La demora en el acuerdo paritario profundiza el malestar de los trabajadores, que denuncian una pérdida sostenida del poder adquisitivo y cuestionan la falta de respuestas en un contexto económico cada vez más complejo.

La espera por la definición del incremento salarial correspondiente a julio mantiene en estado de incertidumbre a los empleados municipales de La Paz. Sin novedades sobre el porcentaje que podrían acordar el Departamento Ejecutivo y los gremios, el clima entre los trabajadores es de creciente preocupación, en un escenario donde el deterioro de los ingresos se ha convertido en una realidad difícil de revertir.
De acuerdo con el reclamo que expresan distintos sectores de la planta permanente, la pérdida del poder adquisitivo ya supera ampliamente los veinte puntos en los últimos dos años. Sin embargo, aseguran que el problema no comenzó ahora. Sostienen que el salario municipal viene perdiendo capacidad de compra desde hace más de una década, golpeando de manera constante la economía de las familias.
Una esperanza que se fue apagando
Al conversar con trabajadores de distintas áreas del municipio, aparece un sentimiento de resignación que se repite una y otra vez.
Muchos recuerdan que antes de 2015 los municipales de La Paz lograban ubicarse entre los mejores acuerdos salariales de la región. Hoy, en cambio, consideran que esa realidad quedó muy lejos y que recuperar aquel poder adquisitivo parece una meta inalcanzable.
«Ya perdimos la esperanza de volver a tener el salario que supimos conseguir», es una de las frases que más se escucha entre quienes llevan años en la administración pública local.
Cambiaron los gobiernos, pero no la conducción sindical
Entre las críticas que surgen dentro del propio sector aparece también el rol de la representación gremial.
Los trabajadores remarcan que, mientras la conducción política del municipio cambió con el paso de los años, los dirigentes sindicales continúan siendo prácticamente los mismos. En ese contexto, señalan que Hugo Rafaela Segovia lleva más de dos décadas al frente del SEYOM.
Según sostienen varios empleados consultados, en un momento especialmente delicado para los salarios municipales, la conducción gremial estaría concentrando buena parte de sus esfuerzos en las elecciones sindicales previstas para el próximo mes de octubre, con el objetivo de retener la conducción del sindicato.
Esta percepción alimenta el descontento de una parte de la planta municipal, que reclama una defensa más firme de los ingresos y una negociación salarial que permita comenzar a recuperar el terreno perdido frente a la inflación. «No hemos logrado acercarnos a los montos que iwrciven la planta de contratados políticos. Entendemos la situación pero siempre se ajusta en el.mysmo sector», aseguran.
La preocupación crece
Por parte del ejecutivo, siempre se lo ha escuchado hablar al intendente Walter Martin sobre el esfuerzo que se viene haciendo desde el ejecutivo para sostener los acuerdos paritarios. Además de hacer mención a los importantes recortes que experimentan los municipios en sus fondos coparticipables y la caída en la recaudación. El municipio de La Paz, como en la mayoría de los municipios entrerrianos, lo que ingresa en concepto de tasas, cubre mayormente el pago de salarios y servicios básicos. Para el resto, sin lo que se recibe del Estado Nacional y Provincial, se podría decir que los ingresos son deficitarios.
Mientras las negociaciones del SEYOM (Sindicato de Empleados y Obreros Municipales) y el SUEM (Sindicato Unión de Empleados Municipales), continúan con absoluto hermetismo y sin definiciones públicas, la incertidumbre se instala entre cientos de familias que dependen del salario municipal.
La demora en alcanzar un acuerdo, sumada a años de deterioro económico, no solo impacta sobre el bolsillo de los trabajadores, sino también sobre el ánimo de un sector que siente que sus reclamos no encuentran respuestas.
En un contexto donde el costo de vida continúa en aumento, los municipales de La Paz esperan que las próximas reuniones entre el Ejecutivo y los gremios permitan acercar una propuesta que alivie, al menos en parte, una situación que describen como crítica. De lo contrario, la sensación de desesperanza que hoy atraviesa a buena parte de la familia municipal podría profundizarse aún más.