El reclamo por la libertad de la ex presidenta escaló a una nueva etapa. Máximo Kirchner lanzó la consigna en una entrevista televisiva, Miguel Pichetto y Eduardo Valdés llevaron una iniciativa al Congreso, y en San José 1111 se comenzó a pedir por la candidatura y una nueva presidencia de la titular del PJ. Cuál es la estrategia detrás del viraje discursivo y político.

Por Nicolás Baccaro
Es un hecho. El kirchnerismo avanza decidido hacia una nueva etapa de lo que fue su principal bandera en el último año. El reclamo por la libertad de CFK, que arrancó doce meses atrás luego de la confirmación por parte de la Corte Suprema de la condena contra la ex presidenta, dio un giro discursivo y político de alto voltaje. De “Cristina Libre” a “Cristina candidata”, el viraje inició en una entrevista de Máximo Kirchner y rápidamente se desplegó en una estrategia política que ya llegó al Congreso y a las calles.
El puntapié inicial, a modo de punto de largada de la nueva etapa política del planteo kirchnerista, lo dio el líder de La Cámpora en una entrevista con Gustavo Sylvestre en C5N este miércoles por la noche. Máximo Kirchner dijo que CFK aparece “primera o segunda en todas las encuestas”, y en relación al período electoral que se aproxima, agregó: “Queremos que las condiciones se den en una democracia plena y con Cristina en libertad y que Cristina pueda ir a elecciones y, si la sociedad quiere elegirla, la vote y el que no quiera votarla, no la vota y san se acabó”.

Filoso en clave de la interna que el kirchnerismo mantiene con Axel Kicillof, el diputado nacional dijo que “hay un montón de argentinos y argentinas que quieren votarla, que no quieren votar otra cosa. No quieren votar candidatos por default”. La fractura entre el cristinismo y el gobernador bonaerense es profunda y va mucho más allá de lo político, fundamentalmente en cuestiones que tienen que ver con las relaciones humanas y personales.
En el kirchnerismo no le perdonan a Kicillof que haya ido apenas una vez a ver a CFK desde que fue condenada, y que no se haya acercado ni siquiera cuando la ex presidenta cursó un complejo cuadro de salud a principios de este año. En el kicillofismo insisten en que CFK sólo busca imponer una conducción delegada en Máximo, con quien el gobernador debería acordar cada paso a seguir, tanto en lo referido al armado político como a la gestión en la PBA, algo que asumen como inaceptable. Ninguno de los dos campamentos se muestra dispuesto, por ahora, a moverse de esas posiciones antagónicas entre sí. Los contactos del fin de semana entre Máximo y Kicillof para organizar el funeral del Indio Solari quedaron en eso, y no se tradujeron en nuevos puentes que descongelaran un vínculo que por momentos parece irrecuperable.
En ese contexto, los dichos del diputado nacional y líder de La Cámpora en C5N fueron toda una declaración política hacia adelante para analizar los próximos movimientos del kirchnerismo. Mientras muchos especulan con distintas posibilidades en relación a la transferencia de los votos de CFK a otro candidato, sea a Kicillof o alguien que lo enfrente en una interna, Máximo fue contundente: “Nos vamos a dejar la piel y la vida para que Cristina pueda ser candidata. Vamos a pelear todo lo que tengamos que pelear”, sentenció.

Desde La Cámpora confirmaron a Diagonales los dichos de Kirchner: “La línea es esa, vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que ella sea candidata”. Esa línea se tradujo a muchos de los 135 actos que durante el miércoles se desplegaron a lo largo y ancho de la Argentina para visibilizar el reclamo por la libertad de CFK en el primer aniversario de la condena. Hubo actividades en 96 municipios bonaerenses, 21 localidades del interior del país, e incluso en el exterior, en distintas ciudades de España, México, en Río de Janeiro, Roma y París.
Este jueves, el nuevo operativo clamor llegó a las puertas de San José 1111. Hace semanas que el kirchnerismo viene desplegando actividades en la puerta del edificio donde CFK cumple su condena, hacia donde se movilizó la militancia de distintos municipios bonaerenses y otros puntos del país. Luego de la entrevista de Máximo del miércoles por la noche, en las actividades de “Zona Norte con Cristina”, la militancia de un grupo de distritos del norte del conurbano empezó a agitar las nuevas consignas.
Desde el escenario, la voz de los organizadores gritaba los nuevos planteos del cristinismo, sin ahorrarse palos para el sector conducido por Kicillof: “No es como dicen algunos, llegar al gobierno para liberar a Cristina. Es liberar a Cistina para llegar al gobierno. A no aflojar compañeros, Cristina Libre, Cristina candidata… Cristina presidenta”. La última sentencia del alegato se convirtió inmediatamente en el canto de toda la asistencia.
Arriba, la luz encendida en la ventana abierta de CFK permitía intuir alguna conversación que la ex presidenta mantenía con dirigentes que comenzaron a trazar una nueva línea del reclamo, en un territorio que podría resultar determinante: el Congreso de la Nación.
Miguel Ángel Pichetto agitó una bandera este miércoles que hasta el momento no estaba en los cálculos de nadie. El diputado fue invitado por su par, Eduardo Valdés, a la Comisión de Derechos Humanos del Congreso para exponer una idea rupturista: la posibilidad de que el Parlamento declare la nulidad del fallo de la Corte contra CFK, a raíz de las múltiples irregularidades procedimentales que tuvo el caso y aduciendo una máxima gravedad institucional en el hecho de que la presidenta del principal partido de la oposición se encuentre proscripta.
“(La Justicia) alteró las reglas desde el primer día: se incorporó a un juez que venía de otro tribunal, se trajo a un fiscal cuyo destino era Rosario para juzgar narcos y se limitó la posibilidad de apelar. Tampoco hubo imparcialidad: los jueces de la Corte debieron apartarse porque venían de enfrentar un juicio político promovido por el propio partido de la acusada”, sentenció el ex candidato a vicepresidente de Macri.

