El diputado provincial y exintendente de Concordia confirmó que quiere ser gobernador de Entre Ríos. Cuestionó la pérdida del poder adquisitivo, advirtió sobre el creciente endeudamiento de las familias y planteó que el peronismo tiene que recuperar unidad, organización y capacidad de representar a una sociedad golpeada por la crisis. “Quiero ser gobernador de Entre Ríos”, afirmó.

Enrique Cresto decidió dejar de lado las especulaciones y poner públicamente su nombre sobre la mesa de cara a las elecciones de 2027.

El actual diputado provincial del peronismo y exintendente de Concordia confirmó que tiene la intención de disputar la Gobernación de Entre Ríos y comenzó a construir su posicionamiento sobre tres ejes centrales: la situación económica de las familias, la necesidad de recuperar una agenda de desarrollo para la provincia y la reconstrucción política del peronismo entrerriano.

“Yo quiero ser gobernador de Entre Ríos”, afirmó Cresto durante una entrevista con Análisis, aunque inmediatamente introdujo una cuota de realismo político a su definición. “En política no es lo que se quiere, es lo que se puede”, sostuvo.

La frase tiene una importancia particular dentro del escenario del PJ entrerriano. No se trata solamente de una aspiración personal, sino de la decisión de uno de los dirigentes con mayor experiencia electoral y territorial de Concordia de comenzar a disputar protagonismo en la discusión que tendrá al peronismo buscando reconstruirse después de la derrota de 2023.

Del diagnóstico económico a una propuesta política

El posicionamiento de Cresto no aparece desligado de su actividad legislativa.

En agosto presentó un proyecto para crear un Programa Provincial de Desendeudamiento Familiar y Personal, destinado a familias entrerrianas con deudas de tarjetas de crédito y préstamos personales. La iniciativa propone mecanismos de refinanciación a tasas más accesibles y plazos más extensos.

La propuesta funciona también como una definición política. Cresto viene señalando que detrás de los números macroeconómicos existe una realidad cotidiana que golpea directamente a los hogares: salarios que no alcanzan, pérdida de poder adquisitivo y familias que recurren al crédito para sostener consumos básicos.

En ese sentido, su discurso busca correrse de una discusión exclusivamente partidaria para instalar una problemática que atraviesa a buena parte de la sociedad.

El diagnóstico tiene además un contexto nacional concreto. Datos difundidos recientemente muestran un fuerte crecimiento de la morosidad de los créditos personales y un aumento del endeudamiento de los hogares argentinos.

Cresto intenta convertir esa preocupación social en una bandera política para la etapa que comienza.

“El bastón de mariscal” y la reconstrucción del PJ

Pero si hay una definición que resume la estrategia política del dirigente concordiense es aquella que plantea que la dirigencia tiene que asumir la responsabilidad de construir el futuro del peronismo.

La referencia al “bastón de mariscal” adquiere particular significado en un PJ entrerriano que todavía no terminó de procesar su derrota y que enfrenta una discusión interna acerca de liderazgos, renovación y conducción.

Cresto plantea la necesidad de ordenar al espacio, recuperar la unidad y volver a construir una propuesta capaz de interpelar a los entrerrianos.

No desconoce que existen distintos sectores y dirigentes con aspiraciones. Por el contrario, reconoce que la reconstrucción deberá surgir de una discusión amplia y menciona entre los nombres que pueden tener protagonismo a dirigentes como Guillermo Michel, Adán Bahl, Laura Stratta, Juan José Bahillo, Rosario Romero y Adrián Fuertes.

La cuestión, en definitiva, no parece ser solamente quién será candidato, sino qué peronismo llegará a 2027 y con qué proyecto provincial.

Concordia como plataforma y como desafío

Cresto tampoco abandona su principal territorio político.

Después de haber gobernado Concordia durante ocho años, la ciudad continúa ocupando un lugar central en su construcción. Su mirada sobre el futuro provincial parte de una premisa concreta: no puede pensarse Entre Ríos sin discutir qué ocurre con Concordia y con el norte entrerriano.

La ciudad, históricamente identificada con el peronismo, constituye al mismo tiempo una fortaleza electoral y un desafío político. Allí se juega una parte importante de cualquier proyecto provincial que pretenda disputar el poder en 2027.

Por eso Cresto viene planteando la necesidad de “ordenar” políticamente Concordia y de recuperar una agenda de desarrollo que vuelva a colocar a la ciudad en el centro de la discusión provincial.

Una carrera que recién comienza

El escenario hacia 2027 todavía está abierto y sería prematuro hablar de candidaturas definidas. El propio Cresto lo sabe.

Pero hay una diferencia entre quienes observan el tablero y quienes empiezan a mover sus piezas.

Cresto ya hizo pública su intención.

Su nombre aparece en la conversación por la Gobernación mientras el peronismo entrerriano intenta encontrar un nuevo punto de equilibrio entre sus dirigentes históricos, las nuevas referencias y una militancia que reclama recuperar capacidad de representación.

En paralelo, el dirigente concordiense busca construir una identidad política asentada en la experiencia de gestión, el territorio y un discurso que pone el foco en las consecuencias sociales de la crisis económica.

El proyecto de desendeudamiento familiar es una muestra de esa estrategia. También lo es su insistencia en recuperar la unidad del peronismo y en discutir un modelo de provincia que vuelva a poner en agenda el trabajo, la producción, el desarrollo y el poder adquisitivo de los entrerrianos.

La carrera hacia 2027 acaba de comenzar y Enrique Cresto decidió que su nombre ya no estará en el margen de esa discusión. Está adentro.

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