Gustavo Font se impuso con holgura en el territorio y será el nuevo intendente. El peronismo volvió a ganar en el distrito tras más de 50 años.

El peronismo dio el batacazo este domingo al ganar las elecciones a intendente de la localidad de Marcos Juárez, en Córdoba, un bastión que es considerado el «kilómetro cero» de Cambiemos. Gustavo Font desbancó a Sara Majorel y a partir de diciembre será el nuevo alcalde.
Con más del 90% de los votos escrutados, Font se impuso con el 46% del apoyo y aventajó por más de 25 puntos a Pedro Dellarossa, exintendente que buscaba su tercer período en la gestión local pero que se quedó entorno al 19%, consumando así la primera victoria del PJ en 50 años. El tercer lugar fue para Gerardo Pasquali, candidato de la UCR y el Partido Demócrata, que cosechó poco más de 16 puntos.
Minutos después de consumado el triunfo, Font le agradeció a su familia por el apoyo y reveló un llamado del mandatario cordobés, Martín Llaryora, para saludarlo por el triunfo. «He recibido el llamado del gobernador hace unos momentos. Muy agradecido por sus palabras y por acompañar en todo momento. Me invitó a reunirme con él», dijo y cerró: «Vamos a hacer más grande la ciudad de Marcos Juárez».
Además de comunicarse por privado, el gobernador lo felicitó públicamente por el triunfo. «Germán tiene la fuerza y la capacidad para hacer que Marcos Juárez siga creciendo», aseguró. También reconoció al resto de los candidatos y espacios políticos que participaron de las elecciones «con madurez y respeto». «La democracia se fortalece cuando podemos competir, debatir nuestras diferencias y, al día siguiente, empujar juntos los proyectos comunes», dijo.
Giro en Marcos Juárez, el «kilómetro cero» de Cambiemos
La victoria del PJ representa un giro político en Marcos Juárez. Motor sojero de la llamada pampa gringa, fue el municipio que funcionó como laboratorio de pruebas en donde el PRO y la UCR concluyeron que podían gobernar juntos. Allí nació el mito fundacional de Cambiemos, la alianza de los amarillos, los radicales y los cívicos, que un año después terminaría llevando a Mauricio Macri a la Casa Rosada.
En el caso del cordobesismo, jugó una partida más discreta pero calculada. En las filas del gobernador Martín Llaryora se planteó como objetivo explícito evitar que Marcos Juárez se convirtiera en el kilómetro cero de LLA, algo que logró porque nunca se armó un frente opositor unificado que reuniera a Luis Juez, al PRO y a la UCR bajo el paraguas libertario, según deslizó una fuente consultada por Ámbito.
Asimismo, los libertarios, principal actor a nivel nacional, no lograron cerrar un acuerdo con Dellarossa y terminó sin lista propia. Los libertarios intentaron durante meses meterse de lleno en la pelea. Gabriel Bornoroni, jefe del bloque libertario en Diputados y máximo referente del espacio en Córdoba, negoció en persona -incluso con la intervención de Eduardo «Lule» Menem, que llegó a visitar a Dellarossa en su propia casa- para que el exintendente compitiera bajo la marca violeta.
Bornoroni, sin margen con Dellarossa, también le retiró el respaldo a Gerardo Pasquali, que llevaba meses de precampaña presentándose como el representante local de las ideas del presidente Javier Milei, por lo que el empresario debió salir a buscar sellos prestados de la UCR y el Partido Demócrata para sostener su candidatura.
Un dato relevante de la elección fue el bajo nivel de participación. Según información de la Junta Electoral, votó el 62,5% del padrón, unas 15.495 personas sobre 24.806 habilitadas, una cifra inferior a la registrada en 2022. (TN)