Pichetto fue más allá, y planteó que “ante tantas irregularidades y un tribunal incompleto, el Congreso no puede quedarse de brazos cruzados. Tenemos la facultad de intervenir ante semejante gravedad institucional para declarar la nulidad de un fallo viciado y hacer valer el equilibrio de poderes”. El diputado de Encuentro Federal adujo que “hay facultades inherentes del Congreso que puede entrarle por el principio de gravedad institucional a un fallo de la Corte y declarar la nulidad”.
Los dichos del diputado no nacieron de un repollo. Más bien, un importantísimo antecedente reciente sienta las bases de lo que será esta arista de la nueva etapa política del reclamo kirchnerista. En mayo del 2017, la Corte decidió en el marco del caso Muiña, condenado por lesa humanidad, la aplicación del criterio de la ley más benigna. En concreto, el fallo determinaba la aplicación de la Ley N° 24.390, que establecía el recordado 2×1. Por cada año en prisión sin sentencia firme se contabilizaban dos años, reduciendo de esa forma el tiempo efectivo de la condena. El Congreso votó rápidamente la Ley 27.362, con la que se reinterpretó un artículo de la 24.390 en base a tratados internacionales, y se determinó que el beneficio del 2×1 no podía ser aplicado a condenados por lesa humanidad. Finalmente la Corte tuvo que tomar ese argumento y terminó dando marcha atrás con su decisión inicial.
Ese es el antecedente con el cual Miguel Pichetto, Eduardo Valdés y otras espadas legislativas cercanas a CFK iniciaron la nueva fase del planteo político del kirchnerismo en el Congreso. Fuentes cercanas al Poder Judicial explicaron a Diagonales que el Congreso no tiene facultades para anular un fallo de la Corte, en contraposición a lo planteado por Pichetto. En 2017, lo determinante del caso fueron los tratados internacionales que obligaron a la Corte a dar marcha atrás con el 2×1, pero en última instancia la decisión siempre estuvo en manos de los supremos. Por otro lado, uno de los actores implicados en la presentación de este jueves en la Comisión de DDHH señaló a este medio que “la intención no es hacer algo que sea testimonial, sino algo que pueda juntar una mayoría”.

¿Qué forma concreta podría tomar entonces el planteo del kirchnerismo en el Congreso? En el plano de la especulación, si lo que busca el cristinismo es avanzar en contra de la proscripción de CFK, un camino podría ser el de una ley que determine que a la ex presidenta no se le pueden anular sus derechos políticos, entre ellos, ser candidata en un proceso electoral.
Lo concreto es que el debate por la libertad de CFK empieza a cobrar otra intensidad y nuevas formas, impulsado por el núcleo kirchnerista a poco más de un año de la condena a la ex presidenta. El sábado 20 de junio, en una nueva conmemoración del paso a la inmortalidad de Manuel Belgrano, el prócer preferido de la dirigente peronista, el kirchnerismo organizará un banderazo en el Parque Lezama que luego se trasladará hasta San José 1111. Si bien no fue confirmado oficialmente, fuertes versiones indican que la ex presidenta volvería a hablar por teléfono en directo durante el acto, como lo hizo en la misma fecha de 2025 en otro acto organizado en el Parque Lezama por la militancia kirchnerista.
La definición es clara: presa y proscripta, CFK sigue siendo una referencia central para la ciudadanía argentina y el kirchnerismo no está dispuesto a relegarla de cara al proceso electoral 2027. Si su lugar de conductora para ese sector nunca estuvo en duda, ahora lo que emerge es su posible destino de candidata.