A través del Decreto 693/2026, el Ejecutivo aplicó solo una parte de la actualización pendiente de los tributos que gravan las naftas y el gasoil. Buscan contener el traslado a los surtidores.

El Gobierno nacional decidió nuevamente dosificar la actualización de los impuestos a los combustibles y evitar que el impacto pleno llegue a los surtidores durante agosto. Mediante el Decreto 693/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial, modificó el esquema previsto en el Decreto 617/2025 y estableció que solo una parte de los incrementos pendientes del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono entrará en vigencia a partir del 1° de agosto.

La medida posterga hasta el 1° de septiembre el remanente correspondiente a las actualizaciones acumuladas de los años 2024 y 2025, además del primer trimestre de 2026, manteniendo la política de diferimientos que el Poder Ejecutivo viene aplicando desde hace más de un año para evitar que el componente impositivo impulse mayores aumentos en los precios de los combustibles.

Vale remarcar que la actualización impositiva no determina por sí sola el precio de los combustibles. Las petroleras también consideran la evolución del barril de crudo, el tipo de cambio, el costo de los biocombustibles y sus gastos operativos antes de definir los nuevos valores en los surtidores.

Con esta resolución, el Gobierno suma una nueva modificación al cronograma iniciado con el Decreto 617/2025 y continuado por los Decretos 699, 782, 840 y 929 de 2025, además de los Decretos 74, 116, 217, 302, 405 y 562 de 2026. Todos tuvieron el mismo objetivo: escalonar la aplicación de las actualizaciones impositivas previstas por la legislación.

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