Las definiciones del gobernador entrerriano terminaron de blanquear una estrategia que se viene consolidando desde hace meses: dirigentes históricos del PRO ocupan lugares centrales en la administración nacional mientras se trabaja en una oferta electoral única para 2027. El discurso de «acompañar las reformas» dio paso a un proceso de integración política que desdibuja los límites entre ambos espacios.

Lo que durante meses fue presentado como una relación de colaboración institucional entre el PRO y el gobierno de Javier Milei comienza a transformarse, sin demasiados disimulos, en un proyecto político compartido. Las declaraciones del gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, en Radio Rivadavia terminaron por confirmar esa hoja de ruta: construir una alianza electoral con La Libertad Avanza para competir unidos en 2027.
«La dirigencia tiene que dejar de lado los intereses personales, partidarios, los egos y las vanidades. Es necesario confluir en una única oferta electoral que le dé certeza a la sociedad y sostenga las transformaciones que el país necesita», expresó Frigerio.
La frase no sólo marca una posición personal. Expresa el pensamiento de un sector importante del PRO que ya no discute si debe acompañar a Milei, sino cómo integrarse definitivamente al proyecto libertario.
El PRO gana lugares en la Casa Rosada
El respaldo de Frigerio a la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete constituye otro dato político relevante. La incorporación de uno de los principales referentes del PRO al corazón del Gobierno nacional alimenta la percepción de que el gabinete libertario atraviesa un proceso de creciente influencia macrista.
«Es una muy buena noticia, alguien que conoce las provincias y que va a facilitar mucho el diálogo entre el Gobierno nacional y los gobiernos locales», sostuvo el mandatario entrerriano.
Lejos de representar un acuerdo circunstancial, las incorporaciones de dirigentes del PRO a puestos estratégicos muestran una convivencia política cada vez más profunda. El gobierno que llegó prometiendo terminar con «la casta» hoy encuentra en buena parte de esa dirigencia a sus principales aliados para sostener la gestión y proyectarse hacia el futuro.

Las PASO, otra pieza del nuevo armado
Frigerio también se sumó al debate sobre las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), planteando la necesidad de discutir su continuidad.
«Es momento de debatir con seriedad si suspendemos, modificamos o mantenemos las PASO», afirmó, insistiendo en que el análisis debe realizarse pensando en mejorar la representación política.
La discusión no es menor. En un escenario donde el oficialismo y el PRO buscan confluir en una sola estructura electoral, la redefinición de las PASO también puede convertirse en una herramienta clave para ordenar las candidaturas sin atravesar internas competitivas.
El radicalismo entrerriano también acompaña

A ese esquema se suma la reciente decisión del Congreso de la Unión Cívica Radical de Entre Ríos de respaldar la gestión y una futura candidatura de Rogelio Frigerio.
Aunque formalmente se trata de un apoyo provincial, en los hechos representa otro paso hacia la consolidación del frente político que impulsa el gobernador junto al oficialismo nacional.
Una identidad cada vez más difusa
Las declaraciones de Frigerio confirman un proceso político que ya resulta difícil de ocultar. El PRO dejó de ubicarse como un aliado externo del Gobierno nacional para convertirse en uno de los pilares de sustentación del proyecto de Javier Milei.
La incorporación de dirigentes macristas al gabinete, la búsqueda de una lista única para 2027, la coincidencia en las reformas económicas y el acompañamiento legislativo consolidan un escenario donde las diferencias entre ambos espacios aparecen cada vez más desdibujadas.
Para muchos analistas, ya no se trata simplemente de una alianza electoral. Se trata de la conformación de un mismo proyecto político, donde el PRO aporta estructura, experiencia de gestión y dirigentes, mientras La Libertad Avanza conserva el liderazgo presidencial. Una convergencia que redefine el mapa opositor y que empieza a mostrar, con mayor claridad, quiénes serán los socios políticos del mileísmo en la próxima disputa por el poder.