticipar tendencias provinciales. De hecho, el propio oficialismo reconoce la centralidad del distrito en la estrategia que busca sostener el proyecto político de Rogelio Frigerio.
En ese marco, la eventual irrupción de listas libertarias propias podría transformar a un aliado coyuntural en un competidor directo.
Azcué, entre la alianza y el riesgo de fragmentación
El intendente Francisco Azcué construyó su llegada al poder en 2023 con una lógica de confluencia amplia, donde el voto libertario jugó un rol clave. Sin embargo, esa base de sustentación hoy muestra signos de tensión.
Durante el último año, el jefe comunal no solo acompañó activamente a los candidatos libertarios, sino que incluso promovió la necesidad de consolidar una alianza política con ese espacio.
Pero el escenario parece haber mutado y la estrategia de LLA en Entre Ríos apunta ahora a fortalecer sus propios cuadros territoriales y dejar de depender de estructuras ajenas.
Cuando uno indaga un poco en los espacios libertarios, el mal humor para con la figura del intendente es mayoritario. Se expresa con mayor fuerza dentro de agrupaciones internas como lo es «A La Libertad», una rana que viene fortaleciendo territorialidad en distintos departamentos y como eje central de su construcción, está la orejuda de presentar candidatos violetas puros en todos lados en los que sea posible.
Pero las disconformidades con el estilo Azcué de gobernar, no se limita a una determinada agrupación, se lo están haciendo saber al propio Frigerio y las voces oeivienen de todos los puntos cardinales de Concordia. Uno de esos sectores es el privado – empresarial; otros oeivienen de las periferia y denuncian directamente a lo que catalogan como una mala gestión de gobierno municipal.
En términos concretos, esto coloca a Azcué ante un dilema: o logra contener dentro de su armado a los sectores libertarios o enfrenta el riesgo de una fragmentación que debilite su poder electoral.
El factor evangélico: una apuesta para sostener volumen político
Consciente de ese escenario, el intendente viene desplegando una estrategia de acercamiento a sectores que en 2023 acompañaron el ideario libertario. Entre ellos, el universo evangélico aparece como un actor clav
Distintos reportes señalan que Azcué ha reforzado su vínculo con iglesias y pastores, entendiendo el peso territorial que tienen en Concordia. Ese espacio, que ya fue parte del entramado político que lo llevó al poder, vuelve a ser interpelado como un sostén electoral frente a un escenario más competitivo.
La jugada es clara y tiene que ver con reconstruir una base de apoyo que contenga a sectores cercanos al universo libertario, evitando que migren hacia una oferta electoral propia de LLA en 2027.
El riesgo de un intendente debilitado
La posible presentación de candidatos propios por parte de La Libertad Avanza no solo impacta en la elección municipal. También introduce un factor de incertidumbre en la estrategia provincial.
Si Azcué no logra “reunir la tropa” y contener a los sectores que inicialmente confluyeron en su proyecto, podría enfrentar una elección fragmentada, con fuga de votos hacia expresiones libertarias puras. En ese escenario, su liderazgo local se vería erosionado y, con él, la capacidad del oficialismo de sostener Concordia como bastión electoral.
La advertencia no es menor ya que el propio desempeño electoral reciente muestra que el peso de LLA en la ciudad es significativo y que su estructura puede crecer de manera autónoma.
Una disputa que trasciende lo local
Lo que hoy aparece como una tensión incipiente en Concordia podría anticipar una dinámica más amplia en toda la provincia: la convivencia —cada vez más incómoda— entre el oficialismo provincial y el espacio libertario.
En definitiva, la carrera hacia 2027 ya comenzó. Y en ese camino, Concordia vuelve a posicionarse como un territorio decisivo, donde no solo se jugará una intendencia, sino también el equilibrio político de Entre Ríos.
Para Azcué, el desafío es claro: construir consensos, algo que le está costando horrores, o enfrentar el costo político de una ruptura que podría dejarlo, por primera vez desde su llegada al poder, en una posición de debilidad.
Cómo está Azcué hoy
El intendente afrontar fuertes cuestionamientos dese la oposición y duras críticas desde los propios por la falta de capacidad para construir conversos.
Con algunos conflictos abiertos en la Justicia debido al avance m de sus recortes sobre sectores laborales activos y pasivos del municipio. A los que se le suman otros ligados directamente a medidas privatizadoras en servicios que continúan sin mostrar mejoras considerables.
Francisco Azcué dice ordenar tanto las cuentas que la realidad de la ciudad a la que le toca gobernar a veces queda desordenada.
Continúa haciendo alarde sobre la motosierra municipal que parece funciona perfecto, el problema es que en Concordia faltan muchas cosas antes que recortar y parece que en su equipo nadie lo está logrando ver.
El esos yo del intendente es fuertemente cuestionado porque prometieron eficiencia y están siendo eficientes, pero para decir que no. Los barrios que esperaban ser prioridad, a casi seis años y medio del gobierno que lo cambiaría todo, no llega.
Es precisamente el cambio lo que llegue al gobierno municipal y se nota, ahora falta que llegue a los barrios y redunde en bienestar social.
Lo que pretendió mostrar Azcué en su gobierno, está ligado a la idea de orden administrativo, pero desde hace un tiempo, la comunidad de los sectores más olvidados le viene diciendo que la urgencia social no espera auditorías..
El discurso que propone el dirigente de JxER es de gestión modern, la pregunta es cuándo empieza a impactarse en la vida cotidiana.
Se habla mucho de terminar con los privilegios, pero la desigualdad sigue siendo la más privilegiada.
Azcué administra bien los números, el desafío que sigue teniendo es empezar a gobernar la realidad y los plazos de van agitando.
«Menos Estado, más orden», se lo escuchó decir en muchas oportunidades, pero en ciudades como Concordia, a veces menos Estado es más problema.
Azcué conduce una gestión que muestra decisión y una hoja de ruta clara en términos administrativos, pero que todavía tiene el desafío central de traducir ese “orden” en mejoras concretas en una ciudad estructuralmente desigual. Y ahí se juega también su imagen política. Entre el intendente que ordena y el que logra mejorar la vida de la gente, pero de verdad, fuera de los meramente discursivo.