Las urnas hablaron, y el mensaje fue contundente. Las elecciones legislativas celebradas este martes en Israel, las primeras desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, dejaron un escenario de empate técnico que, sin embargo, tiene un claro perdedor: Benjamin Netanyahu.

Las proyecciones a pie de urna publicadas por Kan 11, Canal 12 y Canal 13 coinciden en el diagnóstico. El bloque opositor liderado por el exgeneral Gadi Eisenkot obtendría entre 52 y 53 escaños, mientras que la coalición del primer ministro —integrada por el Likud, los partidos ultraortodoxos y la extrema derecha— se quedaría con 50. El Likud de Netanyahu sería, sin embargo, el partido más votado, con 24 o 25 escaños, frente a los 21 a 23 del partido de Eisenkot, Yashar .

El factor que cambió el tablero: los partidos árabes

El resultado histórico de la jornada lo protagonizaron los partidos árabes. Ra’am, liderado por Mansour Abbas, y la Lista Conjunta, encabezada por Yousef Jabareen, sumarían entre 17 y 18 escaños, casi duplicando los 10 que lograron en 2022 y superando el récord anterior de 15. La movilización en el sector árabe fue decisiva: la participación alcanzó cerca del 80%, frente al 53% de los comicios anteriores, impulsada por el rechazo a ministros de extrema derecha como Itamar Ben Gvir.

Con esos números, los partidos árabes tienen la llave para formar gobierno. Mansour Abbas ya declaró que la derecha de Netanyahu ha sufrido «una gran pérdida» y se mostró abierto a trabajar con Eisenkot. La Lista Conjunta, por su parte, se mostró dispuesta a apoyar desde fuera un Ejecutivo sin Netanyahu. (Revista Pacto)

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