Adrián Ravier, reemplazante del deslomado Adorni, se refirió a la discusión por las islas que la selección puso en tapa en todo el mundo. La incomodidad de un gobierno descolocado por sus vínculos internacionales y la oposición con el sentimiento popular.

El gobierno de Javier Milei sigue pisando en falso en relación a la discusión por Malvinas que se instaló en todo el mundo a partir del choque entre Argentina e Inglaterra por la semifinal del mundial. Las trastabilladas incluyeron desde el subirse increíblemente a la prohibición previa contra las banderas y remeras de las islas en el estadio, hasta los ataques directos a los jugadores de la Scaloneta que desplegaron el trapo luego del épico triunfo. En las últimas horas, el vocero presidencial sumó un nuevo y vergonzoso capítulo a esa serie.
Adrián Ravier, reemplazante del deslomado Manuel Adorni en el cargo de la vocería del Gobierno, dejó una frase repudiable este viernes en la que se quedó expuesto qué piensa el oficialismo libertario sobre el país que gobierna. «Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas», tuiteó el vocero, dando cuenta que para Milei y los suyos la Argentina es «un país bananero», y que el gesto de la selección nacional que impuso el tema Malvinas en todo el mundo fue una expresión más de esa Argentina bananera.
Ravier intentó desplegar la línea del Gobierno en torno a esta discusión, que tiene que ver con resaltar una supuesta vía diplomática en la que se estaría avanzando hacia la recuperación de la soberanía sobre las islas. «Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores. La única vía es la diplomática, y el respaldo internacional es clave», expresó el vocero luego de tildar a la Argentina de país bananero.
En un mensaje contradictorio, Ravier resaltó la opinión de un columnista del diario The Guardian, que afirmó que las islas no pueden seguir siendo británicas para siempre, y destacó que «la reivindicación argentina volvió a tener una enorme visibilidad internacional tras la victoria frente a Inglaterra y la bandera desplegada por nuestros héroes de la Selección». El intento de subirse a la bandera que el propio Milei criticó contrasta directamente con la idea de país bananero que plantea sus discusiones al mundo de esa manera, dicho por el propio Ravier unas líneas antes.

El oficialismo libertario sigue descolocado y sin encontrar una narrativa clara y coherente sobre el tema que tuvo la máxima explosión de su historia en los últimos días. En Google, las búsquedas en relación a las Malvinas crecieron un 2.400% en la previa y el post del triunfo argentino. El encuadre predominante de esas búsquedas fue la mirada argentina (Malvinas vs. Falklands), y el crecimiento fue exponencial incluso en Inglaterra, donde las búsquedas treparon un 1.700%. Por otro lado, un estudio que midió la conversación digital sobre la cuestión expuso que dos de cada tres menciones que cruzaban a Milei con el partido y las Malvinas arrojaron valoraciones negativas contra el presidente.
El fanático de Margaret Thatcher sigue sin saber cómo hacer pie frente a una sociedad que salió a cantar por todas las calles del país que «el que no salta es un inglés», enamorada de una selección que le mostró al mundo el mensaje con mayor adhesión en el país. El mundo vio que Las Malvinas son Argentinas, el país sigue viendo los papelones de un presidente y un gobierno que sólo saben arrodillarse frente a sus jefes globales. (Diagonales)

