El diputado provincial Enrique Tomás Cresto impulsa un programa para que familias entrerrianas puedan reemplazar deudas de tarjetas y préstamos por créditos a tasa fija. La iniciativa se inscribe en una problemática que ya tiene alcance nacional: cada vez más hogares recurren al crédito para sostener sus gastos cotidianos.

La deuda de las familias dejó de ser solamente un problema financiero para convertirse en una de las expresiones más concretas de la crisis económica. En Entre Ríos, el diputado provincial Enrique Tomás Cresto presentó un proyecto para crear un Programa Provincial de Desendeudamiento Familiar y Personal, destinado a quienes quedaron atrapados entre tarjetas de crédito, préstamos personales y tasas de interés que consumen una parte creciente de sus ingresos.
La iniciativa fue uno de los temas abordados durante una reunión en la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER), donde Cresto fue recibido por su director ejecutivo, contador Jesús Korell, y el director de Coordinación y Gestión, doctor Javier Pereyra.
El objetivo, según explicó el legislador, es avanzar en consensos para transformar una deuda difícil de afrontar en una obligación con condiciones más previsibles.
Deuda cara por deuda pagable
El proyecto contempla créditos destinados exclusivamente a cancelar deudas existentes provenientes de tarjetas de crédito y préstamos personales. La propuesta establece una Tasa Nominal Anual fija máxima del 35% y un plazo mínimo de devolución de 24 meses.
Un aspecto central es que los fondos no serían de libre disponibilidad. El dinero otorgado debería utilizarse exclusivamente para cancelar los compromisos financieros previamente adquiridos.
La lógica es sencilla: reemplazar deuda de alto costo por una financiación con una tasa y un plazo determinados, evitando que los intereses continúen creciendo hasta convertir el endeudamiento en una situación prácticamente imposible de revertir.
“Hay familias que trabajan y quieren cumplir, pero quedaron atrapadas destinando cada vez más de sus ingresos al pago de intereses. Queremos cambiar deuda cara por deuda pagable”, sostuvo Cresto.
Entre Ríos, frente a un problema que es nacional
La discusión provincial no ocurre de manera aislada. En todo el país, el endeudamiento de los hogares se convirtió en una herramienta cada vez más utilizada para llegar a fin de mes.
Distintos relevamientos recientes muestran que más del 56% de las familias argentinas arrastra algún tipo de deuda, ya sea con entidades financieras, prestamistas privados, tarjetas de crédito o plataformas y billeteras virtuales.
El dato permite dimensionar el problema: no se trata solamente de quienes tomaron créditos para realizar una inversión o comprar un bien de alto valor. Cada vez más hogares recurren al financiamiento para afrontar gastos habituales, cubrir necesidades básicas o compensar la pérdida de poder adquisitivo.
Y cuando los ingresos no alcanzan, la tarjeta o el préstamo dejan de ser una herramienta ocasional para convertirse en una extensión del salario.
El círculo de la deuda
El problema aparece cuando una familia comienza a pagar una deuda utilizando otra. Se financia el resumen de la tarjeta, se solicita un préstamo para cubrir otro compromiso o se utiliza una billetera virtual para llegar hasta el próximo ingreso.
Así se genera un círculo difícil de romper: menos ingreso disponible, más deuda y mayores intereses.
En ese escenario, una propuesta de desendeudamiento como la impulsada por Cresto busca atacar precisamente ese mecanismo, otorgando una alternativa para consolidar obligaciones y extender los plazos de pago bajo condiciones conocidas.
Podrán acceder, de acuerdo con el proyecto, las personas residentes en Entre Ríos que tengan deudas por tarjetas de crédito o préstamos personales y que cumplan los parámetros de ingresos, nivel de endeudamiento y situación crediticia que establezca posteriormente la reglamentación.
Una discusión que excede las cuentas familiares
El endeudamiento también tiene una dimensión social y económica. Cuando una porción cada vez mayor del ingreso familiar se destina a pagar intereses, disminuye el dinero disponible para consumo, alimentación, educación, salud, alquileres y otros gastos cotidianos.
Por eso, el debate sobre cómo desendeudar a las familias entrerrianas se conecta directamente con una discusión que atraviesa a la Argentina: qué sucede cuando el salario ya no alcanza y el crédito comienza a funcionar como un mecanismo para sostener el consumo básico.
En ese sentido, el proyecto presentado en la Legislatura entrerriana plantea una discusión que va más allá de una herramienta financiera. Pone sobre la mesa una realidad que atraviesa a miles de hogares: familias que quieren pagar, que tienen ingresos y que cumplen con sus obligaciones, pero que quedaron atrapadas por el costo creciente de financiarse.
El desafío será transformar esa preocupación en una política concreta. Porque cuando la deuda deja de ser una excepción y pasa a formar parte del presupuesto mensual de más de la mitad de las familias, el problema ya no es individual: es económico y social.